Hay símbolos que no necesitan presentación en Cartagena. Basta una rosquilla, una ensaladilla y una anchoa para entender que la marinera aquí no es solo una tapa: es una forma de sentarse a la mesa, de compartir barra y de reconocerse como tierra. Y precisamente para proteger, divulgar y reivindicar ese pequeño gran emblema gastronómico ha nacido oficialmente la Asociación Amigos de la Marinera de Cartagena y Comarca (AmaCT).
La nueva entidad ha celebrado ya su primera asamblea de socios marcada por la ilusión, las ganas de sumar y el convencimiento de que Cartagena también se construye alrededor de sus tradiciones más cotidianas. Porque pocas cosas unen tanto como la gastronomía y pocas representan tanto a Cartagena como una buena marinera.
AmaCT surge impulsada por un grupo de personas comprometidas con la ciudad y su comarca que comparten la necesidad de crear un espacio dedicado a defender y promocionar una de las señas de identidad más reconocibles de la cocina cartagenera.

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Entre sus objetivos está organizar actividades e iniciativas para difundir la marinera y la gastronomía local, profundizar en la historia de esta tapa tan característica y fomentar espacios de encuentro donde la cultura gastronómica sea protagonista. Todo ello con la intención de convertir la marinera en algo más que un producto típico: en un elemento de patrimonio cultural y social.
La asociación ya trabaja en sus primeras acciones y en las próximas semanas abrirá nuevos canales de participación para todas aquellas personas que quieran formar parte del proyecto.
Porque las mejores ideas casi siempre nacen igual: alrededor de una mesa, entre gente con ganas de aportar y con orgullo de lo suyo. Y en Cartagena, pocas cosas son tan nuestras como la marinera.

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