MURCIA. El Real Murcia estrenó su nueva terraza de ocio y restauración en el estadio Enrique Roca, un espacio que contará con servicio de catering y cóctel durante los descansos de los partidos que el conjunto grana dispute en casa y que también está preparado para acoger reservas para la celebración de reuniones y eventos durante toda la semana.
El club presidido por Pedro León Sánchez y que es propiedad de Felipe Moreno y Pastelerías Luis Miguel, que prestará dicho servicio, presentaron este martes esta zona que cuenta con cerca de 700 butacas en la cuarta planta del recinto deportivo.
Luis Miguel García, responsable de la compañía que lleva su nombre, agradeció y valoró formar parte de esta iniciativa: "El Real Murcia, Felipe Moreno, el equipazo que tiene, Pedro León... todos los que lo forman parte del club han visto a bien contar conmigo para este proyecto que es muy ilusionante".
Además, destacó el carácter abierto de este planteamiento. "Abriremos todos los días de la semana para cualquier reserva que se necesite desde el punto de vista empresarial, familiar, personal, relacionado con el deporte o relacionado con el mundo de la empresa", indicó al tiempo que declaró que "pensar en el futuro es invertir" y en ese sentido puso en valor "la apuesta realizada por el Real Murcia para seguir creciendo".
La Terraza del Murcia, que es el nombre de este lugar exclusivo dentro del estadio, estará inicialmente disponible bajo reserva, con la posibilidad de acudir antes de los encuentros para disfrutar de una comida y posteriormente vivir el partido desde esta nueva zona del estadio. "Creo que es dar un paso más y creo que estamos en el momento", afirmó Luis Miguel.
Por su parte, Felipe Moreno, le dio importancia al trabajo realizado durante los últimos meses para transformar las instalaciones del Enrique Roca y acoger esta terraza y habló de "un antes y un después en el club" con la referida apertura.
"Es un proyecto muy ilusionante para hacer Murcia y el Real Murcia aún más grandes y con más proyección", expuso.
Javier Domínguez, el ingeniero de esta creación, admitió que fueron "12 semanas de esfuerzo las empleadas este verano para transformar un proyecto en realidad".