MURCIA. "Siempre trabajando abajo el minero en su negrura, corta piedra blanda y dura, y con su mayor trabajo va abriendo su sepultura". Con estos versos, el presidente de la Región, Fernando López Miras, inició el pregón de la 65ª edición del Festival Internacional del Cante de las Minas, en un acto que tuvo lugar en la reinaugurada Catedral del Cante de La Unión, donde sus palabras estuvieron acompañadas por los acordes de la guitarrista lorquina Mercedes Luján y la voz del cantaor cartagenero Antonio Ayala 'El Rampa', que intercalaron sus interpretaciones con la intervención del jefe del Ejecutivo autonómico.
"Esta letra minera habla de hombres que descendían cada mañana a las entrañas de la tierra con la incertidumbre de no saber si volverían a ver la luz del día. Habla del sacrificio, del esfuerzo y de la dignidad, pero, sobre todo, habla de una forma de entender la vida que ha marcado para siempre el carácter de La Unión y de toda esta Sierra Minera", señaló Miras, quien destacó que este es un festival nacido "de la memoria de un pueblo".
En su recorrido por la historia y el significado del certamen, el presidente de la Comunidad puso en valor que el Cante de las Minas “no puede entenderse únicamente como un festival flamenco”, sino que es "el homenaje permanente a quienes dejaron en La Unión su esfuerzo y, en demasiadas ocasiones, también su vida”. Además, también es “la demostración de que una tierra puede transformar el sufrimiento en belleza".
López Miras, quien trasladó el "inmenso honor" que supone para él pregonar el Cante de las Minas, aseguró que la época de mayor desarrollo de La Unión dejó un legado "mucho más valioso" que el mineral, ya que "quedó una manera de sentir, una forma de cantar, una identidad que ninguna crisis, ningún cambio de época y ningún paso del tiempo han conseguido borrar". Así, subrayó que "cuando las vetas comenzaron a extinguirse", permanecieron vivas "una manera de sentir, una forma de cantar y una identidad que ninguna crisis, ningún cambio de época y ningún paso del tiempo han conseguido borrar".
Por todo ello, el festival "emociona incluso a quien llega por primera vez a La Unión", porque "aquí el flamenco no se interpreta, aquí el flamenco se vive", y supone "abrir un espacio para la memoria".
Reconocimiento a las personas que hicieron grande el festival
El presidente dedicó parte de su intervención a rendir homenaje a las figuras que sentaron las bases del flamenco minero y del festival. Así, por ejemplo, trasladó su reconocimiento a la figura de Antonio Grau Mora, ‘Rojo El Alpargatero’, y al papel que desempeñaron sus cafés cantantes en La Unión y Cartagena.

- Fernando López Miras. -
- Foto: CARM
“Fueron mucho más que unos locales donde acudir a escuchar música: eran auténticos lugares de encuentro en los que coincidían los grandes artistas de la época con los aficionados, con los mineros, con quienes acababan de terminar la jornada o con quienes llegaban atraídos por la extraordinaria actividad de esta cuenca minera”, afirmó el presidente, y recordó que, “entre aquellas paredes, el flamenco creció, se escuchaba, se discutía, se aprendía y, sobre todo, evolucionaba”.
Dentro de estos reconocimientos, López Miras evocó también a los impulsores del primer Cante de las Minas en 1961. Entre ellos, Esteban Bernal, quien “entendió que un alcalde tiene la obligación de proteger el patrimonio cultural de su pueblo”, y Asensio Sáez, “que supo darle a aquella idea el impulso intelectual y artístico que necesitaba para crecer. Ellos imaginaron un proyecto, pero fueron los artistas quienes le dieron vida”.
Asimismo, López Miras recordó a figuras como Antonio Piñana, que “abrió un camino que terminaría siendo decisivo para el prestigio del festival”; Eleuterio Andreu; Niño Alfonso, y Pencho Cros.
“Proteger este legado era una obligación”
El presidente también puso en valor el compromiso de las instituciones, que entendieron que “proteger este legado era una obligación”, y recordó que la Comunidad impulsó la declaración de los Cantes Mineros como Bien de Interés Cultural, una decisión que buscaba “garantizar que las generaciones futuras pudieran seguir escuchándolos, estudiándolos y sintiéndolos como propios” y a la que posteriormente se uniría el reconocimiento del flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
En cuanto a los pasos recientes para consolidar el certamen, López Miras destacó la importancia de la renovación del Antiguo Mercado Público de La Unión, porque “no estamos únicamente ante una obra arquitectónica: estamos recuperando un símbolo. Estamos devolviendo al flamenco una de sus grandes catedrales”. Igualmente, señaló que la incorporación del certamen a la marca Festivales Región de Murcia supone “el reconocimiento de que estamos ante uno de los grandes acontecimientos culturales de nuestra Comunidad Autónoma”.
"Este Festival nunca ha olvidado de dónde viene; y esa es, probablemente, la razón por la que sigue emocionándonos sesenta y cinco años después", señaló Miras, quien aseguró que "cuando suene el cante en este escenario, no estaremos escuchando únicamente una extraordinaria manifestación artística, estaremos escuchando la voz de quienes nos precedieron: la voz de esta Sierra, la voz de La Unión y, también, una parte de la voz de la Región de Murcia. Porque este Festival pertenece a los unionenses, pero también pertenece a todos los murcianos; y, desde hace mucho tiempo, pertenece ya al patrimonio cultural de todos aquellos que aman el flamenco"
El festival tiene lugar hasta el 8 de agosto, consolidado como referente absoluto del arte jondo en sus cuatro grandes disciplinas: cante, baile, guitarra e instrumentación flamenca. Este año, el certamen ha reforzado su proyección con la declaración de esta 65ª edición como Acontecimiento de Excepcional Interés Público. Se trata del máximo reconocimiento previsto para los grandes eventos culturales del país.