El Hermosa Fest ya tiene fecha para su quinta edición y también relato. Uno de resistencia, de pérdidas económicas, de temporales que arrasan planes y de empresarios empeñados en demostrar que La Manga puede vivir más allá de julio y agosto. El festival regresará los días 10 y 11 de octubre al entorno de Trips Summer Club, convertido ya en uno de los escaparates culturales del otoño cartagenero, con un cartel que mezcla artistas consolidados y propuestas emergentes y con una idea fija detrás: estirar la temporada turística hasta donde otros nunca se atrevieron. Ojete Calor y Ladilla Rusa, dos de las propuestas más divertidas y contundentes del panorama nacional, se unen a un cartel que cuenta con artistas como La Casa Azul, Sidecars, Boney M, Bicicleta, Adiós Noviembre, Cycle, SAO, Vinila Von Bismark DJ, Second DJs y La Nenu DJ Set, configurando una programación ecléctica, festiva y pensada para todos los públicos.
La presentación se celebró este martes en el espacio Alviento del Puerto de Cartagena, con la presencia de la concejal de Turismo, Beatriz Sánchez del Álamo, y del fundador de Trips Summer Club, Alfonso Torres, que dejó uno de los discursos más sinceros y descarnados que se recuerdan en la previa de un festival. Sin maquillaje y sin épica impostada. “Cuando terminó la primera edición le dije a mi mujer y a mis amigos que nunca más habría un festival en Trips, que por encima de mi cadáver”, confesó entre risas, recordando el enorme desgaste económico y personal que supuso arrancar un proyecto que nació en 2022 casi a contracorriente.
Porque el Hermosa Fest no nació para llenar hoteles en pleno verano, sino precisamente para combatir la dependencia extrema de dos únicos meses de actividad. “Hacer esto en verano sería muy fácil y sería un éxito, pero no es lo que queremos”, defendió Torres, que insistió en la necesidad de que La Manga pueda sostener actividad turística durante seis, siete u ocho meses al año. Un objetivo que, admitió, ha costado dinero, esfuerzo y más de una decepción.
La historia del festival, de hecho, puede contarse casi como una sucesión de golpes. La primera edición dejó pérdidas importantes; la segunda mejoró ligeramente; la tercera rozó el equilibrio; y cuando parecía que la cuarta iba a ser la definitiva, el temporal terminó arrasando las expectativas. “Había muchas entradas vendidas, muy buen rollo, pensamos que iba a ser un éxito total y vino la dana esa que vino y fue un auténtico desastre”, recordó. Pero lejos de bajar la persiana, el equipo decidió continuar. “No nos hemos rendido nunca”.
Ese empeño ha encontrado respaldo institucional en el Ayuntamiento de Cartagena, principal patrocinador del evento. La concejal de Turismo, Beatriz Sánchez del Álamo, reivindicó precisamente esa alianza entre administraciones y sector privado como una de las claves del crecimiento turístico y cultural del municipio. “Es muy complicado levantar la persiana para cualquier empresario privado y aun así seguir apostando”, señaló, agradeciendo que iniciativas como Hermosa Fest continúen adelante pese a las dificultades.

- Ojete calor - Hermosa Fest 2026 -
La edil aprovechó además para reforzar el discurso turístico del Gobierno local, defendiendo que Cartagena “es la capital turística de la Región de Murcia” y subrayando el papel que juegan los grandes eventos en la proyección nacional de la ciudad. En ese contexto situó al Hermosa Fest, un festival boutique que ha encontrado en el entorno del Mar Menor una identidad propia y que este año volverá a celebrarse aprovechando además el puente del 12 de octubre, circunstancia que permitirá convertir la cita en un largo fin de semana musical.
Entre las novedades del cartel, Sánchez del Álamo confirmó también la incorporación de Ojete Calor, uno de los nombres que el público se quedó sin poder disfrutar el pasado año por culpa de la lluvia. “La gente se habrá alegrado mucho”, apuntó.
Las entradas ya están a la venta en Hermosa Fest, con abonos generales desde 55 euros y pases VIP por 110 euros. Pero más allá del cartel o de las cifras, el festival vuelve a presentarse como algo más ambicioso que un simple fin de semana de conciertos. Una especie de declaración de intenciones de una parte del empresariado turístico de La Manga que se resiste a aceptar que el calendario se cierre en septiembre.