MURCIA. Conquistó París también en pista dura y bajo techo, como había hecho en tierra batida y al aire libres dos veces en Roland Garros. Carlos Alcaraz Garfia se impuso en la final del Masters 1.000 en la capital gala al estadounidense Ben Shleton por 7-6 (5) y 7-5 en 1 hora y 57 minutos demostrando que su nivel tras la lesión de muñeca es igual o hasta superior que el de antes de sufrirla y tener que parar durante cuatro meses y medio. Venía de ser campeón en el ATP 500 de Tokio y de Viena de vuelta a la cancha y elevó la nota con este trofeo, que es de los más grandes del circuito.
Era el quinto enfrentamiento entre el de El Palmar y el de Atlanta, este de 22 años y cuarto en la ATP -aparece justo por detrás del español-. El norteamericano, que a partir de enero será entrenado por Juan Carlos Ferrero, quien dirigió a Charly durante siete años, se impuso la última vez que se cruzaron en una pista. Fue en los cuartos de final del US Open hace dos meses y la contienda se resolvió a favor del yanqui en el super tie break del quinto set (7-6 (5), 1-6, 3-6, 6-1 y 6-7 (7)). En las tres primeras citas la victoria fue española y este domingo el choque entre dos de los mejores tenistas del momento y que apuntan a serlo también durante la próxima década decidirá un título importante y a buen seguro que habrá cuentas pendientes en lo que ya empieza a ser un duelo con una rivalidad especial.
Shelton ganó el sorteo y eligió empezar sacando. Impulsando la bola a 221 kilómetros por hora fue ganando sus servicios hasta el 2-1 y luego, al resto, el yanqui dispuso de un 0-40 a favor ante un Alcaraz errático. Eran tres bolas de break pero el español respondió de la mejor manera y llegó hasta el deuce. Luego hubo otra opción de quiebre para su rival y también salió airoso. El 2-2 tras casi ocho minutos que duró el juego lo celebró como un gol.
BS siguió a lo suyo, bombardenado ya con cinco aces, para establecer el 2-3 y CA tenía claro que era momento de resistir tratando de que la inspiración de su rival no se mantuviera durante mucho más tiempo. Cumplió con su parte -saque ganado en blanco para una nueva igualada- y, a continuación, fue él el que tuvo un goloso 15-40 al resto. Shelton levantó esas dos bolas de ruptura y, siendo agresivo, siguió mandando en el partido (3-4).
Estaba más que claro que Carlos necesitaba una versión muy buena de sí mismo para vencer al rival qu tenía enfrente en un encuentro que estaba siendo de muchos quilates. Y se volvería a complicar con un 15-40 echando él la pelota al aire. Una caña en un golpeo que tenía a placer le jugó una mala pasada pero, incluso con eso, emergió para, con cuatro puntos seguidos, igualar una vez más. Su ¡vamooooos! resonó con fuerza.
El set iba para largo y Alcaraz hizo el 5-5 otra vez sin conceder nada. Estaba en el camino y lo iba a seguir recorriendo. Dispuso de un 15-30 esperando la llegada de la bola impulsada por Shelton pero las bombas de este le aseguraron al estadounidense el tie break. Lo hubo con Carlos llegando a él con otro servicio ganado en blanco, lo cual debía afianzar su ánimo y confianza.
Fue una certeza y de ahí el 3-1 con el que lo inició. Sin embargo, no remató y varios errores seguidos en acciones en las que llevaba la inicitiva le hicieron verse 3-4 abajo en un instante. Cruiosamente en una manga sin ningún break en la muerte súbita sacar fue sinómino de fallar. Carlos Alcaraz se serenó y llegó al 6-4. Eran dos bolas de set y la primera la cedió porque su tiro se quedó en la cinta de la red. Y en la segunda, con Ben al servicio, sí que sí. Un golpe de derecha del mejor zurdo del circuito que se le marchó largo determinó el 7-5 en el desempate tras 1 hora y 5 minutos de una batalla tenística de primer orden.
Le dio continuidad a lo ya hecho en el inicio del segundo parcial para llevar la iniciativa con el 1-0 y el 2-1 -este lo obtuvo dejando a su adversario a cero-. Entre medias, se creó un 0-30 al resto que no materializó. Shelton volvió con sus saques directos y así llevo el set parejo a pesar de la sensación real de que Carlos estaba algo mejor que él.
En todo caso, era cuestión de detalles y dos dobles faltas del murciano cuando no había cometido ninguna hasta entonces y un fallo con la derecha le hicieron ceder el saque. Era la primera ruptura en el encuentro y la consiguió el estadounidense para colocar el 2-3 y más tarde, con su servicio y logrando dos nuevos aces, el 2-4 en blanco ante un Carlos enfadado consigo mismo y manifestándolo con gestos.
Enseguida volvió a centrarse para recortar distancias y para conseguir su primera ruptura. Una dejada de las suyas y dos buenas derechas, además de un posterior error no forzado de BS -tiro muy largo-, trajeron el 4-4. Tenía más y lo enseñó. Se llevó un puntazo tras un peloteo de fantasía y se echó el dedo al oído. Quería ruido en el Plenitude Arena y la afición respondió a la llamada. El 5-4 lo obtuvo con solvencia y ya estaba a un juego del título.
Del cabreo de hacía unos minutos al entusiasmo. Se sentó en su silla y siguió el ritmo de la música que se escuchaba por la megafonía del recinto. Se levantó de ella y se encontró a un contrincante que no perdió la compostura y que salió del apuro consiguiendo una nueva igualada. El pupilo de Samuel López, muy concentrado, no cesó en su empeño y, cuanto menos, se aseguró otro tie break con el 6-5. Lo iba a a terminar antes porque al resto remató la faena con una subida a la red irresistible. Tras otros 52 minutos el genio murciano conquistó París en un choque en el que dominó la puntuación final por 85 a 73. Se abrazó con los integrantes de su equipo y con sus padres, Carlos y Virginia, y en la cámara del torneo dejó un mensaje. "Esperemos que sea el primero de muchos, siiiií. Te quiero, París", escribió adjutando un corazón. Es una de sus tres famosas C y en la pista igualmente puso las otras dos, cabeza y cojones.
"Aquí tuve las mayores derrotas de mi carrera y eso hace más especial aún este triunfo"
"Es un torneo muy especial, en el que probablente tuve las mayores derrotas de mi carrera, las más dolorosas y en el que no estuve a gusto y no encontré mi mejor tenis hasta este año. Eso hace este triunfo aún más especial", declaró al finalizar el encuentro.
"Me sentí bien jugando en indoor y ante estos rivales que tuve. Fue una sensación única y estoy muy orgulloso del trabajo realizado y del equipo que tengo, que da el 100 % para animarme, que siga adelante y haciendo las cosas correctas. Es una victoria de todo el grupo que me acompaña", añadió el palmareño.
Sobre su rival en la final destacó que "es uno de los mayores desafíos que hay en el tenis porque es un jugador bestial, un gran tipo en la pista y fuera de ella".y también avisó del peligro que entraña medirse a Shelton con un mensaje directo para él: "En las Nitto ATP Finals habrá que tener cuidado contigo y es como para tenerte miedo".
Además tuvo palabras para la organización, los patrocinadores y el público francés. "Me moría de ganas por jugar este Masters 1.000 tras no haber podido estar en París en la última edición de Roland Garros por lesión. La afición también me ayudó a lograr el título y espero estar el año que viene en los dos torneos que se celebran en esta ciudad", manifestó con la sonrisa presente en su rostro.