Los Jawhars: cuando Cieza quiso sonar a Liverpool

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MURCIA. Dos hermanos que vieron a los Beatles, la primera guitarra eléctrica de Cieza, radios de válvulas convertidas en amplificadores y varias generaciones de músicos que hicieron historia

Hubo un tiempo en que formar un grupo de rock en Cieza era casi un acto de fe.

No había tiendas repletas de guitarras eléctricas. Los amplificadores eran un lujo. Los micrófonos dejaban bastante que desear y, si alguien quería aprender una canción, no podía entrar en YouTube y pedirle a un desconocido que le enseñara los acordes.

Había que escuchar la radio.

Había que sacar las canciones de oído.

Y cuando faltaba un amplificador, se buscaba una solución.

Una radio de válvulas podía servir.

Así comenzó una de las aventuras musicales más singulares de Cieza.

La de Los Jawhars, aunque con los años casi todos terminaríamos conociéndolos como Los Jaguars.

Todo empezó con una guitarra

Estamos a mediados de los años sesenta.

El mundo musical estaba cambiando a una velocidad extraordinaria.

Los Rolling Stones ya andaban haciendo de las suyas. Los Brincos demostraban que en España también podía hacerse aquella música y cuatro muchachos de Liverpool llamados The Beatles habían provocado una epidemia mundial para la que, afortunadamente, nunca se encontró vacuna.

Cieza tampoco quedó inmunizada.

Tomás Olivares y Manolo Ato estuvieron entre los impulsores de aquel nuevo conjunto. A ellos se unieron Alfredo Marín, Ángel Soler y David Vidal.

La primera formación quedó integrada por Manolo Ato a la guitarra, Alfredo Marín al bajo, Ángel Soler en los teclados, Tomás Olivares a la batería y David Vidal como cantante.

Pero faltaba algo fundamental. Un nombre.

Alfredo tuvo una idea: Jaguars.

No estaba pensando precisamente en el felino.

Pensaba en la Fender Jaguar, una de aquellas guitarras eléctricas que para un joven músico español de los sesenta debía parecer poco menos que un objeto llegado del futuro.

El problema fue que el nombre ya estaba registrado.

Y encontraron una solución tan artesanal como casi todo lo que hacían aquellos pioneros: cambiar las letras procurando conservar el sonido.

Así nacieron:

Los Jawhars.

Con el tiempo aparecerían escritos de distintas maneras y acabaría imponiéndose popularmente el nombre de Los Jaguars.

Pero en Cieza daba igual cómo se escribiera.

Todos sabían de quién se estaba hablando.

La primera guitarra eléctrica de Cieza

  • Jaguars. Inicios -

Y aquí aparece uno de esos pequeños acontecimientos que hoy pueden parecernos insignificantes y entonces eran una revolución.

Manolo Ato tuvo la primera guitarra eléctrica de Cieza.

Hoy una guitarra eléctrica puede comprarse con un par de clics y llegar a casa al día siguiente.

Entonces aquello era una novedad.

Había que verla. Había que tocarla.

Y, sobre todo, había que descubrir dónde demonios se enchufaba.

Porque tener una guitarra eléctrica era una cosa.

Tener un amplificador era otra bastante distinta.

Así que utilizaron lo que tenían a mano.

Radios de válvulas.

Los instrumentos podían conectarse a la entrada destinada al tocadiscos y aquellas radios domésticas terminaban convertidas, casi por arte de magia, en improvisados amplificadores.

Aquello no era tecnología punta.

Era imaginación punta.

Y funcionó.

Dos hermanos de Cieza delante de Los Beatles

Pero antes de seguir con Los Jawhars hay que viajar por un momento a Madrid.

En 1965 ocurrió algo que dos jóvenes ciezanos difícilmente olvidarían.

The Beatles llegaron a España.

John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr actuaron en Madrid el 2 de julio de 1965.

Y allí estaban dos hermanos de Cieza: Alfredo y Ricardo Marín.

No los vieron por televisión.

No se lo contaron.

Estuvieron allí.

Alfredo era un beatlemaníaco convencido.

Y quienes hayan leído estas páginas quizá recuerden que ya contamos la insólita historia de aquel melocotón que salió de sus manos y acabó alcanzando a John Lennon, con la inesperada consecuencia de colocarle correctamente el sombrero.

Pero esa es otra historia.

Lo importante ahora es imaginar lo que significaba entonces estar delante de los cuatro músicos más famosos del planeta.

Hoy sacamos el teléfono y tenemos miles de horas de Beatles a nuestra disposición.

En 1965 había que enterarse de que venían, conseguir una entrada, viajar a Madrid y estar allí.

Alfredo y Richard estuvieron.

Richard -Ricardo Marín- también acabaría formando parte de Los Jawhars. Durante una época estuvo emigrado en París y, cuando regresaba a Cieza, participaba ocasionalmente con el conjunto. Más adelante se incorporaría de manera estable como cantante.

Y de París no regresaba solamente Richard.

Regresaban también discos, modas y sonidos que todavía tardaban en llegar a España.

Todo aquello acababa entrando, de alguna manera, en el pequeño laboratorio musical que estaban construyendo en Cieza.

Y por fin llegó el escenario

  • Jawhars. Primera actuación en el Casino de Cieza -

Ensayaron donde pudieron y con los medios que pudieron conseguir.

Hasta que llegó el momento de ponerse delante del público.

La investigación más detallada sobre aquellos primeros años sitúa su primera actuación en el Casino de Cieza durante el Carnaval de 1966, como teloneros de Los Flamingos.

