MURCIA. Liwe Española, la empresa murciana propietaria de las tiendas de ropa Inside, continúa luchando contra viento y marea para salir del actual concurso de acreedores y poder salvar el negocio. Sin embargo, lo cierto es que todavía tiene que afrontar una deuda de 69 millones de euros para encontrar el camino hacia la viabilidad mientras continúa reduciendo su red de tiendas.
Así lo han expuesto los administradores de este proceso, Andersen Tax & Legal Iberia y Zubizarreta Procedimientos Concursales, en su informe sobre el estado actual de la compañía con sede en Puente Tocinos, donde también realizan un análisis de las consecuencias que la han llevado a la situación económica actual.
En su propia declaración de concurso, Liwe apuntó a la pandemia, con el cierre temporal de tiendas y las posteriores restricciones a la actividad, como principal responsable de la situación por la caída de ventas que se produjo y por la acumulación de un elevado volumen de existencias de aquella campaña. De hecho, ese stock no pudo liquidarse hasta 2023 y 2024, cuando se puso en marcha una importante campaña de descuentos que afectó tanto al volumen de negocio como a la rentabilidad.
Además, la empresa murciana reconoce que se alteró la estructura de financiación, pues parte de las líneas de circulante se tradujeron en préstamos con aval público que tuvieron que amortizar más tarde, lo que incrementó las necesidades de tesorería y redujo su capacidad financiera.
Sin embargo, los administradores son algo más tajantes respecto a la gestión de la firma: "El análisis conjunto de la evolución patrimonial, financiera y de resultados permite concluir que la insolvencia de Liwe no obedece a una circunstancia coyuntural de tesorería, sino al progresivo deterioro de la rentabilidad de su actividad principal", destaca el informe al que ha tenido acceso Murcia Plaza.
Andersen y Zubizarreta describen que la pérdida continuada de márgenes desde 2023 redujo de forma significativa la capacidad de generación de recursos, provocando pérdidas recurrentes, destrucción de patrimonio neto y un incremento de la dependencia de financiación externa.
Ya en 2024 se produjo la ruptura del equilibrio económico-financiero de la sociedad, lo que se manfiestó en la aparición de pérdidas muy significativas, fondo de maniobra negativo y deterioro de los principales indicadores de solvencia.
En cualquier caso, fue en 2025 cuando la situación alcanzó un nivel crítico, con incapacidad de generación de caja y ausencia de recursos suficientes para atender regularmente las obligaciones exigibles. Por tanto, en abril de aquel año la compañía entró en preconcurso de acreedores para gestionar su deuda ante la situación actual de insolvencia, que ya se considera estructural. Al fin y al cabo, cerró el último ejercicio con un patrimonio neto de -34,7 millones de euros y un fondo de maniobra de -51,2 millones de euros.
Falta de circulante
Liwe también achaca su situación actual a la progresiva reducción del apoyo financiero por parte de las entidades bancarias durante los ejercicios 2024 y 2025, especialmente mediante la disminución de las líneas de financiación de circulante, que se redujeron hasta un 60% a finales de 2025. De esta forma, se limita la capacidad para financiar nuevas compras y provoca una situación de tensión de tesorería.
No obstante, los administradores sostienen que "se aprecia un deterioro continuado de la actividad y de los principales indicadores financieros", pues tanto las ventas como la rentabilidad se han visto perjudicadas en los últimos años pese a que se mantiene la actividad en las tiendas.
"En consecuencia, esta Administración Concursal considera que la situación de insolvencia no obedece exclusivamente a los efectos extraordinarios derivados de la pandemia ni a la posterior restricción del crédito bancario, aun cuando ambos factores contribuyeron de forma significativa a agravar la situación. La insolvencia responde al progresivo deterioro de la rentabilidad de la actividad, a la erosión del patrimonio neto, al incremento de la dependencia de financiación externa y a la insuficiente generación de recursos para sostener el ciclo de explotación", concluyen desde Andersen y Zubizarreta.
Déficit de 22 millones de euros
En estos momentos, Liwe tiene que hacer frente a una deuda acumulada de 69 millones de euros, de los que la gran mayoría corresponden a préstamos ordinarios que se le habían concedido. Sin embargo, en estos momentos no dispone de la capacidad para hacer frente a esta suma.
Al fin y al cabo, el valor de inventario de su masa activa si se vendieran todas sus posesiones sería de unos 46,6 millones de euros, según calculan los administradores. Por tanto, todavía quedaría pendiente un déficit de 22 millones de euros.
Este valor acumulado se apoya en buena parte en las existencias que todavía debe vender Inside (12 millones de euros) y en las instalaciones técnicas de la compañía (10 millones de euros). En cualquier caso, destaca el papel de la propia marca de ropa, que asciende hasta los 5 millones de euros.
Cierre de tiendas
Para reducir los costes y buscar la rentabilidad, Liwe está impulsando una reestructuración completa en su negocio que pasa por el cierre de la actividad en las zonas menos rentables. Eso se traduce en el cierre de 100 tiendas tan solo durante el 2025 y la salida de mercados como el italiano.
Ahora, el informe expone que la compañía ha continuado con esta política, pues ha echado la persiana en otros 36 establecimientos desde el comienzo del 2026, por lo que la empresa murciana cuenta con unos 200 locales en activo en estos momentos.