Desde hace tiempo, Gonzalo López Pretel -portavoz de Vox en el Gobierno de Cartagena- sabía que su pacto con el Partido Popular tenía fecha de caducidad. Lo que no podía imaginar es que su cabeza y la de su compañero -no literal, por supuesto- acabarían sirviéndose en bandeja de plata a los dos tránsfugas que afilaban el lápiz para dar la estocada a Noelia Arroyo el próximo martes en la moción de censura.
Vox era el partido que tenía todas las papeletas para perder en cualquier escenario: una moción de censura los habría mandado a la oposición y un pacto con los tránsfugas los ha llevado exactamente al mismo apeadero.
“Los tránsfugas habían pedido un precio” que, finalmente, han acabado pagando ellos. “Conocemos a los personajes, pero también al Partido Popular, que es capaz de pagarles para no perder el Gobierno”. “La alcaldesa de Cartagena, y lo digo con mucha decepción y dolor porque hasta ahora habíamos trabajado de forma coordinada y eficaz, ha decidido mandarnos a la oposición. Ha preferido que Vox ocupe la bancada de la oposición en el Ayuntamiento de Cartagena, pese a que hemos sido quienes hemos sostenido este Gobierno con políticas serias, estabilidad y lealtad durante todo este tiempo”, añadía López Pretel.
“Esto es corrupción institucional. Esto es pagar un precio. Esto no es gestionar con habilidad intereses políticos y demás”, subrayó el portavoz de Vox, quien añadía que lo decidido por Noelia Arroyo “es una sumisión a dos personas que han demostrado no tener principios ni valores. El viernes anterior a la moción de censura aseguraban que estaban cómodos en este Gobierno; el lunes firmaron la moción y hoy cobran un precio muy barato. Realmente no hacía falta llegar tan lejos. Vox es el único partido que cambia poder y sillones por política y principios. Nosotros preferimos que nuestras políticas sigan funcionando y evitar que entre el Partido Socialista, más aún viendo cómo incluso su sede está siendo registrada”.
Añadía que, tras este movimiento, todos quedan retratados: “MC Cartagena, que ha sido capaz de aliarse con personas de las que ya conocía perfectamente cómo actuaban, todo por la esperanza de jugar a ser alcalde durante un año. También queda retratado el Partido Socialista, que ha aprovechado la ambición del líder de MC y el protagonismo que buscaban dos tránsfugas para impulsar esta operación política.
Y también queda retratado el Partido Popular, porque ha terminado pagando a esos tránsfugas el precio que le han exigido. Mientras tanto, Vox es el único partido que mantiene sus votos y sus principios hasta el último momento. El único que garantiza que sus votos no servirán para aplicar políticas distintas a las que defiende Vox”.
Preguntado sobre si saldrá más caro el respaldo de Vox al PP en las elecciones de 2027, López Pretel respondía que “no. Van a costar exactamente lo mismo, porque el precio siempre ha sido el mismo: las políticas.
Hablamos de prioridad nacional, de sentido común, de fronteras seguras, de mejorar la vida de los ciudadanos y de mantener unas cuentas públicas saneadas. Ese es el precio, y quien quiera nuestros votos tendrá que asumirlo.
Lo que sí va a salir más caro son las garantías de cumplimiento. Hace un par de años abandonamos gobiernos autonómicos precisamente por incumplimientos y, a partir de ahora, cuando Vox vuelva a entrar en gobiernos o a condicionar políticas, exigirá cláusulas y mecanismos que aseguren que esos acuerdos se cumplen de verdad”.