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El artista lumbrerense FOD despliega sus 'Geometrías habitables' en la Iglesia de Santa Eulalia de los Catalanes de Palermo

La intervención, comisariada por Pedro Medina, ha sido concebida para este espacio, sede del Instituto Cervantes en la ciudad italiana

  • Montaje de la exposición de FOD en Palermo
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MURCIA. La intervención artística Geometrías habitables. Perspectivas desde el umbral, que el artista lumbrerense FOD (Francisco Olivares Díaz) ha concebido específicamente para la Iglesia de Santa Eulalia de los Catalanes, sede del Instituto Cervantes de Palermo, abre sus puertas en la ciudad italiana, donde podrá ser visitada hasta el 27 de mayo.

Este proyecto del artista lumbrerense, comisariado por Pedro Medina y que obtuvo financiación de 'Conexión Internacional ICA' -el plan de internacionalización de las industrias culturales y creativas de la CARM-, establece un diálogo entre la arquitectura del edificio histórico y una serie de estructuras geométricas que reinterpretan el lugar para transformar la percepción de este, según ha informado .

El artista ha realizado un trabajo de investigación en la propia ciudad y un estudio de las características de Santa Eulalia de los Catalanes para desarrollar Geometrías habitables. Perspectivas desde el umbral. Este recorrido por la ciudad queda manifiesto en la recreación parcial del estudio del artista, donde se hallan, entre otros elementos, fotografías de pavimentos, superficies o detalles arquitectónicos de Palermo que han servido como referencia para el desarrollo formal del proyecto. 

Asimismo, según añaden desde Cultura, la relación con la arquitectura de la sede del instituto Cervantes de Palermo se establece en varios niveles: en primer lugar, a través del color. Las tonalidades utilizadas en la estructura dialogan con los materiales presentes en la iglesia, especialmente con el jaspe de Tortosa de las columnas y con los estucos pintados que forman parte de la restauración del edificio. Este diálogo cromático no busca mimetizar la arquitectura existente, sino establecer una armonía de colores análogos que permita integrar la intervención dentro del espacio histórico.

En segundo lugar, la estructura responde a las perspectivas de la nave central. La iglesia presenta una particularidad arquitectónica: su dimensión actual es menor que la prevista en el proyecto original. Esa reducción genera una sensación de compresión espacial que forma parte de la experiencia del lugar. Ante esta situación, el baldaquino geométrico actúa como un instrumento óptico que reactiva esas perspectivas latentes. Sus líneas diagonales prolongan visualmente los ejes del edificio, creando una serie de tensiones espaciales que amplían la percepción de la nave de la iglesia desacralizada.

A su alrededor se articulan otras piezas fundamentales del proyecto, como un gabinete pictórico, que actúa como laboratorio de formas geométricas, y una recreación parcial del estudio del artista, donde se muestran fotografías, materiales y procesos que han dado origen a la instalación.

La intervención se articula en torno a varios conceptos fundamentales. Entre ellos destaca el trabajo con el vacío como elemento constructivo capaz de reorganizar la percepción del espacio, así como la idea de pliegue, entendida como un movimiento continuo de transformación entre interior y exterior. A través de intervalos, tensiones y perspectivas cambiantes, las estructuras generan una experiencia espacial dinámica.

Se sitúa así al espectador en el umbral entre arquitectura real y arquitectura imaginada. Desde esta perspectiva, la exposición invita a pensar el espacio como un lugar de tránsito y de posibilidad, donde la geometría se convierte en una herramienta para habitar el límite entre lo construido y lo que aún puede llegar a ser.

El proyecto es fruto de un proceso de investigación iniciado durante la estancia del artista en la Real Academia de España en Roma (2024-2025), donde estudió las geometrías presentes en pavimentos históricos y desarrolló nuevas formas instalativas. Estas exploraciones han continuado posteriormente en Cartagena y Madrid, encontrando ahora en Palermo una nueva etapa de este viaje.

La obra de FOD se sitúa en el cruce entre pintura, escultura y arquitectura. A partir de formas geométricas elementales, el artista construye configuraciones espaciales abiertas, en las que las líneas parecen extenderse más allá de sus propios límites, superponerse y plegarse, generando ilusiones perceptivas deliberadamente ambiguas y, asimismo, un sistema de fuerzas en equilibrio.

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