CARTAGENA. "Tú sé práctico", le decía David Pérez Sañudo a Antonio de la Torre. También se lo dijo al rodar la ejecución de Juan Díaz de Garayo, el campesino alavés conocido como el Sacamantecas. A Patricia López Arnaiz, en cambio, le recordaba la dureza de Ángela, la mujer que vuelve a Vitoria para enterrar a su hermana y averiguar quién la mató. Esa dureza era la coraza del personaje.
Los dos actores protagonizan Sacamantecas, que llega a los cines este 6 de noviembre. La búsqueda de Ángela transcurre con la Tercera Guerra Carlista a las puertas de Vitoria, en una ciudad con los recursos volcados en el frente. López Arnaiz y De la Torre cuentan cómo trabajaron con Pérez Sañudo para interpretar a una mujer que contiene lo que siente y a un asesino que procura decir lo menos posible.
P. Patricia, Antonio, mil gracias por atenderme. Se lo decía a David antes. Me parece un peliculón y espero que…
Antonio de la Torre. Gracias.
P. … que le vaya fenomenal. La historia tiene muchas aristas. Creo que es de las pocas películas que retratan a un asesino sin generar esa especie de fascinación por él. Al menos, así lo veo yo. ¿Cómo os llega el guion? ¿Fue David quien os habló del proyecto? ¿Qué os atrajo?
Patricia López Arnaiz. David me habló de que estaba trabajando alrededor de la figura del Sacamantecas y me dio muchísima curiosidad. Conocía su obra, había trabajado con él y sabía cómo trabaja con los personajes, sus capas, los puntos de vista y cómo los contextos atraviesan a los personajes. Me daba mucha curiosidad ver cómo iba a abordar a un asesino en serie, que sonaba a thriller. ¿Qué podía hacer él con su escritura, con su manera de trabajar?
Y fue precisamente eso lo que me atrajo. Todas las aristas, la riqueza del relato y la manera en que lo cuenta. También me llamaba mucho ver la Álava de la época. La película tenía una vocación documental que me parecía muy interesante. Quería meterse en el barro de la época y todo eso me llamó mucho.
Antonio de la Torre. Yo descubrí a David cuando vi Ane. Me encantó su manera de rodar y cómo estaban los actores. Cuando me planteó esto, pensé que seguro que este tío le iba a dar un enfoque propio a un asesino en serie y que me iba a ayudar mucho como actor. Y así fue, o al menos así lo siento yo. No sé qué opinará el espectador, pero disfruté mucho del proceso. Igual queda un poco cursi, pero sentí que hablábamos el mismo idioma en la manera de entender y contar las cosas, y de entender la interpretación.

- Patricia López Arnaiz y Haizea Carneros en un instante de la película. -
- Foto: Unai Mateo.
P. Patricia, el recuerdo más reciente que tenemos de ti es el de un personaje muy visceral en Los domingos. Aquí interpretas a alguien mucho más contenido. ¿Te costaba contenerte y evitar aquel registro? En tu caso, Antonio, transmites casi todo con la mirada y los gestos. ¿Cómo construisteis a los personajes? ¿Os costó más o tuvisteis que trabajar más que en otras ocasiones?
Patricia López Arnaiz. No me cuesta hacer un personaje contenido. Me gusta trabajar la contención e irme a otro sitio. Venimos de Los domingos, donde se trataba de llegar a la catarsis, de llevarla hasta el extremo. Aquí la contención no me resultaba tan difícil. Lo que más tenía que recordarme David era la dureza. Ya no me acuerdo de cuál era nuestra palabra mágica para recordarlo, pero tenía que intentar ser una persona con una protección así de grande, con su armadura, una persona que es muy dura por todo lo que siente.
Cuando se me escapaba algo de lo que siente, David me recordaba que volviera a un sitio muy duro. Ahora, al ver la película, hay momentos en los que veo que eso asoma. Se trataba de volver ahí.
Antonio de la Torre. ¿No recuerdas la palabra que te decía? Porque a mí me decía «Tú sé práctico». Tengo una anécdota un poco graciosa. Estábamos rodando la ejecución, que no es un spoiler porque se sabe que ocurre, y David me dijo «Tú sé práctico». Y yo le dije «Pero ¿cómo que sé práctico? Me van a matar. ¿Con qué practicidad? ¿Qué coño voy a ser práctico, David?».
