Murcia Plaza Cultura

El Gabarrón de Mula da la bienvenida al año con dos exposiciones: 'Los Rostros de Mil Héroes' de Olena Mynenko y la 'Sonitus lucis' de Arturo Yelo

La muestra de pintura y la instalación sonora se inaugurarán el sábado 17 de enero

  • Exposición de Olena Mynenko en el Museo Gabarrón
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MURCIA. El Museo Gabarrón de Mula empieza el año con fuerza, con una oferta artística compuesta por dos muestras independientes que se inaugurarán este sábado 17 de enero. Por un lado, el espacio museístico ubicado en la Casa Pintada acoge la exposición Los Rostros de Mil Héroes de Olena Mynenko, comisariada por Juan García Sandoval (en las Salas 1 y 2), que se podrá contemplar hasta el 6 de marzo; y, por otro, la instalación sonora interactiva Sonitus lucis, de Arturo Yelo, cuya experiencia se prolongará hasta el 1 de marzo.

Según informa el museo muleño, la muestra de la artista ucraniana Olena Mynenko recorre la mitología contemporánea para reflexionar sobre los conflictos, las tensiones y la fragilidad del mundo actual, poniendo en cuestión la idea tradicional de heroísmo y su vigencia en nuestro tiempo. La exposición aborda también la ignorancia, los rechazos y las fracturas sociales de nuestro tiempo.

"Al traer a los héroes mitológicos al presente, la obra de Olena Mynenko revela cómo los relatos ancestrales continúan resonando con nuestras propias historias. Sus figuras encarnan la lucha por un mundo soñado, aquel que creímos que nos pertenecía sin esfuerzo y que hoy se muestra frágil, disputado y sometido a procesos de transformación constante", apuntan desde el Museo Gabarrón, que invita al visitante a recorrer un imaginario donde el mito deja de ser un relato lejano para convertirse en un espejo de nuestras aspiraciones, miedos y contradicciones colectivas.

Olena Mynenko (Ucrania, 1970) es una artista visual que reinventa el género del paisaje contemporáneo, transformándolo en un escenario simbólico donde se inscriben procesos de cambio social, político y ecológico. Formada en Bellas Artes en Kyiv y en diseño de moda en Barcelona, ha desarrollado una trayectoria internacional que combina precisión técnica y una mirada crítica sobre las estructuras de poder y los ciclos de transformación histórica.

Su obra reciente experimenta con diversos soportes -como madera, lienzo y papel- explorando las posibilidades expresivas del claroscuro, la textura y el volumen. A través de composiciones en blanco y negro, y con una sensibilidad arraigada en la tradición académica del dibujo europeo, Mynenko construye escenas que entrelazan naturaleza, mitología y reflexión contemporánea.

Ha expuesto en países como Bélgica, Suecia, Países Bajos, Sudáfrica, España y Reino Unido, participando tanto en exposiciones individuales como colectivas, además de colaborar con firmas como Hermès y Cartier. Desde 2022, tras el estallido de la guerra en Ucrania, ha ampliado la dimensión social de su práctica mediante colaboraciones con iniciativas culturales y la creación de carteles y contenidos visuales para campañas de solidaridad.

Linterna de los teléfonos para activar sonidos

Por otro lado, el Museo Cristóbal presenta la tercera exposición del programa Espacio La Bodega, una instalación sonora interactiva de Arturo Yelo. Sonitus lucis invita al público a participar activamente en una experiencia de escucha y experimentación, donde la relación entre luz, sonido y tecnología genera paisajes sonoros únicos que convierten al espectador en artista.

Concebida específicamente para este espacio, la obra transforma el espacio expositivo en un entorno de escucha activa. En una sala oscurecida, los visitantes utilizan la linterna de sus teléfonos móviles para activar sensores fotosensibles que modifican en tiempo real el sonido de una serie de sintetizadores DIY. La intensidad y el movimiento de la luz influyen directamente en la composición sonora, generando un paisaje auditivo cambiante e irrepetible. Al fondo del espacio, un sintetizador con controles manuales permite una intervención directa sobre el sonido y se conecta a un televisor de tubo catódico que visualiza la onda sonora producida, estableciendo un diálogo entre lo sonoro y lo visual.

“La obra propone una escucha consciente y participativa, donde cada acción del espectador transforma el sonido y, con él, la experiencia colectiva", señala el creador de esta obra abierta a la improvisación y a la experimentación colectiva. La experiencia se construye en el presente, apelando a una percepción atenta del sonido y del tiempo, y difuminando las fronteras entre artista, obra y público.

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