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Biografía de un rey (JCI) y una nación: lo que cuenta el nuevo libro de Jesús Palacio

  • Presentación del libro de Jesús Palacios
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MURCIA. Presentó Jesús Palacios, biógrafo de Juan Carlos I, en comandita con Stanley G. Payne, su extenso y prolijo trabajo sobre la trayectoria del hoy Rey Emérito Juan Carlos I: Juan Carlos I, la construcción de un rey, 1938-1981. Lo hizo en el Real Casino de Murcia, acompañado del magistrado Antonio Carceller y del empresario y hombre de letras, Luis Fernando del Rivero, murcianos ambos. Estamos ante el mayor intento de narrar la vida de quien fue Rey de España desde 1975 hasta 2014, 39 años; 3 de ellos sin Constitución Democrática. Como dijo Del Rivero es la primera biografía que sale al campo editorial, luego de haberse abierto los archivos norteamericanos de cuando Kissinger y su política de comenzar el acoso final a la URRS, en la guerra fría. Antonio Carceller lamentó que la Constitución no hubiera ido acompañada de un Estatuto Real con el cual, muchas de las desventuras del rey, las placenteras y las negocieras hubieran sido, si no evitadas, muy atemperadas y cogidas a tiempo.

El protagonista del acto, Jesús Palacios lindeó muy bien los contornos del relato, procurando eficazmente atraer el interés sobre el libro. Excelente trabajo para todo aquél que quiera ahondar en todo lo sucedido en España en esa primera etapa regia, con un psoe socialdemócrata y una derecha que no acababa de salir de las costumbres del Régimen, aunque ponía voluntad.

En el libro aparecen muy bien separadas las mocedades del príncipe, a quien se presenta como atolondrado, sobre todo en los estudios, y la del monarca, pronto desapegado de la familia, y tomando su vida por derecho, escapadas a safaris, cacerías en lueñes países preurálicos y otras hierbas, que en el libro se cuentan o se sugieren.

Sucede que la mera exposición de hechos no favorece al penúltimo borbón español. No hay aviesa perspectivación alguna. La objetividad expone la clarísima evidencia de que JCI fue un rey, en lo cotidiano, nada ejemplar. Firmó la Constitución, y se apoyó en las fuerzas rupturistas del interior del Movimiento, para dar al país, una Constitución con la suficiente energía democrática, como para que, en Londres y demás sedes de la realeza democrática europea –sus primos– fuera recibido sin vergonzantismo alguno. Kissinger hizo de comadrón de esas puestas de largo. Amén de ceder (no retrotraer) el Sahara Occidental al Sultán de Marruecos. También su antecesor en nombre y cargo, hubo de ceder la soberanía española de Gibraltar y Menorca para sentarse en el trono de Madrid.

Luego, ya en los amenes de su reinado sobrevino el 23F. Según Palacios, todo se echó a andar por un displicente: “A mí, dádmelo hecho”, de este JCI. Lo que hicieron fue una chapuza de tiros en el Congreso y guardias civiles en un estado de revista desastroso. Reaccionó a tiempo, luego de seis horas de tira y afloja con los Capitanes Generales de mando por esas Españas de Dios.

Les recomiendo las páginas donde se relata el despido de Sabino Fernández Campos de su compañía en Zarzuela. Léanlo en el libro. Es gordo, es largo, pero es certero y ecuánime.

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