Maher Mahjoub es un experto en políticas ambientales y gobernanza del Mediterráneo que trabaja en el ámbito internacional de la conservación de la naturaleza. Actualmente ocupa el cargo de director del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), con sede en Málaga.
La UICN es una de las organizaciones ambientales más influyentes del mundo, que reúne a gobiernos, científicos y organizaciones para proteger la biodiversidad. Estos días ha estado en Cartagena para ofrecer su visión en unas jornadas sobre sostenibilidad y el papel del Puerto de Cartagena en el Mediterráneo como único miembro de su sector adherido a la UICN. Mahjoub cree que la incorporación del Puerto de Cartagena a la red de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza se presenta como un ejemplo de cómo una infraestructura portuaria, ligada a una intensa actividad económica y logística, puede avanzar al mismo tiempo en políticas de sostenibilidad.
Pregunta.- Para comenzar, me gustaría que nos contase en pocas palabras qué es la UICN.
Respuesta.- La UICN se creó en el año 1948 y cuenta con más de 75 años de trabajo y de existencia. Trabaja para el medio ambiente, para la conservación de la naturaleza y para ayudar a las sociedades a mejorar sus prácticas y su actuación, y a que sus actuaciones estén más alineadas con la conservación de la naturaleza y con la gestión equitativa de los recursos naturales.
La UICN es una organización de miembros. Ahora tenemos más de 1.500 a nivel global. Creo que un tercio de los 1.500 son representantes públicos gubernamentales o ministerios o agencias gubernamentales. Hay también gobiernos autonómicos y también ONG y poblaciones indígenas.
La clave está en integrar la sostenibilidad en la gestión diaria
Pregunta.- ¿Me puede indicar algunas de esas administraciones u organizaciones que trabajan con ustedes?
Respuesta.- Sí, por ejemplo en España tenemos al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el MITECO, como miembro gubernamental. Tenemos a varios ministerios en los países europeos y, también hablando del entorno mediterráneo, en los países del norte de África, donde siempre los ministerios de medio ambiente son miembros gubernamentales de la UICN.
Y con respecto a España contamos con gobiernos autonómicos, por ejemplo las comunidades autónomas de Andalucía, de Galicia, y de la Región de Murcia, que son miembros desde hace un par de años.
Pregunta.- Cuando nos llegó la información hace unos meses -en octubre del año pasado- de que el Puerto de Cartagena entraba a formar parte de esta organización, parecía una contraposición pensar que un puerto que se dedicaba a una actividad completamente dedicada al movimiento de mercancías, sobre todo mercancías peligrosas, podía entrar en una organización como la que representan. ¿Qué significa este paso y que un puerto como el de Cartagena se convierta en miembro de la UICN?
Respuesta.- Sí, ha sido algo especial, como bien ha dicho. Es el primer puerto que ha entrado en la organización. El proceso de aceptación es bastante riguroso, en el que hay varias etapas de validación y de consulta. Cuando la UICN recibió esta propuesta, miró los documentos que presentaron y pidió más información, sobre todo respecto a qué actuaciones está llevando a cabo el puerto en relación con el medio ambiente, el medio marino y los recursos naturales, para consolidar esta propuesta de ser miembro de la UICN. Los evaluadores han recibido bastante información que les ha convencido de que el Puerto de Cartagena ha incorporado trabajos muy interesantes relacionados con la sostenibilidad y con la conservación.
Para nosotros es un mensaje hacia el mundo, para trasladar que los actores económicos pueden ser miembros de organizaciones de conservación cuando tienen prácticas que están alineadas con el medio ambiente, con la conservación de la naturaleza, y que la sostenibilidad no puede solo alcanzar a las organizaciones de medio ambiente, sino también a aquellas que trabajan en el mundo económico, social y ambiental para formar los tres pilares del desarrollo sostenible.
Cartagena monitoriza la calidad del aire y del agua y desarrolla proyectos de restauración de ecosistemas. Cuando la ciencia entra en la gestión, las decisiones cambian
Pregunta.- ¿Qué aspectos clave han sido definitivos para ustedes cuando piden más información? ¿Qué propuestas son las que a ustedes les convencen para admitir al Puerto de Cartagena?
