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Así se ha transformado el histórico cuartel de Campillo de Adentro en Cartagena en un espacio residencial para doce familias

La edificación ha sido rehabilitada por una cooperativa, con viviendas que miran hacia dentro y recuperan el espíritu de comunidad

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CARTAGENA. Hay proyectos arquitectónicos que se salen completamente de lo común. Y este es uno de ellos. Porque nada tiene de habitual que doce familias formen una cooperativa para rehabilitar un cuartel en ruinas de finales del XIX -que perteneció al Cuerpo de Carabineros, después a la Guardia Civil y posteriormente pasó a manos privadas- para transformarlo en un espacio espacio residencial, con viviendas que miran hacia dentro y que reivindican un espíritu de convivencia y vida comunitaria. Eso es lo que ha ocurrido en un paraje privilegiado de Cartagena, conocido como Campillo de Adentro, donde un proyecto largo y lleno de dificultades por fin ha visto la luz.

 

"Ha merecido la pena", asegura a Murcia Plaza el arquitecto que lo ha diseñado y uno de los residentes, Juan Antonio Sánchez Morales, quien recuerda que "la cooperativa fue gestándose poco a poco y terminó de constituirse justo con el inicio de la pandemia". De hecho, "todo el proceso fue tomando forma a través del móvil. Solemos decir, medio en broma, que somos una cooperativa de whatsapp", apunta este conocido profesional, que destaca el magnífico entorno en el que se encuentra el cuartel convertido en complejo residencial.

 

Y es que Campillo de Adentro es un valle, pequeño y aislado, rodeado por montañas en todo su perímetro que tiene un enorme valor paisajístico, formando parte del Parque Regional de La Muela, Cabo Tiñoso y Roldán, "uno de los lugares costeros más bellos y mejor preservados de la costa mediterránea". Allí, en una pequeña loma, con las mejores vistas y vientos, el Cuerpo de Carabineros construyó a finales del XIX una ecléctica arquitectura que ahora vuelve a estar llena de vida.

 

  • Cuartel de Campillo de Adentro -

Sánchez Morales precisa, en este sentido, que el origen de la edificación es republicano, ya que así lo era el Cuerpo de Carabineros, creado en 1829 para reprimir el contrabando en las costas y fronteras. "Como durante la Guerra Civil los carabineros permanecieron fieles a la República, cuando acabó disolvieron el Cuerpo, transfiriendo sus propiedades a la Guardia Civil. Nuestro cuartel, con pequeños cambios, se convirtió en Casa-cuartel, hasta que en los 70 lo abandonaron y algunos años más tarde lo enajenaron. Después fue de mano en mano, iniciándose un proceso de deterioro que desembocó en la ruina total", rememora Sánchez Morales.

 

Hasta que apareció esta 'cooperativa de whatsapp', que adquirió la propiedad a su último dueño, harto de no conseguir activar un proyecto ecoturístico. "Somos una cooperativa de doce familias que se agrupó con un propósito común: rehabilitar el cuartel, ya una total ruina, para un destino similar al originario. No somos militares, somos civiles, pero queremos vivir allí, como históricamente hicieron otras familias, para acreditar que la convivencia de lo humano con lo no humano, en el ámbito de los espacios naturales, no solo es factible sino que puede ser mutuamente beneficiosa", explica Sánchez Morales.

 

Para llegar hasta aquí, los residentes han tenido que recorrer "un largo camino, saturado de trampas que hemos ido sorteando y de obstáculos, en inicio insuperables, que hemos terminado salvando, hasta llegar a un hoy en el que los cooperativistas nos encontramos, por fin, en ese patio común envuelto por aquellas casas con nuevas vidas". Antes, apunta, "hemos descubierto inauditas resistencias de las Administraciones a la rehabilitación privada, negativas ocultas de las entidades financieras al apoyo de iniciativas precarias, los costes desproporcionados de la autosuficiencia, del compromiso sostenible y de las normativas técnicas, pero tenemos la satisfacción profunda de haber hecho real un deseo borroso que constantemente demanda alternativas a lo normativo".

Volumen de la edificación original

  • Cuartel de Campillo de Adentro -

Respecto a la intervención arquitectónica, "con las obras se ha recuperado íntegramente la volumetría de la edificación originaria, eliminado aquellos elementos claramente distorsionantes que se fueron añadiendo con el paso del tiempo. Se han repuesto los ornamentos perdidos, siguiendo la técnica del sólido capaz, para que puedan sutilmente reconocerse. A cada vivienda actual se ha asignado el mismo volumen original, aunque se reduce la ocupación total porque baja el número de dormitorios. Y se ha preservado íntegramente el entorno natural de la parcela, tan solo añadiendo una pérgola solar que protege un aparcamiento en lo que ya era un bancal en barbecho".

 

El arquitecto señala que el diseño originario se basa en un módulo constructivo, compuesto por dos pórticos, sustentados por un muro perimetral y otro central. "En cada lado del se disponen tres módulos que forman una C, separados por el cuerpo de acceso y una sala común enfrentada hasta completar el perímetro constructivo. Cada módulo alberga dos viviendas, de lo que resultan las doce de la actuación. Finalmente la edificación se extiende con cuatro patios en las esquinas que achaflanados terminan formando el octágono exterior. Cuatro de las viviendas se apropian de esos patios de esquina y para las ocho restantes se reserva una parte del patio para un uso privado", explica.

 

Asimismo, "en la obra se conserva el muro de fachada íntegramente, con las reparaciones necesarias para garantizar su estabilidad, y el interior parcialmente, su estado de conservación no invitaba a otra cosa, pero hemos eliminado el muro central recurriendo a losas aligeradas para la cubierta. Así el espacio para cada vivienda es una especie de cuadrado que, a partir de unas propuestas iniciales, ha tendido un desarrollo de modo que, cada casa, progresivamente, se ha ido subjetivando para terminar siendo la propia de cada uno".

 

Vida comunitaria

  • Cuartel de Campillo de Adentro -

El patio es el núcleo inmaterial de la comunidad. "Hemos recuperado una forma de vida comunitaria porque todas las viviendas se organizan alrededor de ese espacio interior común, que es por donde se accede a las casas", apunta Juan Antonio Sánchez, quien añade: "Antes de la puerta de tu casa está la puerta del patio. Lo íntimo, lo privado sucede a lo común, lo compartido".

 

También señala que "en el patio creció, en el tiempo de la ruina, un acebuche, hoy le acompañan siete almeces, en el inicio vegetal de un espacio que también debe atrapar el sol del invierno y provocar el necesario bioclimatismo para el verano". Con el tiempo, el espacio también contará con una alberca que haga la función de piscina para los residentes.

 

"Es una forma de convivencia intensa", reconoce el arquitecto, que señala que "requiere cierta capacidad para gestionar las relaciones y los espacios compartidos, pero es una condición que nadie nos ha impuesto; todos la hemos elegido".

  • Cuartel de Campillo de Adentro -

 

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