MURCIA. Se presentó el pasado día 3 de marzo, el magno libro 146 voces para que nunca nadie, ideado por la profesora y poeta Charo Guarino. Y decimos magno libro porque el intento lo es: concienciar al más amplio sector posible de la población sobre este problema, que si a nivel nacional español, y aun europeo lo es, en el ámbito mundial ha adquirido –desgraciadamente– carácter de ley, y de ley pretendidamente natural. Con un esfuerzo ímprobo, la madre, más que coordinadora, de este esfuerzo editorial, fue pergeñando texto por texto, hasta conseguir esas 146 voces que claman contra esa ignominia social. Una perspectiva en ningún modo natural, ni mucho menos legal, que es la costumbre del varón que, por causas no dignas de reseñar, se cree con derecho a la administración de violencia a la mujer.
En el libro abunda la perspectiva naturalista contra esa agresividad artificial del macho sobre la mujer. La condena es unánime, bien en modo poético, mostrando solidaridad y ternura con la víctima, bien aconsejándole la denuncia: “Al cuartelillo”, dice una de las voces, femeninas, de la compilación. Y otro poema, esta vez de varón, concita a la conclusión personal de este cronista: “el buen homicida debe comenzar por uno mismo”, aludiendo al maltratador que ha optado por la condena máxima a la siempre inocente víctima, y, luego suicidarse. Aunque haya alta poesía también, en la que análoga el alma de mujer verdaderamente amada, con la dulce y siempre hermosa violeta. Imposible es citar todas las perspectivas de las 146 voces, e injusto citar nombres, salvo el de la fautora legítima de la publicación.
Es un libro para leer no de continuo, pero sí, para ser mantenido abierto. Y saborear sus denuncias, sus avisos, sus denostaciones… Incluso un libro de anotar en sus márgenes las improvisaciones que sus textos nos hagan, hasta siempre. Todo lo que sirva a mantener viva la alerta por maltrato a la mujer, debe ser ejecutado. Que no vaya este libro al olvido de ninguna estantería.
En el multitudinario acto de presentación del libro, actuó la pianista Pilar Valero, quien, delante de cada pieza, siempre compuesta por mujer, enunció un discurso de presentación, lúcidamente representativo del tema que ocupaba la noche y la presentación del compilatorio contra el maltrato.
Murcia, de la mano de Charo Guarino, ha dado al mundo entero de la Cultura, universalmente hablando, un testimonio válido, sincero y eficaz de la repulsa social hacia esa lacra del maltrato a la mujer. Un ejemplo que debería repetirse en toda España, autonomía por autonomía.