Respuesta.- Pues indicadores concretos: que hay actuaciones, que hay una organización dentro de la Autoridad Portuaria de Cartagena, que hay un plan de trabajo para la conservación, que hay proyectos concretos que están dando resultados positivos, que hay socios que están trabajando, que el puerto está abierto y que uno puede hacer varias colaboraciones, como con la Universidad Politécnica de Cartagena -con la Cátedra que están montando- o, por otro lado, que trabajan sobre la conservación de las praderas de Posidonia, con algunos datos clave.
Entonces, había bastantes indicadores e información que nos han facilitado la toma de decisiones.
Pregunta.- El hecho de que el Puerto de Cartagena sea un pionero en la UICN, ¿puede ser un buen precedente para otros puertos del Mediterráneo?
Respuesta.- Sí, creo que el hecho de tener al Puerto de Cartagena como miembro de la UICN anima a otros puertos y a otros actores del sector económico a tomar esto como ejemplo y hacer lo necesario para, si quieren, ser algún día partícipes de la organización. El Puerto de Cartagena adquiere ahora una cierta responsabilidad moral para actuar como un ejemplo, para que le sigan otras entidades similares.
Pregunta.- ¿Cómo deben compatibilizar los puertos del Mediterráneo su incesante actividad industrial con la conservación del medio ambiente?
Respuesta.- La clave está en integrar la sostenibilidad en la gestión diaria. Eso significa medir impactos, invertir en innovación ambiental y trabajar con científicos. Un ejemplo es Cartagena, que monitoriza la calidad del aire y del agua y desarrolla proyectos de restauración de ecosistemas. Cuando la ciencia entra en la gestión, las decisiones cambian.
Los puertos u otras entidades que quieran ser miembros de nuestra institución tienen que demostrar que están trabajando hacia objetivos que son compatibles o que no son incompatibles con los de la UICN. Después, no hace falta que hagamos la misma cosa o la misma actividad; lo más importante es que trabajemos hacia los mismos objetivos.
Un puerto que investiga y aprende es un puerto que puede liderar
Pregunta.- ¿Qué papel pueden jugar los puertos en la protección de ecosistemas como la posidonia en el Mediterráneo?
Respuesta.- La Posidonia oceánica es uno de los ecosistemas más valiosos del Mediterráneo: purifica el agua, produce oxígeno, actúa como barrera frente a la erosión costera y es hogar de centenares de especies. Y es también uno de los más amenazados, muy sensible a la contaminación y al anclaje de embarcaciones.
Otro de los aspectos clave es la vigilancia de especies invasoras, ya que los barcos pueden introducirlas de forma accidental a través de sus operaciones o del agua de lastre. Por este motivo, los puertos deben desarrollar planes de seguimiento y control que permitan detectar de forma temprana cualquier introducción no intencionada de estas especies y actuar con rapidez para evitar su propagación.
Pregunta.- El transporte marítimo es clave para la economía global. ¿Qué retos ambientales deben afrontar los puertos en la próxima década?
Respuesta.- Los retos son importantes y no podemos ignorarlos. En primer lugar, la contaminación atmosférica: los buques emiten grandes cantidades de gases contaminantes cuando están en puerto, y hay soluciones técnicas que los puertos pueden impulsar, como el suministro de electricidad en tierra. En segundo lugar, la contaminación del agua por vertidos, aguas de lastre y residuos. Y, en tercer lugar, el impacto sobre la biodiversidad marina, que incluye el ruido submarino, las especies invasoras y la destrucción de fondos marinos. La UICN ha identificado la economía azul regenerativa como uno de los ámbitos clave de transformación para los próximos años. Los puertos están en el centro de esa agenda.
Pregunta.- ¿Hasta qué punto pueden los puertos convertirse en actores clave de la transición energética y la descarbonización?
Respuesta.- Muchísimo. Los puertos son nodos energéticos y logísticos. Pueden impulsar combustibles más limpios para el transporte marítimo, facilitar la electrificación de los buques en puerto o convertirse en plataformas para energías renovables. Si avanzan en esa dirección, pueden acelerar la transición energética de toda la cadena marítima.
