El muleño Pepe Siscar, seleccionado por la Academia de Cine para desarrollar su primera película: "Mi juventud no es un obstáculo"

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MURCIA. El joven cineasta muleño Pepe Siscar estaba de vacaciones en un apartado pueblo de Segovia, con poca cobertura y con un uno por ciento de batería en el móvil, cuando respondió a una llamada que en un principio pensó que era un spam. "Menos mal que lo cogí, porque me comunicaron, tras intentar ponerse en contacto conmigo del mil maneras, que me habían seleccionado para participar en la octava edición de las Residencias de la Academia de Cine, en el  año, además, que más proyecto se han presentado", cuenta emocionado.

"Se trata de una oportunidad increíble para mí", señala el cineasta de 25  años, ya que se trata de uno de los principales programas de desarrollo de proyectos cinematográficos en España. El director y guionista, cuyo proyecto Cuando yo me muera ha sido uno de los veinte elegidos entre los cerca de 1.300 presentados, trabajará durante los próximos meses en el que será su primer largometraje, una película que nace a partir del cortometraje homónimo que estrenó en 2023, aunque el proyecto ha evolucionado hasta convertirse "en una historia muy diferente".

La selección fue anunciada en el marco del Festival de San Sebastián y supone para el realizador murciano el acceso durante nueve meses a un programa de escritura, tutorías, mentorías y apoyo económico para desarrollar su proyecto.

La historia de Cuando yo me muera comenzó como un cortometraje rodado en 2022 en Mula y Cabo de Palos, en 16 milímetros, y estrenado al año siguiente. La cinta, protagonizada por Eulalia Ramón, Nacho Guerreros, Lucas Puerta y Hugo García, gira en torno a dos hermanos y a las consecuencias de una tragedia familiar. El corto fue seleccionado en distintos festivales y actualmente forma parte del catálogo de plataformas como FlixOlé. Aquel relato fue el punto de partida para una película que Siscar lleva años desarrollando. "Hace unos años decidí adaptar la historia y durante todos estos años he seguido trabajando en ella hasta el punto en el que ya prácticamente no tiene nada que ver", explica el director.

El largometraje conserva el título y algunos de los personajes, pero se ha transformado completamente. La película se sitúa ahora en marzo de 1956, en Estoril. "Un niño yace muerto con un tiro en la cabeza. Su hermano mayor empuña el revólver. Su padre cubre el cuerpo con una bandera de España y el crimen queda sepultado bajo un pacto de silencio. Nunca se abrirá una investigación, ni se realizará la autopsia, ni se dará una respuesta oficial", cuenta la sinopsis del proyecto, que aborda "uno de los episodios más enigmáticos de la historia reciente de la monarquía española, reconstruyendo los días previos a aquella tragedia desde la mirada de un joven Juan Carlos destinado a convertirse en rey". 

La película, de carácter histórico, se mueve entre el drama y la tragedia y mantiene algunos de los rasgos oscuros que han marcado hasta ahora su cine. "Todas las historias que cuento tienen muchos tintes en el tono, en la forma de contar, del género terror", apunta el director.

Dedicación en cuerpo  y alma

  • Imagen del proyecto Cuando yo me muera -

Para Siscar, la Residencia de la Academia supone sobre todo la posibilidad de concentrarse durante meses en una película que lleva años imaginando. "Puedes dedicarte en cuerpo y alma a ese proyecto, que al final este mundo de la cultura y el artístico siempre tienes que compatibilizar con otro tipo de proyectos que te dan de comer", señala.

El programa comenzará en Madrid el 15 de octubre y se prolongará hasta el próximo verano. Durante este periodo, los residentes trabajan semanalmente en sus proyectos y participan en tutorías y encuentros colectivos con el resto de cineastas seleccionados. La dinámica permite que los participantes compartan sus trabajos, intercambien opiniones y ayuden a desarrollar los proyectos de sus compañeros.

A este trabajo se suman mentorías individuales con profesionales de la industria cinematográfica. Cada residente puede escoger a varios directores, guionistas o productores para mantener encuentros de trabajo sobre su proyecto. "Te dan alas para elegir a quien quieras", explica Siscar, que todavía no ha decidido qué profesionales serán sus mentores. "Ponen los medios para que esos cineastas a los que tú admiras vengan y se den unos encuentros presenciales para trabajar en tu proyecto".

El programa incluye además asesorías especializadas y actividades relacionadas con festivales y encuentros profesionales. Para el joven cineasta, uno de los aspectos más importantes es también la posibilidad de contar con una dotación económica mensual, que le permitirá dedicar buena parte de su tiempo al desarrollo del largometraje.

Juventud y ambición no están reñidas

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Siscar es consciente de que el salto desde los cortometrajes hasta una película de época de estas características implica un reto considerable. "Los proyectos que presento son grandes y son muy ambiciosos y, por tanto, son caros", reconoce. En ese sentido, el director considera que uno de los principales retos será convencer a la industria de que, pese a su juventud, está preparado para ponerse al frente de una producción de estas dimensiones. "Que me dejen hacerlo y que no se dejen llevar por la idea de que soy muy joven", pide.

A sus 25 años, Siscar ya ha dirigido dos cortometrajes y se encuentra terminando un tercero. Su primer trabajo, Mute, lo escribió y dirigió con solo 18 años y estuvo protagonizado por Ginés García Millán. Posteriormente llegó Cuando yo me muera, un proyecto mucho más ambicioso que le permitió trabajar con intérpretes como Eulalia Ramón y Nacho Guerreros.

Aunque reconoce la magnitud del proyecto, Siscar asegura que afrontar su primer largometraje no le produce vértigo. "Es un proyecto en el que llevo pensando tantísimos años que tengo pensado cada mirada, cada respiración, hasta el detalle más pequeño", asegura. Incluso tiene en mente algunos nombres para interpretar a los personajes adultos. Para los protagonistas jóvenes, considera que será necesario realizar un casting, pero reconoce que le gustaría contar con Lola Dueñas o Alberto San Juan para interpretar a los padres.

La Residencia será, en cualquier caso, una primera etapa. Una vez concluya el programa, Siscar tendrá que afrontar la búsqueda de financiación y la posterior producción de la película. El propio cineasta calcula que el proceso podría prolongarse durante al menos un par de años antes de que el largometraje pueda convertirse en realidad. Él está deseando "sacar esta historia, vomitarla, porque la tengo dentro mucho tiempo".

El proyecto ya había comenzado a recorrer algunos de los principales programas de desarrollo de talento cinematográfico, habiendo pasado por Málaga Talent, dentro del Festival de Málaga, y por Script Talent de ESCAC, en el Festival de Sitges, además de obtener una Mención de Honor en el Programa Ópera Prima.

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