MURCIA. María Eugenia Requena-Pérez tomará el relevo de Salvador Gómez Pérez y se convertirá en otoño en la nueva directora territorial de la compañía tecnológica Lãberit Sistemas. Esta ingeniera de telecomunicación, que estudió en la Universidad Politécnica de Valencia y se doctoró en la Universidad Politécnica de Cartagena de Tecnologías Industriales, forma parte de la oficina de Láberit en la Región desde el pasado mes de enero. También es miembro del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación de la Región de Murcia.
“Si hoy estoy aquí, formando parte de Lãberit y teniendo el honor de asumir esta responsabilidad, es gracias a Salvador Gómez”, asegura María Eugenia Requena. “Fue él quien pensó en mí: quien confió en mí y quien propuso que fuera yo la persona que recogiera su testigo cuando llegara este momento, un gesto que agradezco profundamente, que afronto con humildad y con un fuerte compromiso y que nunca olvidaré", relata.
Precisamente la empresa celebró este viernes en Murcia un acto de homenaje para reconocer la trayectoria de Salvador Gómez, quien en septiembre se jubilará, aunque seguirá como presidente del Colegio de Ingenieros. El acto, que tuvo lugar en el Marla Center, sirvió también para anunciar el nombre de su sucesora en la Dirección Territorial de Laberit en Murcia.
"Lãberit se queda en buenas manos en la Región", reconocía el propio Salvador Gómez en una entrevista con Murcia Plaza, donde hacía repaso a su trayectoria de cuatro décadas como ingeniero de telecomunicación y donde también elogiaba a su sucesora. "Es una persona senior con muchísimo empuje y experiencia, ha tenido muchas responsabilidades en el sector de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y estoy contento de que sea mi heredera natural. Estoy seguro de que será capaz de desarrollar profesionalmente todas las cosas que yo dejo y las nuevas que irán surgiendo".

- Carlos Pujadas, María Eugenia Requena-Pérez y Salvador Gómez. -
- Foto: CPM IMAGEN
Nacida en 1974 en Alicante, Requena-Pérez aterrizó en Cartagena hace más de 20 años para realizar la tesis doctoral y desde entonces reside en la Región. “Vine para realizar la tesis doctoral, y me enamoré de esta tierra y de su gente. Esto me llevó a formar una familia y quedarme aquí", rememora a preguntas de este diario. "Hay un dicho que siempre me ha parecido muy acertado: uno es de donde pace, no de donde nace. Después de más de dos décadas viviendo aquí, puedo decir que Murcia es mi casa”, confiesa.
Que una persona con la trayectoria de Salva, con su conocimiento del negocio y su calidad humana depositara esa confianza en mí es uno de los mayores reconocimientos profesionales que he recibido"
-¿Cuál es su trayectoria en Lãberit?
-Llevo poco tiempo formando parte de esta gran familia, por lo que sería pretencioso hablar de una larga experiencia dentro de la compañía. Sin embargo, desde el primer día he sentido la confianza, el apoyo y el compromiso de un gran equipo, y eso me ha permitido asumir este reto con enorme ilusión y responsabilidad.
Si hoy estoy aquí, formando parte de Lãberit y teniendo el honor de asumir esta responsabilidad, es gracias a Salvador Gómez. Fue él quien pensó en mí. Fue él quien confió en mí. Fue él quien propuso que fuera yo la persona que recogiera su testigo cuando llegara este momento, un gesto que agradezco profundamente, que afronto con humildad y con un fuerte compromiso y que nunca olvidaré.
Que una persona con la trayectoria de Salva, con su conocimiento del negocio y, sobre todo, su calidad humana depositara esa confianza en mí es, probablemente, uno de los mayores reconocimientos profesionales que he recibido. También supone una enorme responsabilidad.
Hay personas que dejan una huella difícil de igualar, y Salva es una de ellas. Su forma de liderar, su cercanía y el proyecto que ha construido durante estos años son irrepetibles. Mi objetivo es dar continuidad a ese trabajo, respetando su legado y aportando mi propia visión para seguir impulsando el crecimiento de Lãberit en la Región de Murcia.