Hay que recordar que el sector marítimo es responsable de cerca del 3% de las emisiones globales de CO₂, y los puertos son un punto de palanca estratégico para reducir esa cifra. La transición energética no puede prescindir de ellos.
El Puerto de Cartagena adquiere ahora una responsabilidad moral para actuar como ejemplo
Pregunta.- Cartagena ha desarrollado proyectos de investigación ambiental con universidades. ¿Es ese el modelo que la UICN quiere impulsar en los puertos?
Respuesta.- Absolutamente. La Cátedra de Medio Ambiente que Cartagena mantiene con la Universidad de Murcia y la Universidad Politécnica es un ejemplo de lo que llamamos 'diálogo entre ciencia e infraestructuras estratégicas'.
La UICN trabaja con más de 17.000 expertos en conservación en todo el mundo, y uno de nuestros objetivos es que ese conocimiento científico llegue a quienes gestionan territorios y recursos. Un puerto que investiga y aprende es un puerto que puede liderar. Queremos más de ese modelo.
Pregunta.- El Mediterráneo es uno de los mares más presionados del mundo, ¿qué papel deberían asumir los puertos en su protección?
Respuesta.- El mar Mediterráneo es relativamente pequeño en superficie, pero tiene una enorme importancia por su biodiversidad y riqueza natural. De hecho, está considerado un “hotspot” o punto caliente de biodiversidad a nivel mundial, lo que significa que concentra una gran variedad de especies y ecosistemas especialmente valiosos, pero también muy vulnerables.
Por ello, su conservación es una responsabilidad compartida de todos los países y actores del Mediterráneo: administraciones públicas, comunidades locales, organizaciones sociales, ONG y también el sector privado. Todos tienen un papel que desempeñar para proteger este mar semi-cerrado, donde las acciones que se producen en una zona pueden afectar directamente a otras.
Precisamente con este objetivo se creó el Convenio de Barcelona, un marco de cooperación entre los países mediterráneos para trabajar de forma conjunta en la preservación del medio marino. La idea es que no basta con que los países del norte o del sur actúen por separado, ya que lo que ocurre en una parte del Mediterráneo puede tener consecuencias en el resto.
Este acuerdo funciona como un espacio de gobernanza y coordinación, que permite mejorar el intercambio de experiencias y adoptar decisiones comunes sobre cuestiones clave como la reducción de contaminantes, la creación de áreas marinas protegidas o la conservación de especies.
Los puertos deben desarrollar planes de seguimiento y control de especies invasoras que permitan detectar de forma temprana cualquier introducción no intencionada y actuar con rapidez para evitar su propagación
Pregunta.- Pero todo este trabajo que lleva a cabo el Puerto de Cartagena no sería posible si no existe sintonía con sus clientes dentro de sus muelles.
Respuesta.- Exactamente. Los clientes del puerto deben entender que contar con una infraestructura que cuida su entorno -la costa, la calidad del agua y el medio marino- también redunda en su propio interés, ya que garantiza que puedan seguir desarrollando sus actividades en el futuro.
Por ello, es fundamental que las empresas que operan en el puerto se alineen con estos objetivos de sostenibilidad y cumplan las exigencias que se establezcan. En mi opinión, el puerto debe elevar el nivel de requisitos y dejar claro que cualquier actividad que quiera desarrollarse en sus instalaciones debe respetar determinados estándares ambientales.
Pregunta.- Para concluir, si tuviera que resumir en una idea, ¿cómo debería ser un puerto sostenible en el futuro?
Respuesta.- Un puerto sostenible es un puerto que está abierto a colaboraciones. Es un puerto que incluye, además de su objetivo económico y social, la componente medioambiental. Es un puerto que pone la sostenibilidad como uno de sus objetivos clave. Pero, además, que trabaja con actuaciones, con estrategias, con datos y conocimiento para alcanzar estos objetivos. Y es un puerto que está abierto a colaboraciones y que aprovecha el apoyo que puede recibir de varias entidades. Porque la conservación de la naturaleza es un ámbito muy complejo y que necesita la aportación de varias entidades para encontrar la solución más ideal.