"Dos socios, muchos ladrillos y una pasión compartida: hacer de LEGO® algo más que un juego". Así se definen José Miguel Martínez Piñero y Carlos Galindo, dos amigos que han convertido su hobby en un proyecto empresarial y que llevan tiempo materializando una idea que ya podemos ver, tocar, disfrutar y construir.
Su empresa, Brickonic, tiene su origen en una experiencia "muy personal", tal y como cuenta José Miguel, arquitecto de profesión. En sus viajes le apasiona visitar tiendas especializadas para buscar algún recuerdo construible representativo del lugar. Así, en grandes ciudades como Londres es relativamente sencillo encontrar el autobús rojo o las cabinas telefónicas. En Italia, por ejemplo, ocurre algo parecido con la Vespa o algunos de sus grandes iconos, como el Coliseo, la Torre de Pisa e incluso la Catedral de Milán.
"Sin embargo, nos dimos cuenta de que este tipo de productos suele centrarse en ciudades o monumentos mundialmente famosos", explica José Miguel, "mientras que miles de ciudades con una identidad propia, una historia fascinante y símbolos reconocibles quedan fuera de ese mercado".

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Fue entonces cuando se hicieron unas preguntas muy sencillas: ¿por qué una ciudad como Cartagena no puede tener también sus propios modelos construibles? ¿Por qué alguien no puede llevarse a casa un Submarino Peral, un faro del puerto o cualquier otro símbolo local de la misma forma que se lleva un autobús de Londres?
Dicho y hecho. Estas cuestiones sentaron las bases de su startup: crear productos capaces de representar la identidad de ciudades, territorios, instituciones y colectivos a través de experiencias construibles.
El objetivo de Brickonic era que cada modelo contara una historia. Por eso, "cada set está acompañado de información sobre el personaje, edificio o elemento representado, de manera que, mientras la persona construye el modelo, también descubre su contexto histórico y su importancia", añaden los impulsores del proyecto.
"Yo soy arquitecto y llevo años trabajando en mi estudio en proyectos relacionados con la arquitectura, el diseño, el patrimonio y la innovación", afirma José Miguel. Su socio, Carlos, es pedagogo y está especializado en el ámbito de la prevención y la organización de actividades formativas. "La combinación de ambas disciplinas ha sido clave para desarrollar el proyecto", asegura José Miguel Martínez, cofundador de la empresa.

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Su primer producto fue el Submarino Peral, al que posteriormente se han sumado otros diseños inspirados en el patrimonio y la identidad de Cartagena, como la postal construible de la ciudad, diferentes imanes coleccionables y nuevas colecciones temáticas. "Al montar el Submarino Peral no solo se construye una réplica, sino que también se conoce la historia de Isaac Peral y la revolución tecnológica que supuso el primer submarino eléctrico de la historia", añaden.
Aunque su proyecto lleva poco tiempo en marcha, la respuesta del público está siendo muy positiva. "Hemos comprobado que existe interés tanto por parte de visitantes que buscan un recuerdo diferente de Cartagena como por parte de los propios cartageneros, que disfrutan redescubriendo elementos de su ciudad desde una perspectiva distinta".
Además, organizan talleres y actividades que están teniendo una gran acogida y les están permitiendo crear una comunidad alrededor del proyecto.
Un poco más allá
En los últimos meses también han comenzado a colaborar con diferentes entidades e instituciones de la ciudad. Uno de los proyectos más destacados ha sido el desarrollo de productos construibles oficiales para el FC Cartagena, "demostrando que este formato puede aplicarse no solo al patrimonio histórico, sino también al deporte, la cultura y la identidad local".
Actualmente trabajan en nuevas colecciones relacionadas con Cartagena. Recientemente han lanzado una edición limitada de 50 unidades inspirada en los faros de Navidad y de La Curra, además de desarrollar colaboraciones con instituciones culturales, empresas y eventos. La intención es seguir ampliando el catálogo con nuevos símbolos y experiencias construibles, tanto de Cartagena como de otras ciudades. De hecho, "ya estamos trabajando en algunos proyectos fuera de la Región, como un primer set inspirado en Granada".

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Consideran que cada ciudad tiene elementos únicos que la hacen especial y que pueden convertirse en algo más que un simple recuerdo turístico. "Nuestra filosofía consiste en transformar la historia, la cultura y la identidad local en experiencias construibles que permitan a las personas llevarse una pequeña parte de cada lugar mientras descubren su historia".
Actualmente, sus productos pueden adquirirse a través de su página web y en una decena de puntos de venta de Cartagena, incluidos museos, espacios turísticos y comercios locales.