Además, quiero añadir que este proceso dice mucho de Lãberit como compañía. El hecho de que la organización haya apostado por una transición ordenada, planificada y con el tiempo suficiente para compartir conocimiento, entender el negocio y asumir progresivamente las responsabilidades demuestra una forma de hacer las cosas basada en las personas. Habla de una empresa que piensa a largo plazo, que cuida el talento y que entiende que los relevos no consisten simplemente en cambiar un nombre, sino en garantizar la continuidad de un proyecto y de unos valores.
Esa manera de gestionar las personas y el conocimiento es, sin duda, uno de los aspectos que más me convenció cuando me incorporé a Lãberit y una muestra del compromiso de la compañía con sus clientes, con sus profesionales y con el futuro del proyecto.
Espero estar a la altura de la confianza que Salva depositó en mí y que la compañía ha vuelto a demostrar al darme esta oportunidad.
-¿Qué siente al saber que será la nueva directora territorial de Laberit Sistemas en Murcia?
-Me siento orgullosa, es un auténtico honor asumir esta responsabilidad y lo siento como un reto especialmente motivador, que afronto con mucha ilusión y compromiso. Cuando recibí la noticia sentí, sobre todo, agradecimiento por la confianza que tanto Salva como la compañía han depositado en mí y muchas ganas de estar a la altura de un proyecto tan importante.
También lo vivo desde un punto de vista muy personal. Llevo más de veinte años en la Región de Murcia, aquí he desarrollado mi vida profesional y personal, y me siento profundamente vinculada a esta tierra. Por eso, poder liderar Lãberit en Murcia y hacerla crecer es también una forma de devolver parte de todo lo que esta Región me ha dado.
La inteligencia artificial y la transformación digital están cambiando la forma en la que trabajamos y prestamos servicios"
Soy consciente de que llego en un momento apasionante. La inteligencia artificial y la transformación digital están cambiando la forma en la que trabajamos y prestamos servicios, y creo que tenemos una oportunidad única para ayudar a nuestros clientes a aprovechar ese cambio con soluciones que realmente aporten valor.
Asumo este reto con enorme ilusión, compromiso y un profundo sentido de la responsabilidad. Lo planteo de la misma forma que entiendo el trabajo y que me ha acompañado siempre: estando cerca de las personas, escuchando mucho, cuidando al equipo y construyendo relaciones de confianza con nuestros colaboradores.
Mi objetivo es dar continuidad al excelente trabajo realizado hasta ahora, seguir impulsando el crecimiento de Lãberit en la Región de Murcia y afrontar los nuevos retos sin perder la esencia y los valores que nos han permitido llegar hasta aquí.

- María Eugenia Requena-Pérez. -
- Foto: CPM IMAGEN
-¿Qué objetivos se ha marcado en Laberit?
-Mi principal objetivo es consolidar el crecimiento de Laberit en la Región de Murcia, reforzando la confianza que ya depositan en nosotros nuestros clientes y ampliando nuestra presencia en nuevos ámbitos. Queremos seguir siendo un socio tecnológico de referencia, cercano y comprometido, capaz de aportar soluciones innovadoras que acompañen a las organizaciones en sus procesos de transformación digital.
Murcia es una región dinámica, con un tejido empresarial muy sólido y sectores estratégicos con un enorme potencial. Nuestra apuesta pasa por seguir creciendo en la Administración pública y el ámbito sanitario, donde contamos con una amplia experiencia, pero también por impulsar nuestra presencia en sectores clave para la economía regional como el agroalimentario, la industria, la gestión del agua, la logística y el turismo. Son ámbitos que afrontan importantes retos de digitalización y en los que Lãberit puede aportar un gran valor gracias a nuestras capacidades en inteligencia artificial, analítica avanzada de datos, ciberseguridad, desarrollo de software, automatización de procesos y servicios gestionados.
La IA no sustituye el conocimiento: amplifica la capacidad de las personas para aportar más valor"
Ese crecimiento en el mercado debe ir acompañado de otro objetivo que considero igualmente prioritario: el crecimiento del talento. Cuanta mayor sea nuestra presencia en la Región, más oportunidades tendremos para generar empleo de calidad y atraer a profesionales que quieran desarrollar aquí su carrera. Mi ilusión es que Lãberit sea una empresa en la que el talento murciano encuentre un proyecto atractivo, con posibilidades reales de desarrollo, sin necesidad de salir de la Región para participar en iniciativas tecnológicas de primer nivel.