Después llegaron los bailes.

Las fiestas.

Los pueblos.

Las carreteras.

Era la época anterior a las discotecas. Cada pueblo necesitaba conjuntos que pusieran música a los fines de semana y ellos comenzaron a recorrer la geografía cargados de instrumentos y entusiasmo.

Hubo ocasiones en que llegaron a encadenar tres actuaciones en un mismo día.

Y tocaban lo que aquella nueva generación quería escuchar:

Beatles, Rolling Stones, Brincos y todo aquello que conseguían atrapar de la radio.

Demasiado modernos

Hay una frase que resume maravillosamente aquellos años.

No siempre resultaba sencillo conseguir actuaciones porque había quien consideraba que Los Jawhars eran...

demasiado modernos.

Maravilloso.

Pocas cosas pueden definir mejor a un pionero que tener problemas por haber llegado demasiado pronto.

Estaban intentando tocar en Cieza una música que todavía resultaba extraña para parte del público.

Pero el público terminó acostumbrándose.

Y ellos siguieron tocando.

Los Jaguars no fueron solamente cinco

  • Jaguar. Varias generaciones -

Sería injusto contar su historia hablando únicamente de aquella primera formación.

Porque una de las singularidades de Los Jaguars fue precisamente su capacidad para sobrevivir al paso del tiempo.

Fueron cambiando las caras, pero no el espíritu.

Por sus distintas formaciones pasaron músicos que acabaron haciendo suyo aquel nombre.

Uno de ellos fue Pascual Martínez Santos, Pascualín Jaguar.

Pascualín se compró su primera guitarra con el dinero ganado trabajando en el campo y acabaría convirtiéndose en guitarrista y cantante de una de las etapas más recordadas del grupo.

Otro nombre imprescindible fue Francisco López Herrera, Paco Jaguars.

Paco no estuvo en la formación inicial. Llegó después, pero terminó convirtiéndose en uno de los músicos más estrechamente ligados al nombre de Los Jaguars.

Y tuvo además una preciosa doble vida.

Su profesión fue la enseñanza.

Fue maestro.

La música constituyó esa otra vida paralela que algunas personas afortunadas consiguen mantener durante décadas.

Él mismo lo resumió perfectamente:

"Me he ganado la vida en la escuela, la música ha sido como una segunda profesión".

Paco falleció en 2024, pero sus alumnos y su pueblo no lo olvidaron. El Colegio Antonio Buitrago de Cieza terminó poniendo a su aula de música el nombre de Maestro Paco López.

Difícil imaginar un homenaje más apropiado.

En las diferentes etapas encontramos también nombres como Antonio Moreno y Paco García, además de otros músicos que fueron entrando y saliendo de las sucesivas formaciones.

No pretendo convertir estas líneas en una interminable relación de componentes, pero tampoco sería justo hacer creer que Los Jaguars fueron únicamente aquellos cinco jóvenes de la primera fotografía.

Fueron varias generaciones.

Y quizá ahí resida una parte fundamental de su legado.

De la primera guitarra eléctrica a la Universidad

  • Jaguars, foto reciente -

Merece la pena regresar por un instante a Manolo Ato.

Aquel joven que tuvo la primera guitarra eléctrica de Cieza y estuvo en el nacimiento del conjunto siguió después un camino aparentemente muy alejado de los escenarios.

Estudió. Se dedicó a la universidad.

Y aquel pionero del rock ciezano terminó convirtiéndose en catedrático de Psicología de la Universidad de Murcia.

Me gusta especialmente esa imagen.

Porque explica muy bien quiénes fueron muchos de nuestros pioneros.

No eran estrellas destinadas a quedarse encerradas para siempre en una fotografía en blanco y negro.

Eran estudiantes, maestros, profesores, universitarios, trabajadores.

Personas que construyeron sus vidas sin abandonar del todo aquella música que habían descubierto siendo jóvenes.

Manolo llegó a catedrático.

Paco dedicó su vida profesional a enseñar.

Otros siguieron caminos completamente diferentes.

Pero todos conservaron algo de aquellos años.

Aquellas radios todavía suenan

  • Jaguars, foto reciente -

Han pasado más de sesenta años.

Las radios de válvulas desaparecieron.

Las guitarras eléctricas dejaron de ser objetos inalcanzables.

Los Beatles se separaron.

Llegaron los grandes amplificadores, los sintetizadores, los ordenadores, internet y hasta la inteligencia artificial.

Pero hay algo que ninguna tecnología puede fabricar:

haber estado allí cuando todo empezaba.

Y ellos estuvieron.

Manolo Ato, Tomás Olivares, Alfredo Marín, Ángel Soler y David Vidal.

Después llegó Richard Marín.

Y con las distintas formaciones aparecerían Pascualín Jaguar, Paco López, Antonio Moreno, Paco García y otros músicos que mantuvieron vivo el nombre durante años.

Probablemente ninguno pensaba que estaba escribiendo historia.

Querían tocar.

Nada más.

Querían coger una guitarra, enchufarla donde pudieran y conseguir que durante unas horas Cieza sonara un poco a Londres, a París o a Liverpool.

Porque muchas veces la historia del rock no comienza en un gran estudio de grabación.

Comienza en un garaje.

Con una guitarra.

Con una radio de válvulas.

Y con unos cuantos jóvenes que todavía no saben que, sesenta años después, alguien los recordará por lo que realmente fueron:

Pioneros.

  • Jawhars poster -

 

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