MURCIA. ¿Y quién fue Tegeo? Se preguntará más de un lector. Pues un pintor, nacido en Caravaca, y, que, desaparecido ya el genio de Francisco de Goya, más entusiasmó a los españoles en aquel siglo XIX. Bueno, a lo mejor, sólo a los madrileños. Murió en 1856, como la cifra del humilde aniversario proclama. Y, un cuadro suyo es, con bastante probabilidad de acierto, lo que más se presta a que los murcianos 'fardemos', a la antigua usanza, de una cosa muy importante que hay en Madrid. Y que es, a la vez, motivo de orgullo patriochico madrileño: tener el cuadro más grande de España. Ese es el farde mas clásico de los madrileños castizos. El de los murcianos, es que ese cuadro fue pintado por nuestro caravaqueño del aniversario: Rafael Tegeo. Un orgullo, pues, compartido por nativos de 'Madriz' y los murcianos todos, particularmente, los caravaqueños.
Y ese cuadro no es otro que el llamado: 'La última Comunión de San Jerónimo', un lienzo de casi 8 metros de alto, y más de 20 m2 de superficie, que cubre todo lo que debía ser retablo de la citada iglesia, que, a pesar de ser simple iglesia no tiene sino la condición de parroquia. Pero, lleva al adjetivo Real, en su nombre completo: San Jerónimo el Real. Y lleva esa titulación regia, porque allí se casan, y más cosas, los Reyes de España. Se halla detrás del Museo del Prado, encima de la ancha colina de verde prado que separa a las dos edificaciones.
El enorme cuadro tiene dos partes, muy diferenciadas, la superior y la inferior. Arriba, los Cielos, preparándose para descender al desierto egipcio, donde Jerónimo se dispone a recibir la extremaunción. Todo el cuadro un barroquismo de imágenes y escorzos, de más maravilla técnica que artística. Una buena obra romántica en todo caso.
De Rafael Tegeo tenemos en el Mubam de Murcia, buenas representaciones, baste citar, por ejemplo, el cuadro, en clave neoclásica, de 'Diomedes, asistido por Minerva, hiriendo a Marte'. Una escena de la Iliada, perfectamente realizada en clave neoclásica, con el dibujo y los escorzos realizados a la perfección. Y otros más, donde podemos apreciar su doble etapa sucesiva, como pintor neoclásico, con estudios realizados en Madrid, Roma y París, y como pintor romántico, poniéndose al día en la evolución del Arte.
Hagan un hueco para ir a Los Jerónimos, sin faltar al Prado, y aprecien esa muestra del Arte de un murciano de Caravaca, que mucho estiman madrileños con gusto y orgullo. Este año, a 170 de la muerte del pintor, bien merece una visita.

- La última Comunión de San Jerónimo, de Tegeo -