Patricia López Arnaiz. Sé práctico. Muere con una buena práctica.
Antonio de la Torre. Claro, muere con una buena práctica. Y yo le decía a David «Esto en promoción te va a caer seguro». Sobre todo, teníamos claro por dónde no había que ir. Era un asesino en serie y supongo que era alguien que cosificaba a las víctimas. En la interpretación, la idea era que el personaje no mostrara empatía por ellas.
También había que tener cuidado con cuestiones que podían ser peligrosas o tendenciosas. Por ejemplo, caer en la idea de que mata porque es analfabeto. Al mismo tiempo, el analfabetismo sí marca la expresividad del personaje.
Era alguien que se ocultaba, que intentaba que no se supiera qué le estaba pasando. Eso te lleva, de una manera lógica, a decir las menos palabras posibles. Yo juraría que se cayó buena parte de los diálogos que estaban escritos al principio. Mi recuerdo, cuando leí el guion, es que el Sacamantecas era más locuaz.
Hablando con David, creo que llegamos a la conclusión de que, cuanto más hablara, más se le iba a ver el plumero. Y creo que él sobrevive. Lo digo en términos prácticos, como diría David. Es un fallo del sistema brutal, pero el tío comete un montón de asesinatos. Anduvo suelto y se tardó en echarle el guante. Y el tío iba solo y, además, era un pobre en ese sentido.
Patricia López Arnaiz. Sí, pero había algo institucional. No había recursos para eso. Era como decir "Los ponemos aquí, en lo que nos interesa, donde tenemos el foco". Que hubiera mujeres muertas era algo de segunda.

- Antonio de la Torre. -
- Foto: David Herranz
P. Eso se ve en una escena del alguacil con tu personaje, ¿no?
Patricia López Arnaiz. Sí, con el cura también. Uf, qué momento más violento. Esa escena me gusta mucho.
P. ¿Por qué creéis que el true crime está tan en auge? Como espectadores de los thrillers policiacos sentimos una especie de fascinación, algo macabra, por el asesino y por el asesinato. No sé si la palabra es fascinación o curiosidad. ¿Por qué creéis que nos pasa?
Patricia López Arnaiz. Curiosidad también, sí. Yo no lo sé.
Antonio de la Torre. A mí me parece algo de sociedad enferma. Por ejemplo, creo recordar que se creó en Facebook un grupo de chicas jóvenes a las que les gustaba Miguel Carcaño, el asesino de Marta del Castillo. ¿Tú no te enteraste de eso? Pues sí, se creó un grupo en Facebook. Date cuenta del grado de delirio. Creo que hay una parte de curiosidad y otra de delirio, de delirio social. Con esto no quiero decir que todo el true crime esté enchalado. También hay curiosidad.
P. Y, por último, sois dos grandes actores de nuestro cine, de los más respetados, queridos y exitosos.
Antonio de la Torre. Qué bueno, lo digo yo, ¿no?
P. Cada vez se exploran más temas. Este año tuvimos tres películas españolas en competición en Cannes, que es algo increíble. ¿Cómo veis el momento de nuestro cine? ¿Hay ahora más oportunidades de contar historias como Sacamantecas, que quizá hace unos años habría sido más difícil llevar a la pantalla?
Antonio de la Torre. No controlo mucho de financiación ni de producción, pero tengo la sensación de que, con el modelo de negocio que hay ahora y la entrada de plataformas que a veces compran las películas, se hacen más superproducciones. Digo superproducciones en la escala del cine español, no en la de Hollywood. Eso sí creo que está pasando.
Sacamantecas es una superproducción en ese sentido. Tiene escenas de guerra, grandes decorados y grandes actrices. Sí creo que es una tendencia. Algunos cineastas se quejan de que el cine de autor y las películas más pequeñas tienen más dificultades para hacerse. Aprovecho para reivindicar que esa tendencia no les ponga las cosas más difíciles. Creo que en la diversidad de nuestro cine reside también el prestigio internacional que tenemos ahora.
También hay un relevo generacional. Yo a David lo sitúo ahí. David es muy joven.
