Escapadas

De las fortalezas góticas de Jumilla al arte rupestre de Yecla: una ruta por los tesoros del Altiplano

1 / 5
  • Castillo de Jumilla
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

MURCIA. La comarca del Altiplano, formada por los municipios de Jumilla y Yecla, constituye una de las zonas con mayor densidad patrimonial de la Región de Murcia. Más allá de su reconocida tradición vitivinícola, ambos núcleos urbanos conservan un legado arquitectónico y natural que abarca desde el arte rupestre prehistórico hasta las grandes construcciones religiosas del siglo XIX. 

Jumilla: De la fortaleza gótica al refugio de Santa Ana

  • Santa Ana -

El elemento más reconocible de Jumilla es su Castillo, una fortaleza de estilo gótico levantada en 1461 por el Marqués de Villena. El edificio se estructura en tres pisos, sótano y terraza, destacando su Torre del Homenaje redondeada, diseñada originalmente para amortiguar los impactos de la artillería. En su interior, la distribución refleja la vida militar de la época: mientras el sótano servía de mazmorra y reserva de víveres, la segunda planta albergaba la Sala del Alcaide, la estancia noble con su portón levadizo. En el patio de armas todavía se conservan dos aljibes de la etapa árabe.

A cinco kilómetros del casco urbano se encuentra el Convento de Santa Ana, un edificio del siglo XVI que representa la unión entre la arquitectura conventual y el entorno natural. Fundado por franciscanos descalzos en 1573, el convento atesora un valioso legado artístico y cultural acumulado por los frailes durante siglos, siendo un punto de referencia tanto histórico como espiritual en la zona.

Yecla: Patrimonio de la Humanidad y arquitectura monumental

  • Basílica de Yecla -

Yecla destaca por albergar uno de los tesoros arqueológicos más importantes de la Región en el Monte Arabí. Sus dos abrigos rocosos contienen más de cien figuras de estilo naturalista y esquemático que representan fauna variada, como toros, caballos, ciervos y aves. Estas pinturas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, muestran tonalidades rojizas y negras que han resistido el paso de milenios.

En el plano arquitectónico, la Basílica de la Purísima (o Iglesia Nueva) es el edificio más emblemático. Construida en dos fases entre 1775 y 1868 bajo la dirección de José López y Jerónimo Ros, destaca por su cúpula semiesférica de teja vidriada azul y blanca en espiral. Su interior neoclásico alberga pinturas del lorquino Manuel Muñoz Barberán y un púlpito original restaurado. Para obtener la mejor perspectiva de esta cúpula y de la torre de la Iglesia Vieja (siglo XVI), el Mirador de la Iglesia Vieja se consolida como el punto estratégico para observar la panorámica de la ciudad.

La Sierra del Carche, el nexo natural

Entre ambos municipios se extiende el Parque Regional Sierra del Carche, un espacio protegido por su valor biótico, geomorfológico y paleontológico. Con su punto más alto en el pico de la Madama (1.371 metros), esta sierra forma parte de la Red Natura 2000. El parque, que incluye también la sierra de las Pansas y el Cabezo de la Rosa, protege once hábitats de interés comunitario, sirviendo de pulmón verde y nexo de unión geográfico para las dos localidades del Altiplano.

 

Recibe toda la actualidad
Murcia Plaza

Recibe toda la actualidad de Murcia Plaza en tu correo