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El precio condiciona la cesta de la compra de los murcianos, que cada vez están más concienciados contra el desperdicio

Un estudio de ThaderConsumo indica que más de la mitad de los consumidores reconoce alimentos caducados

  • Supermercado de Hiperber en Totana.
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MURCIA (EFE). Más de tres cuartas partes de los murcianos, el 76,5 por ciento, hacen la compra en supermercados, con el precio como factor decisivo a la hora de elegir, por encima de la calidad. Por otro lado, más de la mitad de los consumidores, el 54,22 por ciento, reconoce comer productos caducados.

Así se recoge en el Informe de Hábitos de Compra y Consumo 2025 que ha presentado este martes la Federación Mura de Asociaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios consumo, elaborado en colaboración con la Mesa de Participación de Asociaciones de Consumidores nacional.

El estudio muestra un perfil de consumidor “prudente”, muy sensible al precio, cada vez más concienciado contra el desperdicio alimentario y en el que el uso de las nuevas tecnologías es todavía residual.

Así, el 76,5 por ciento elige los supermercados como lugar habitual de compra, frente al 14 por ciento que opta por el pequeño comercio o el 3,5 por ciento que va a los mercados municipales.

Un 65,8 por ciento va andando a esos establecimientos, y otros 26 por ciento en su propio vehículo, mientras que las compras online representan solo el 2,5 por ciento del total.

Son hábitos, sin embargo, que están cambiando, ya que apenas una cuarta parte, el 24 por ciento, dijo no haber cambiado sus hábitos en las compras de alimentos. Quienes así lo hicieron, buscaron más las ofertas (27,5 por ciento), aprovecharon mejor la comida (20,5 por ciento) o han cambiado el tipo de alimentos que consumen (9,5 por ciento), entre otros factores.

En cualquier caso, el precio es el factor decisivo para el 20,4 por ciento de los consumidores a la hora de elegir dónde comprar, seguido de la cercanía (15 por ciento) y la calidad de los productos (14,5 por ciento), y más lejos de la variedad y surtido de productos (9,9 por ciento) o la costumbre (7,4 por ciento).

Los porcentajes se disparan aún más cuando hablamos de productos concretos: el 85 por ciento los elige por el precio y el 76 por ciento se fija además en la calidad, mientras que solo un 13 por ciento menciona sus preferencias personales y solo un 4 por ciento tiene en cuenta la marca.

En cuanto al tipo de alimentos, apenas un 20 por ciento se decanta por adquirir productos ecológicos y orgánicos, considerando que tienen más valor nutricional, mientras que la inmensa mayoría, en torno al 90 por ciento, dice no comprarlos porque son “demasiado caros”.

Con respecto a los alimentos libres de alérgenos, un 18,5 por ciento los compra aunque no tenga alergias porque los considera más sanos, y en cuanto a la intención de los consumidores de reducir el consumo de carne y sustituirlo por productos vegetales la inmensa mayoría no se lo plantea: un 34 por ciento dice que no lo hará “de ninguna manera” y un 47,5 por ciento más, que no cree que lo haga.

Hay también resistencia a la hora de probar nuevos productos: un 21 por ciento dice que no lo hace y otro 32,3 por ciento asegura que le generan desconfianza inicial, frente al 46 por ciento que si los compra para probar.

Para la presidenta de ThaderConsumo, Juana Pérez, una de las conclusiones más alarmantes del estudio es el reconocimiento de más de la mitad de la población, el 51,2 por ciento, de que consume alimentos caducados.

Un 36,5 por ciento de ellos lo hace porque consideran que “por unos días no pasa nada” y otro 14,7 por ciento, porque piensa que “lo importante es el aspecto”, lo que para la presidenta de la asociación denota un importante desconocimiento de las diferencias entre la fecha de caducidad y la de consumo preferente que puede poner en riesgo la salud de los consumidores.

En ese sentido, ha destacado la importancia de reforzar la formación, ya que también hay un alto porcentaje de ciudadanos, un 35 por ciento, a los que los datos de los etiquetados les resultan confusos, y otro 14,5 por ciento que los considera poco accesibles, frente al 29,5 por ciento que los define como útiles.

Además, ha insistido en la importancia de no consumir alimentos caducados con la idea incorrecta de reducir el desperdicio alimentario, una idea con la que también están cada vez más concienciados los consumidores, según este informe, ya que solo un 10 por ciento dice no hacer nada para ello.

En cambio, casi un 28 por ciento asegura que ha empezado a aprovechar mejor los alimentos, y otro 26 por ciento, a planificar mejor sus compras.

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