Hay vecinos que llegan, otros que se van y luego está la valla de la calle del Duque, que esta semana celebró -al menos en redes sociales- sus diez primeros días de estancia en pleno centro de Cartagena. Todo apunta a que, si sigue así, acabará formando parte del catálogo monumental de la ciudad.
La publicación que ha encendido el debate no podía empezar mejor: "Hoy quiero felicitar a la querida valla de la calle del Duque, que cumple 10 días con nosotros. En breve formarás parte de nuestro patrimonio". Un mensaje acompañado, cómo no, del hashtag #CartagenaPatrimonioDeLaHumanidad.
A partir de ahí, la imaginación colectiva hizo el resto. Un usuario propuso incluirla en el programa ficticio "Adopta una valla", mientras otro aventuró que "las próximas generaciones de arqueólogos la estudiarán". Visto el éxito, no sería extraño que acabara con código QR y audioguía.
No faltaron quienes se preguntaron qué había ocurrido para que apareciera la valla, aunque la mayoría parecía más interesada en averiguar cuándo se marchará que por qué llegó. Otros aprovecharon para convertir el improvisado monumento urbano en símbolo del mantenimiento de la ciudad y de la gestión municipal.
Entre bromas, memes y críticas, la humilde valla ha logrado lo que pocas infraestructuras consiguen: convertirse en protagonista de la conversación ciudadana. Ahora solo queda una duda: ¿será retirada antes de que los cartageneros le organicen un cumpleaños con tarta y velas?