Para conseguirlo, también queremos estrechar nuestra colaboración con las universidades, centros de formación y el ecosistema tecnológico regional, contribuyendo a crear oportunidades para los jóvenes profesionales y favoreciendo que el conocimiento y la innovación se traduzcan en empleo y riqueza para Murcia.
En definitiva, mi objetivo es continuar el excelente trabajo realizado hasta ahora, impulsando una nueva etapa de crecimiento sostenible para Lãberit en la Región de Murcia. Un crecimiento basado en la cercanía con nuestros clientes, la innovación, el compromiso con el territorio y, sobre todo, en las personas, porque son ellas quienes hacen posible que los proyectos se conviertan en éxitos.
-¿Qué supone el legado de Salvador Gómez?
-El legado de Salvador Gómez es, sobre todo, una historia de crecimiento. Cuando asumió la responsabilidad territorial en 2014, la compañía tenía una presencia muy limitada en la Región de Murcia. Apenas existía actividad comercial, no contaba con clientes relevantes en la Administración pública y el equipo local era prácticamente inexistente.
Con una visión clara del potencial de la Región y una forma de trabajar basada en la cercanía y la confianza, fue construyendo paso a paso un proyecto sólido. Abrió puertas, generó relaciones duraderas con administraciones, organismos públicos y empresas, y consiguió posicionar a la compañía como un socio tecnológico de referencia en Murcia.
Ese trabajo constante ha permitido que, más de una década después, Lãberit participe en algunos de los proyectos tecnológicos más importantes de la Región, especialmente en el ámbito de la Administración Pública, donde se ha consolidado como un proveedor de confianza. Paralelamente, ese crecimiento del negocio ha ido acompañado del crecimiento de las personas, hasta conformar un equipo de cerca de 50 profesionales en Murcia, altamente cualificados y comprometidos con el proyecto.
Pero quizá el mayor logro de Salvador Gómez no sea solo el crecimiento de las cifras, sino la forma en que lo ha conseguido. Ha construido un proyecto basado en relaciones de confianza, en la cercanía con los clientes y en un liderazgo que siempre ha puesto a las personas en el centro. Gracias a esa manera de entender el negocio, Lãberit no solo ha crecido en la Región de Murcia: ha conseguido convertirse en una compañía reconocida, respetada y con una identidad propia dentro del ecosistema tecnológico regional.
Ese es, sin duda, el gran legado que deja: haber transformado una presencia testimonial en un proyecto consolidado, con clientes estratégicos, un equipo sólido y una reputación construida sobre la profesionalidad, el compromiso y la confianza.
-En sus palabras, ¿qué es para usted ser ingeniera de telecomunicación?
-Una gran pregunta, ¡sí, señor!... Ser ingeniera de telecomunicación, para mí, significan muchas cosas, es mucho más que haber cursado una carrera técnica. Es una forma de entender la vida, los problemas, de afrontar los retos y de adaptarse a un entorno en constante evolución. Es desarrollar una mentalidad basada en la resiliencia, la constancia, la curiosidad y la capacidad de aprender de forma continua.
Durante la carrera aprendemos tecnología, matemáticas o comunicaciones, pero, sobre todo, aprendemos a resolver problemas complejos, a analizar situaciones desde diferentes perspectivas y a encontrar soluciones cuando no existe un camino evidente. Esa capacidad de análisis y adaptación es, probablemente, el mayor aprendizaje que nos deja la profesión.
Vivimos en un sector que cambia a una velocidad vertiginosa. Cada año aparecen nuevas tecnologías, nuevas herramientas y nuevas formas de trabajar. Por eso, una ingeniera de telecomunicación nunca deja de aprender. La universidad no solo nos proporciona conocimientos técnicos, sino una base sólida y una metodología que nos permite entender esos cambios con rapidez, adaptarnos a ellos y convertirlos en oportunidades.
El mayor reto del sector ya no es desarrollar más tecnología, sino ser capaces de incorporarla a la forma en que trabajamos"
Siempre he tenido el convencimiento de que la tecnología debe estar al servicio de las personas. La innovación solo tiene sentido si consigue hacernos la vida más fácil, mejorar los servicios que utilizamos cada día, hacer más eficientes las organizaciones y ayudar a resolver problemas reales. La tecnología no es el fin; es el medio para construir una sociedad mejor.
