MURCIA. Otra vez campeón, cuatro meses después del anterior, el ATP 500 de Pekín. Carlos Alcaraz Garfia logró su decimoséptimo título del circuito profesional al ganar el ATP 500 de Rotterdam, en Países Bajos, superando en la final al australiano Alex de Miñaur por 6-4, 3-6 y 6-2 en 1 hora y 53 minutos de un encuentro bastante disputado y que el murciano decantó a su favor en el tramo final, como hacen los mejores.
Era el cuarto choque entre Alcaraz, de 21 años y número 3 del mundo, y De Miñaur, de 25 y que ocupa el octavo puesto del ranking internacional, y se impuso el mismo que lo hizo en los dos anteriores -las semifinales del ATP 500 de Barcelona en 2022 (6-7 (4), 7-6 (4) y 6-4) y la final del ATP 500 de Queen's en 2023 (un doble 6-4)-.
El aussie, quien se plantó en la final ganando sus cuatro partidos en el torneo sin ceder ningún set, comenzó con brío y se llevó su saque en blanco. El español respondió bien e igualó el partido para a continuación anotarse el break en la primera posibilidad que se le presentó (2-1). Siguió, ganando su servicio en blanco, para confirmar la ventaja y dio la sensación de estar divirtiéndose en la pista dura del Ahoy Arena de Rotterdam. Con un ace llegó al 4-2.
Sin causa aparente el encuentro cambió en un instante. El australiano se entonó y Alcaraz parece que se dejó llevar. Así, con ocho puntos seguidos del de Sidney, éste se llevó su servicio y acto seguido logró el break que igualaba el set a cuatro. Tras perder esos dos juegos sin ni siquiera puntuar el murciano se enganchó como quien pulsa un botón y estableció el 5-4 con autoridad y sacándose golpes de esos tan suyos. Serviría para completar la mitad del trabajo y no falló por lo que, tras 34 minutos, ya estaba a un set del título.
El pupilo de Juan Carlos Ferrero y Samuel López tenía la final donde quería pero enfrente había un rival correoso, que no es un top 10 por casualidad. Así, De Miñaur, comenzando mejor el segundo parcial, cobró una clara ventaja de 3-0 al llevarse sus dos turnos de saque y, entre medias, sorprender al palmareño cuando le tocaba a éste echar la bola al aire.
El oceánico tuvo otras dos opciones de quiebre en el cuarto juego pero Carlos las levantó para empezar a sumar en esta manga y demostrarle a su rival que lo iba a pelear. ¡Vamos!, gritó consciente del apuro en el que estaba. Sin embargo, la firmeza de Alex le permitió establecer el 4-1 con otro servicio ganado en blanco.
Carlos trató de reaccionar y tuvo una pelota de break para haber logrado el 3-4. No la materializó y el resultado pasó a ser un 2-5 que hacía presagiar un tercer set para decidir quién se coronaría campeón en este ATP 500. A Alcaraz, no tan fino como en partidos precedentes, le costaba -muchos tiros se le fueron largos y unos cuantos más a la red- y su contrincante, muy sólido, lo aprovechó para mantener sus opciones. El 3-6 tras 39 minutos alargaba el duelo.
Era cuestión de resetear y el palmareño pareció interpretarlo bien. Comenzó el parcial por delante y luego tuvo una posibilidad de ruptura que dejó pasar. La igualdad continuó presidiendo esta contienda en la que a Carlos, como favorito, le pudo pesar la ansiedad aunque resistió para llegar al 2-1 y luego al 3-2 ante un oponente que presionó todo lo que pudo.
Se acercaba el desenlace y ahí el de El Palmar dio un paso al frente con un break clave, que le colocaba con el 4-2 y saque. Con su característica agresividad en el momento en el que huele la sangre obligó a fallar a su rival, al que se le pudo hacer demasiado largo el partido. Pesó más la calidad de Carlos, que acabó el partido a lo grande. Su cuarto juego consecutivo y un nuevo break para lograr el trofeo en su primera presencia en Países Bajos. Fue tras otros 40 minutos de un duelo bastante parejo y en el que sumó 79 puntos, sólo cuatro más que los que hizo De Miñaur.
Fue el colofón a una buena semana para Carlos Alcaraz Garfia, quien se coronó por primera vez en un torneo disputado bajo techo y para ello antes debió superar al neerlandés Botic van de Zandschulp (7-6 (3), 3-6 y 6-1), el italiano Andrea Vavassori (6-2 y 6-1), el valenciano Pedro Martínez Portero (6-2 y 6-1) y el polaco Hubert Hurkacz (6-4, 6-7 (5) y 6-3).