CARTAGENA. Convertir los 22 kilómetros de La Manga en una especie de gran crucero en tierra, con el Mar Menor a un lado y el Mediterráneo al otro. Esa es la idea que está detrás de 'La Manga Crucero', una propuesta ciudadana que pretende dar una vuelta al modelo turístico de la zona para atraer visitantes durante todo el año y conseguir que el destino tenga algo más que ofrecer que sol y playa. La desestacionalización es el gran anhelo de empresarios y vecinos para no caer en el olvido cuando llega el mes de septiembre.
El proyecto plantea un itinerario ecocultural flexible de entre ocho y diez días, pero va bastante más allá. Incluye actividades deportivas y culturales, fiestas temáticas repartidas por diferentes puntos de La Manga, talleres para familias y una transformación progresiva de la movilidad para reducir la dependencia del vehículo privado.
Detrás de la idea se encuentra Francisco Ruiz Salmerón, graduado en Turismo, que dedicó su Trabajo de Fin de Grado precisamente al potencial ecoturístico del Mar Menor y La Manga. Bajo el título Ecoturismo en el Mar Menor y La Manga. Una perspectiva ecocultural y patrimonial, el trabajo recibió tres premios de distintas cátedras de la Universidad de Murcia. Además, fue el primer alumno de la UMU que recibe en tres ocasiones un premio de distintas Cátedras reconociendo su proyecto
Sin embargo, la propuesta actual nació después. Ruiz Salmerón explica que decidió darle una vuelta al concepto tradicional de La Manga durante su sección radiofónica En busca del petricor. La pregunta que se hizo fue sencilla: ¿qué ocurriría si, en lugar de mirar La Manga desde sus problemas habituales de tráfico y movilidad, se contemplara como si fuera un crucero rodeado de mar?
La idea despertó el interés de colectivos vinculados al Mar Menor y acabó dando lugar a un grupo de trabajo en el que participan Por un Mar Menor Vivo, SOS Mar Menor, Nuestro Mar Menor y vecinos de La Manga, con la intención de trasladar el planteamiento a las administraciones.

- Imagen del proyecto. -
Diez días para descubrir otra La Manga
Uno de los principales pilares sería crear una agenda de experiencias que permitiera al visitante organizar una estancia de entre ocho y diez días. El programa podría arrancar con actividades de buceo en Cabo de Palos y la Reserva Marina de Cabo de Palos-Islas Hormigas y continuar con iniciación a la vela, observación de aves, kayak, conocimiento de las Encañizadas y de la tradición pesquera o rutas marítimas por las islas.
También entrarían en el catálogo el senderismo y las visitas a enclaves arqueológicos y culturales como Las Amoladeras, Cueva Victoria o la Sima de las Palomas. A ello se sumarían gastronomía local, astroturismo, deportes náuticos y acciones de educación ambiental.
No tendría que tratarse necesariamente de un paquete cerrado. "Quien viniese ocho o diez días lo podría hacer concentrado, pero quien viene a La Manga un mes también lo puede hacer más repartido", explica Ruiz Salmerón. El objetivo, sostiene, es que La Manga deje de asociarse exclusivamente al baño y al turismo de "paseo, pipa y playa" y que esas nuevas actividades generen movimiento económico y empleo.
El segundo ingrediente de la propuesta sería sacar partido a las plazas y espacios públicos. La intención es crear una red de "plazas vivas" en lugares como Plaza Bohemia, El Zoco o el entorno del puerto Tomás Maestre, con una programación rotatoria de talleres, actuaciones, encuentros gastronómicos, actividades familiares y fiestas temáticas. De esta forma, el ocio no quedaría concentrado en un único punto y podría extenderse a diferentes zonas de los 22 kilómetros de La Manga.
Ruiz Salmerón pone como ejemplo el funcionamiento de un crucero: noches blancas, noches de gala o jornadas gastronómicas temáticas que podrían trasladarse a distintos espacios públicos y mantenerse, con diferente intensidad, fuera de los meses de verano.
Deportes, talleres y menos dependencia del coche
El proyecto reserva otro espacio importante para el deporte. Además de fútbol o balonmano playa, plantea potenciar modalidades como tenis playa y actividades náuticas sin motor. Incluso se estudia habilitar puntos donde los visitantes puedan alquilar o utilizar material como gafas, tubos, aletas, frisbees o tablas de bodyboard, evitando que quienes pasan unos días en La Manga tengan que adquirir todo el equipamiento. La programación se completaría con talleres familiares relacionados con la cultura y las tradiciones del entorno, desde nudos marineros hasta maquetismo o artesanía del esparto.
Pero para que ese modelo funcione, sus promotores consideran imprescindible abordar uno de los problemas históricos de La Manga: la movilidad. La propuesta contempla potenciar el transporte público, crear aparcamientos disuasorios y favorecer los desplazamientos a pie y en bicicleta, además de estudiar un centro intermodal próximo a la entrada de La Manga y Cabo de Palos conectado mediante lanzaderas. Entre las posibilidades que Ruiz Salmerón pone sobre la mesa figura incluso una línea de transporte marítimo que conecte diferentes puntos del Mar Menor, siguiendo modelos utilizados en otras ciudades vinculadas al agua.
Todo ello iría acompañado de actuaciones ambientales. El planteamiento recoge la recuperación de dunas y vegetación autóctona, la reducción de la contaminación lumínica y la instalación de pasarelas elevadas allí donde sean necesarias. También establece como condición respetar los periodos de reproducción de la fauna y proteger enclaves sensibles para especies como la tortuga boba y la nacra, además de las praderas marinas.
Por ahora, 'La Manga Crucero' es una propuesta y no un proyecto aprobado. El grupo promotor pretende solicitar a los ayuntamientos de Cartagena y San Javier y a la Comunidad Autónoma un estudio de viabilidad y un proceso participativo. También quiere impulsar una experiencia piloto que permita medir su aceptación entre vecinos y visitantes, su repercusión económica y su impacto ambiental antes de extender el modelo.
Ruiz Salmerón señala que el grupo ya está recopilando propuestas para perfeccionar el proyecto y definir qué actuaciones deberían solicitarse a las administraciones. Su intención es avanzar hacia una propuesta en firme y conseguir que puedan realizarse pequeñas experiencias o un proyecto piloto. "Yo creo que sí puede funcionar muy bien para La Manga", concluye.