Precisamente por eso, creo que uno de los grandes retos de la transformación digital no está en la tecnología, sino en las personas. Implantar una nueva solución tecnológica suele ser la parte más sencilla. Lo verdaderamente complejo es gestionar el cambio: ayudar a las personas a comprender el valor de esa transformación, acompañarlas en el proceso, escuchar sus necesidades y conseguir que hagan suya esa nueva forma de trabajar. La mejor tecnología pierde todo su potencial si quienes deben utilizarla no la sienten como una herramienta que les facilita su trabajo.
La profesión de ingeniera de telecomunicación también nos enseña algo fundamental: la fuerza de voluntad y la perseverancia. Exige esfuerzo, disciplina y la capacidad de superar obstáculos continuamente. Esa experiencia nos prepara para afrontar la incertidumbre con naturalidad, mantener la calma ante los desafíos y seguir avanzando incluso cuando el camino no es sencillo.
En definitiva, para mí ser ingeniera de telecomunicación significa tener una base sólida para entender un mundo que cambia constantemente, la capacidad de adaptarse con rapidez y la responsabilidad de utilizar la tecnología para mejorar la vida de las personas. Porque el verdadero éxito de la innovación no se mide por lo avanzada que sea una solución, sino por el impacto positivo que consigue generar en quienes la utilizan.
-¿A qué retos se enfrenta el sector hoy?
-A muchos, la verdad, si lees o escuchas las noticias, ves las redes sociales o estás al día de las evoluciones tecnológicas puedes acabar abrumado con los cambios y con la incertidumbre sobre el futuro de nuestros trabajos. Y precisamente por eso, el desafío no es solo técnico, sino también de comprensión y de adaptación. El mayor reto del sector ya no es desarrollar más tecnología, sino ser capaces de incorporarla a la forma en que trabajamos. La irrupción de la inteligencia artificial generativa está acelerando un cambio de paradigma mucho más rápido al que supuso en su momento la llegada de Internet o del cloud computing. Está transformando la ingeniería del software, el análisis de datos, la atención al cliente, la ciberseguridad o la gestión de las operaciones, y eso obliga a replantear procesos que llevaban años funcionando de la misma manera.
Hoy un desarrollador ya no programa igual que hace dos años. Un analista ya no explota la información de la misma forma. Incluso la manera de diseñar una arquitectura tecnológica o de gestionar un proyecto está cambiando gracias a asistentes inteligentes, modelos predictivos y herramientas capaces de automatizar tareas de alto valor. El reto consiste en integrar esas capacidades sin perder el criterio técnico ni la calidad de las soluciones.
En paralelo, estamos viendo cómo la inteligencia artificial, el dato y la nube están dejando de ser tecnologías independientes para convertirse en un ecosistema único. La capacidad de una organización para gobernar sus datos, garantizar su calidad, protegerlos y utilizarlos para entrenar modelos de IA será uno de los principales factores diferenciales en los próximos años. Sin una estrategia sólida del dato, no hay inteligencia artificial que aporte verdadero valor.
Pero, desde mi punto de vista, el desafío más complejo sigue estando en las personas. La tecnología evoluciona mucho más rápido que las organizaciones. No basta con desplegar una nueva plataforma o incorporar un modelo de IA; hay que rediseñar procesos, formar a los equipos y generar confianza para que esa tecnología se utilice de forma eficaz y responsable. La gestión del cambio se ha convertido en una competencia estratégica.
Precisamente ahí creo que los ingenieros de telecomunicación tenemos una fortaleza diferencial. Nuestra formación está basada en comprender sistemas complejos, integrar disciplinas muy diferentes y adaptarnos continuamente a nuevas tecnologías. No nos prepara para una herramienta concreta, sino para entender cómo funciona la tecnología y cómo aplicarla para resolver problemas reales. Esa capacidad de aprendizaje continuo es, probablemente, el activo más valioso en un momento en el que el conocimiento técnico tiene una vida útil cada vez más corta.
Estoy convencida de que las empresas que liderarán esta nueva etapa no serán necesariamente las que más inviertan en inteligencia artificial, sino las que consigan combinar tecnología, datos y talento para transformar su manera de trabajar. Porque la IA no sustituye el conocimiento: amplifica la capacidad de las personas para aportar más valor.