Este mismo miércoles informábamos de la decisión de la CARM de incluir a nuevos miembros en el consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Cartagena, con la llegada del consejero de Fomento, el presidente de Croem, la presidenta de Coec y el director de la planta Repsol de Cartagena.
Pero aunque son todos los que están, no están todos los que deberían estar, o al menos así lo certifican desde la Cámara de Comercio de Cartagena, una de las instituciones más antiguas del país, que se siente ninguneada por quedar de nuevo excluida del consejo de administración, un sillón que le corresponde por derecho propio.
En 2010 se redujo la presencia de instituciones en dicho consejo, y es desde ese momento cuando la Cámara de Comercio queda fuera; quince años de cartas a la Comunidad Autónoma en las que se ha insistido en la necesidad de estar presente como miembro activo del consejo y que, según su presidente, Miguel Martínez, todas han sido desoídas.
“Me siento frustrado, disgustado, molesto e indignado”, añade el mandatario cameral, que dice con rotundidad que mientras en el consejo hay “dinosaurios que nunca han ido a Cartagena”, a la Cámara “nos han condenado al ostracismo”.
Insiste en que no reclama un puesto para él, y que estaría dispuesto a cedérselo a cualquier miembro de la Cámara, “porque lo que reivindico es la presencia de la institución en el consejo de la APC y no podemos pasar por alto que Cartagena no esté representada, sobre todo porque hay representación de Murcia y aquí no pintan nada”, añade Martínez, quien subraya que estas decisiones demuestran “el poco respeto que le tienen a la Cámara de Comercio”.
“Nosotros hemos estado desde el inicio, nos apartaron en 2010 y, aunque tenemos un derecho nato, porque hay representación de la Cámara en todos los puertos de España, en Cartagena somos la excepción”, añade el presidente, que acaba repitiendo que “no nos respetan ni tienen voluntad de que estemos representados”.