MURCIA. En otra final, la del ATP 500 de Doha, cuyo título buscará este sábado a las siete de la tarde -hora española- ante el francés Arthur Fils. Carlos Alcaraz Garfia persigue su vigésimo sexto título como profesional, el primero en la capital de Catar, después de superar al ruso Andrey Rublev por 7-6 (3) y 6-4 en 2 horas y 2 minutos de un buen encuentro, reñido y repleto de alternativas.
Ya sabiendo que su gran rival en el circuito, el italiano Jannik Sinner, estaba fuera del torneo -cayó en cuartos de final frente al checo Jakub Mensik por 6-7 (3), 6-2 y 3-6-, Alcaraz, quien a sus 22 años es el número 1 del mundo, afrontó su sexto encuentro frente al moscovita, de 28 y que ocupa el puesto 14 -llegó a ser quinto en septiembre de 2021-. Esta nueva lucha se planteaba con un 4-1 a favor del español en el cara a cara pero cada partido entre estos jugadores es una batalla y así se mostró también en éste desde el arranque.
Rublev empezó sirviendo y llevando la iniciativa en el juego y en el marcador. Se colocó 0-1 y 1-2 cediendo sólo un punto en cada turno de saque mientras que a Carlos le costó mucho más -su primer juego lo sumó levantando dos bolas de break- aunque el segundo empate ya lo obtuvo con más solvencia. Y quiso más. Tuvo un 30-40 al resto -su primera opción de quiebre en el encuentro- y luego una ventaja que, esta ya sí, hizo buena. Le ayudó una caña del ruso en el punto que supuso el 3-2.
Una muy buena versión de CA ya se veía sobre la superficie rápida de la pista central del Khalifa International Tennis and Squash Complex y con ella consolidó lo hecho y, poco después, tuvo otra bola de ruptura que no concretó y Rublev, que calidad tiene mucha, se sobrepuso. De hecho, fue él el que dispuso de una posibilidad de break en el octavo juego del set. Carlos aguantó y reaccionó para salir del apuro con tres puntos seguidos que cayeron de su lado e instalar el 5-3.
AR, con el primer ace del encuentro, lo alargó y siguió creyendo. Siendo él el que encadenó tres puntos dispuso de dos opciones de quiebre y, al fallar la primera, se enfadó -discutió con el árbitro a vueltas por la tardanza de Carlos al sacar-. Paradójicamente una doble falta del español permitió a Rublev igualar a 5 en un set en el que un rato antes lo tenía muy bien. El pupilo de Samuel López supo gestionar esa frustración en primera instancia y replicó con el contrabreak. ¡Vamooooos! y a servir para llevarse el parcial. Sin embargo, alternó grandes ejecuciones con fallos impropios y eso llevó el set al tie break con una nueva ruptura del de Moscú.
En ese desempate, pese a que el eslavo puntuó primero, volvió a reaccionar el español, que se colocó 3-1 por delante. Y de ahí al 5-2 y al 6-3, momento en el que Rublev golpeó el cordaje de su raqueta golpeándose en la rodilla derecha hasta en cuatro ocasiones, un comportamiento que es habitual en él. Carlos, a lo suyo, lo cerró con una cortada a la línea tras 1 hora y 3 minutos de enconado choque.
Lo siguió siendo y se combinaron ambos genios para dar espectáculo con golpes magistrales. El moscovita tuvo otras dos posibilidades de ruptura nada más reanudarse el encuentro pero llegó la reacción del número 1 a base de derechazos ganadores y una dejada deliciosa. En un partido repleto de alternativas las dos siguientes opciones de quiebre las tuvo Alcaraz y la segunda la hizo buena con una derecha absolutamente inalcanzable para su rival. Fue el 2-0, que precedió al 3-0 que consiguió el gran favorito para ser campeón en Doha con puntos basados en la solidez y la rotundidad.
Era cuestión de mantener esa sobriedad después de que Andrey lograse quedarse con su saque. Jugó con fuego Carlos porque pasó de ir 30-0 a verse 30-40 y, pese a que pareció enderezarlo, le faltó continuidad y le cayó el break en contra. Rublev progresó aún más y su tercer juego consecutivo llevó la igualdad a esta manga. Con el 3-3 se daba un momento delicado para CA pero también supo manejarlo. Ganó su servicio y amenazó al resto en un juego en el que por momentos rozó la perfección. Tuvo un 0-40 y aunque su rival se acercó con dos puntos un tiro se le fue largo a éste y llegó el 5-3.
Le faltaba rematar pero no lo hizo a continuación. El cuarto quiebre que sufrió le hizo tener que esforzarse otro rato aunque no mucho más tiempo. En un partido impredecible Carlos dejó escapar cuatro bolas de partido pero a la quinta, al resto, sí que lo consiguió y, otra vez con el contrabreak, logró el pase a la final. Su quinta ruptura fue la definitiva. Concluyó con un puntazo en el que puso la bola en la línea de fondo ante el asombro de todos y luego obligando a su oponente a fallar tras otros 59 minutos de un encuentro en el que el puntaje global fue 91-83.
El líder de la ATP cumplió con su parte y esperaría rival de entre Mensik, de 20 años y 16 del mundo; y Fils, de 21 y que ocupa el puesto 40. Será el galo, que se impuso en la segunda semifinal catarí por 6-4 y 7-6 (4), y al que ya le venció en las dos ocasiones en las que se cruzaron, ambas el pasado año (4-6, 7-5 y 6-3 en los cuartos de final del Masters 1.000 de Montecarlo y 6-2 y 6-4 en las semifinales del ATP 500 de Barcelona).
El español jugará la primera final profesional ante un adversario menor que él y lo hará persiguiendo su duodécimo partido ganado de forma consecutiva en el que es su mejor inicio de año como profesional -desde 2020- y, con ello, el que sería su vigésimo sexto título y segundo del curso tras haber conquistado ya el Abierto de Australia.