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El Entierro de la Sardina a través de la poesía plástica del artista blanqueño Luis Fernández: así es el luminoso cartel de este año

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  • El cartel del Entierro de la Sardina realizado por Luis Fernández
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MURCIA. El artista blanqueño Luis Fernández es el autor del cartel del 175 aniversario del Entierro de la Sardina, una de las celebración más multitudinarias y con mayor eco internacional que se celebran en tierras murcianas.

Tras una ruptura con su propio pasado, siendo considerado como uno de los artistas urbanistas más destacados de nuestro país, y habiendo sido expuestas sus obras a lo largo de la geografía mundial, el actual Fernández destaca por el simbolismo poético en sus obras. Con ellas pretende expresar emociones y metáforas oníricas, combinando objetos abstractos con los propios que obtiene de la naturaleza, evitando la simple imitación e interviniendo y alterando sus formas y colores con los que evoca atmósferas misteriosas y subjetivas. La pintura de Luis Fernández, muestra el interior del propio artista, cada vez más poético, místico y melancólico.

El cartel del Entierro de la Sardina 2026, expresa todo lo anteriormente citado. Narra mediante imágenes, el simbolismo y el significado de esta celebración a través de figuras retóricas con influencia poética, no en vano, esta edición podría ser considerada como una “poesía plástica”.

Como el propio pintor citó en la presentación del cartel, a pesar de la madurez artística que atesora por su ya dilatada carrera, el autor no deja de sentir ese vértigo juvenil e inquietante que da la responsabilidad de llevar a cabo destacados trabajos que rompen con el día a día de su desarrollo artístico, y que han de mostrar, a través de una reducida imagen, todo aquello que para el propio autor, simboliza semejante celebración.

En tonos amarillos, que evocan cualidades como la alegría, optimismo, inteligencia y energía  que se asocia con el sol, y de izquierda a derecha, porque el cartel tiene su propio sentido direccional, Luis Fernández ha representado a través de símbolos, la ruptura de un tiempo de preparación, ayuno, abstinencia y austeridad, como la cuaresma, con lo que supone la  renovación de un nuevo tiempo. La vida que explota en lo que los poetas llaman primavera.

Del humeante incienso, que días antes ha inundado las calles de Murcia, conectando lo terrenal con lo divino, pasamos al fuego, símbolo festivo universal que renueva la vida, que conecta y fortalece los vínculos sociales y simboliza una emoción desbordante, vivida con el entusiasmo y la intensidad, con la que solo los sardineros, saben contagiar en la sociedad murciana.

Luis Fernández, releva el “digitus paternae dexterae” mencionado en la liturgia, Veni Creator Spiritus, por una mano expresiva que da lugar a tan singular celebración, cediendo el testigo en forma de esfera, y repitiendo estas geometrías en varias ocasiones y de diversas formas, como símbolo de unidad, prosperidad y plenitud.

El cartel evoca la ruptura de una estación fría y gris con una nueva floración. Una nueva primavera, que nos es traída, en este caso, por una sardina, que porta como aleta caudal, una azucena, símbolo de pureza y renovación de una vida recientemente inaugurada. La celebración y animación de esa primavera festiva y singularmente murciana, está simbolizada por un híbrido que altera las fronteras de lo natural y transgrede los límites, compuesto por una sardina con alas de colibrí, que disfruta con la obtención del polen de una flor.

La quema de la sardina, se produce a través de una alcachofa, homenaje a la huerta murciana. Esta planta espigada simboliza la conexión entre el microcosmos y el macrocosmos, inspirado en el pensamiento del filósofo y ocultista Robert Fluud, y representa la fugacidad de la vida, variando su significado desde la prosperidad hasta la inmortalidad.

Para esta edición, el artista ha querido conjugar la imagen con la palabra, escogiendo para el título del cartel, una tipografía fresca y original realizada por Elena Molina Candel de 10 años.

Elena es una niña alegre, creativa y cariñosa que deja huella en el corazón de todo aquel que la conoce. En 2019 la vida le cambia por completo y pone de manifiesto su fortaleza y responsabilidad, con la llegada de la epilepsia, provocando ingresos continuos en el Hospital Virgen de la Arrixaca. En uno de esos ingresos, recibe la visita de los sardineros, que inundaron la planta infantil de alegría e ilusión. Años después, Elena ha querido devolver aquel regalo aportando su fresca y expresiva caligrafía. Su texto trasmite sentimientos que van más allá de un simple grafismo, conectando la sencillez de lo tangible (la letra) con sus propias emociones. Las mismas  emociones y sensaciones que niños y adultos por igual, mostramos en el ENTiERRo dE lA SARDiNA.

 

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