CARTAGENA. Cartagena y La Habana son dos ciudades que, aunque separadas por más de siete mil kilómetros de océano, tienen mucho en común. "Hace 150 años no eran tan distintas, ya que ambas eran portuarias, amuralladas y con una arquitectura ecléctica y modernista muy potente que desarrollaron a finales del siglo XIX y principios del XX", señala el arquitecto Javier Olmos, autor del libro El impacto de la arquitectura del S.XX en La Habana Vieja (Cuba). Y su comparación con Cartagena(España) -editado por la UCAM y con el apoyo del COAMU-, que presentará este sábado 24 de enero, a las 12.00 horas, en el Museo del Teatro Romano de Cartagena. Durante el acto también se inaugurará una exposición con más de veinte plumillas inéditas que el artista cartagenero Juan Martínez Pedrero ha realizado para la publicación. Se trata de un proyecto que, además, más adelante 'cruzará el charco' para exponerse en Cuba.
La investigación de Javier Olmos ha puesto de relieve como a lo largo del siglo XIX y XX ambas ciudades experimentaron transformaciones urbanas similares, como el derribo de sus murallas y la apertura de la ciudad al mar o el impacto que supuso la aparición de una arquitectura ecléctica y modernista que dotó a ambos centros históricos de una unidad compositiva, material y ornamental. Unas similitudes que se vieron reforzadas por sus conexiones portuaria, el trabajo llevado a cabo por artistas, arquitectos o maestros de obra, y las revistas de la época que ejercieron una gran influencia.
"El libro es una adaptación de mi tesis doctoral para cuyo desarrollo viví más de medio año en La Habana", explica el autor, quien apunta que Juan Martínez Pedrero, especializado en plumilla arquitectónica, "se interesó por el estudio y comenzó a realizar una serie de dibujos de edificios de La Habana a partir de las fotografías y análisis que yo había desarrollado allí. De esa colaboración surgió la exposición que acompaña al libro".
El arquitecto señala que ambas ciudades son distintas -entre otras razones porque La Habana es la capital del país-, pero ha constatado que comparten "una unidad compositiva, material y ornamental que define sus centros históricos y les otorga una belleza muy característica".
Paralelismos

- Libro y exposición Cartagena-La Habana. Puerto, murallas y arquitectura -
Javier Olmos destaca que en este parentesco lejano jugó un papel importante el hecho de que desde Cartagena salían barcos con regularidad hacia Uruguay, Argentina y La Habana. "Esa conexión marítima facilitó el movimiento de arquitectos catalanes y maestros de obra que trabajaron tanto en Cartagena como en Cuba. Gracias a ello aparecen paralelismos muy claros en el lenguaje arquitectónico", señala. Añade que "otro momento clave es la caída de las murallas. A finales del siglo XIX las ciudades necesitaban crecer, romper el corsé del intramuros, y eso dio lugar a nuevos desarrollos urbanos y a una arquitectura representativa de esa modernidad".
Respecto a las similitudes en las tipologías arquitectónicas, el autor recuerda que "el edificio en esquina, muy potente en La Habana, también es fundamental en Cartagena. Basta pensar, por ejemplo, en el Palacio Aguirre, rematado con cúpula". Ese paralelismo también se produce en "las casas de veraneo para la burguesía que en Cartagena se conocían como hotelitos y en La Habana como villas, pero que responden al mismo concepto". Y es que, por entonces, los cartageneros no se iban a La Manga de vacaciones, recuerda el arquitecto, quien ha encontrado muchas coincidiencias en materialidad y detalles decorativos en estas residencias.
Ademas, "sabemos que muchos de estos edificios fueron proyectados por arquitectos formados en la Escuela de Barcelona, con influencias del modernismo catalán. De ahí el uso del trencadís, las rejerías con motivos florales o determinadas soluciones ornamentales", apunta el arquitecto cartagenero. Un ejemplo de ello es la Casa Zapata (colegio de las Carmelitas) o el Huerto de las Bolas.
A todo esto hay que sumarle que Cartagena y La Habana "son ciudades portuarias con un fuerte carácter marinero. Las callejuelas, las sombras, la luz, la relación con el mar… todo eso genera una atmósfera muy similar y también influye en la forma de vivir y habitar la ciudad", afirma Javier Olmos, quien destaca que "existe una voluntad clara de hermanar ambas ciudades. Estamos trabajando para llevar la exposición a La Habana Vieja, como una forma de dar a conocer Cartagena más allá de nuestras fronteras y poner en valor nuestro patrimonio".
Porque -añade- "tenemos que valorar y cuidar el gran tesoro que es Cartagena, ya que hay muy pocas ciudades como ella". Considera que "este es nuestro granito de arena para llevar Cartagena por el mundo, como ya hacen La Mar de Músicas, Arde Bogotá o el pintor Charris".

- Libro y exposición Cartagena-La Habana. Puerto, murallas y arquitectura -