MURCIA. El mexicano Carlos Rivera dice que es de los que apuestan por las cosas que perduran, por los amores eternos y por las canciones por las que no pasan los años porque no están hechas siguiendo las modas. El cantante -que se dio a conocer por encarnar a Simba en el musical El Rey León y se labró una solida carrera tras su éxito en este musical- regresa a España como quien vuelve a casa, con una gira en la que le canta a la vida, pero también a la muerte como solo lo saben hacer los méxicanos.
El cantante hará una parada en la Plaza de Toros de Murcia el 17 de julio, dentro del ciclo Murcia On, con su tour Vida México, con canciones con las que regresa al mariachi y con las que comete la rebeldía de cantarle al amor. Hablamos sobre todo esto con Carlos Rivera.
Tu proxima gira, Vida México, hará una parada en la Plaza de Toros Murcia el 17 de julio, con temas con los que le cantas a la vida teniendo muy presente el tema de la muerte.
Lo has dicho de manera perfecta. Es un canto a la vida y también una mirada a la muerte, siempre desde ese punto de vista que tenemos los mexicanos, relacionado con el Día de Muertos, cuando se transforma el dolor del duelo en una celebración de la vida de quienes amamos. Eso es lo que presentamos ahora con esta gira que se llama Vida México. El álbum Vida se va a transformar en un álbum completo que se llamará Vida México, que saldrá en marzo con nuevas canciones. Es la segunda vez que hago un disco completamente de mariachi: el primero fue en 2010 y se llamó Mexicano, y ahora es este.
¿Has querido rendirle un homenaje a tu país, a México?
Sí, es una manera de rendir homenaje a mi país desde lo que yo soy como mexicano. También es un homenaje a mi padre, que falleció hace tres años. Honrarlo de esta manera es la razón de hacer este álbum y esta gira. Siento que todos los que hemos perdido a alguien nos entendemos, es como si habláramos el mismo lenguaje. Desde que canté Recuérdame de Coco, hace casi diez años, y mi mamá me animó a hacerlo, me he encontrado con mucha gente que me habla de la película y de lo que significó para ellos. Ahora que yo viví esa pérdida tan de cerca, se reforzó la idea de que, mientras recordemos a esas personas, no morirán jamás.
Supongo, entonces, que habrá algunas canciones más especiales que otras por lo que conllevan
Sí, claro. Hay dos canciones del EP Vida que ya están disponibles: Almas y No es para menos. Las dos están inspiradas en ello y están dedicadas a mi padre. Como digo siempre a mi público, cuando libero las canciones y las pongo en un álbum, cada persona las lleva a su propia vivencia. Es muy bonito saber que conectamos con tanta gente que ha pasado por algo parecido y que encuentra en estas canciones un poco de consuelo o refugio.
Te he oído decir que cantar al amor hoy en día es un acto de rebeldía...
Yo creo que amar es un acto de rebeldía hoy en día. Cada vez vemos menos personas que apuesten por hacer canciones que hablen meramente de amor. Vivimos rodeados de plataformas y redes sociales que casi obligan a que las canciones duren menos de un minuto y que ahí se diga todo. Yo sigo apostando por lo que es para siempre, por los amores eternos, por canciones que no sean solo de moda, sino que puedan escucharse dentro de muchos años. Escribo desde sentimientos profundos, de los que quizá no a todo el mundo le gusta hablar. A los artistas a veces nos cuesta mostrarnos vulnerables, pero yo no podría considerarme artista si no mostrara esa parte también. Esa vulnerabilidad es la que me lleva a escribir estas canciones.
Vuelves a España con tu disco más mexicano. ¿Cómo percibes esa conexión entre España y México?
Yo creo que somos más parecidos de lo que pensamos, incluso más de lo que queremos aceptar. Nos apasionan muchas de las mismas cosas y la música siempre nos va a conectar. Además, históricamente tenemos una conexión de más de 500 años. México es una mezcla de lo que era antes y de España, por eso tenemos tanto en común.
¿Qué recuerdos guardas de cuando llegaste a España muy joven y lograste el papel de Simba en El Rey León?
Guardo esos recuerdos con todo el corazón porque fue un proyecto que me cambió la vida. Llegué solo a un lugar donde no conocía a nadie y aquí hice familia, amigos y un hogar. Por eso siempre digo que regreso a España, porque para mí es un hogar, un sitio que me recibió con amor en un momento en el que me costaba mucho trabajo conquistar a mi propio país. Llegué directamente a ser el rey de la sabana en la Gran Vía de Madrid y fue precioso. Cada día subir al escenario y ver el teatro lleno era una locura. Luego tuve que dejarlo para dedicarme a la música sin saber qué iba a pasar. Si aquel disco no hubiera funcionado, todo habría quedado como una anécdota: haber sido Simba y nada más. Afortunadamente no fue así y la música me ha llevado a hacer una gira como la que estamos a punto de comenzar.
¿Cómo llevas tus 40 años y cómo te ves en el futuro?
Son 40 años de vida, muy bien vividos. Lo digo con orgullo, no me los escondo, al contrario. Es una bendición todo lo vivido, lo agradezco y lo celebro. Este año es un año de celebración. En el futuro, si tengo fuerzas nada me gustaría más que hcerme mayor en los escenarios. Hace poco le decía a Raphael que mi sueño es ser como él: tener ganas de vivir, de cantar, tener voz y energía para hacerlo y, por supuesto, un público que quiera escucharme. Ese es mi sueño máximo.
Este disco de mariachis ve la luz en un momento geopolítico complicado. ¿Cómo lo vives como mexicano?
Yo siento que los políticos se pelean entre ellos, pero la gente, los que estamos en el día a día, seguimos abrazándonos y tendiendo puentes. La música siempre será la mejor manera de conectarnos, emocionarnos y abrazarnos. Eso es lo que importa.