El PSOE dibuja su Cartagena: vivienda, patrimonio, zonas verdes y desarrollo económico

Cartagena

Análisis
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El PSOE de Cartagena encara la recta final de la legislatura con un diagnóstico claramente negativo de la gestión de Noelia Arroyo, pero también con una valoración positiva de su propio papel durante estos cuatro años. Su estrategia pasa por presentar al partido como una alternativa de gobierno, recuperar el discurso cartagenerista y convertir en programa electoral buena parte de las críticas que ha formulado durante la legislatura.

El punto de partida de los socialistas es ambicioso: Cartagena tiene, a su juicio, condiciones para convertirse en uno de los grandes polos de desarrollo económico del Mediterráneo español. Puerto, industria, agricultura, turismo, patrimonio, cultura y gastronomía aparecen como los activos sobre los que construir ese proyecto, al que añaden un elemento más intangible: una ciudadanía acostumbrada al trabajo y al esfuerzo.

El PSOE resume esa visión en una idea: “Cartagena lo tiene todo para convertirse en un referente de desarrollo económico del Mediterráneo español”. El problema, según su diagnóstico, no está en la falta de recursos o potencial, sino en la ausencia de una estrategia municipal capaz de aprovecharlos.

El balance: cuatro años “perdidos”

El PSOE califica la legislatura de “negativa” y considera que Cartagena ha perdido una oportunidad especialmente relevante por la disponibilidad de fondos europeos. Su crítica principal a Arroyo es precisamente la falta de un proyecto de transformación a largo plazo.

Los socialistas sostienen que esos fondos deberían haber servido para actuar sobre cuestiones estructurales como industria, vivienda, medio ambiente y movilidad, pero consideran que su impacto ha sido insuficiente. Su crítica llega a uno de los proyectos más controvertidos de la movilidad urbana: “Se ha limitado a construir cuatro carriles bici mal hechos”, afirma el partido.

Es una valoración política y no una descripción neutral de la gestión municipal, pero permite identificar uno de los ejes del discurso socialista: presentar al Gobierno local como un Ejecutivo centrado en actuaciones concretas y anuncios, pero sin una estrategia global de ciudad.

De ahí otra de sus expresiones más contundentes: “Esta ha sido la legislatura de las promesas incumplidas, de los anuncios vacíos y de las políticas más retrógradas”.

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Vivienda y Monte Sacro, los dos ejemplos que utiliza el PSOE

Los socialistas apoyan su diagnóstico fundamentalmente en dos asuntos: la parcela de Los Mateos y el proyecto del Monte Sacro.

En materia de vivienda, el PSOE centra sus críticas en la operación de Los Mateos. Sostiene que el Ayuntamiento adquirió un suelo contaminado por 400.000 euros, perdió posteriormente una subvención de 1,6 millones de euros destinada a vivienda protegida y ha destinado más de 500.000 euros a trabajos relacionados con su descontaminación.

El partido considera además especialmente grave que el proceso haya terminado bajo investigación de la Fiscalía Anticorrupción y de Medio Ambiente. Esta última afirmación debe entenderse como parte de la argumentación del PSOE y no como una conclusión judicial sobre la actuación municipal.

El segundo ejemplo es el Monte Sacro, donde el PSOE cuestiona una inversión de 1,2 millones de euros en aparcamientos e instalaciones provisionales. Su alternativa pasa por utilizar esa zona para recuperar patrimonio, construir vivienda asequible para jóvenes y generar nuevos equipamientos que contribuyan a repoblar el casco histórico.

La crítica socialista queda condensada en una expresión que resume buena parte de su oposición: “Política de fachada, sin nada detrás”.

Reivindica su propia legislatura

Frente a su balance del Gobierno, los socialistas hacen una lectura positiva de su trayectoria interna. El partido regresó a la institución y considera que ha demostrado ser “una alternativa seria de gobierno”.

Su principal argumento es la combinación de una oposición firme con capacidad de acuerdo en aquellos asuntos que considera estratégicos para Cartagena. El PSOE reivindica una oposición “rigurosa, firme y exigente”, pero añade que en las grandes decisiones debe prevalecer el consenso y el interés general.

El episodio que marca esta parte del relato es la moción de censura planteada contra el Gobierno municipal. Para el PSOE era una respuesta necesaria ante lo que describe como una situación de descomposición, enfrentamientos internos y paralización.

La lectura socialista del episodio es también una forma de diferenciarse del PP: “Mientras que el PP se aferró al poder, perdió los nervios y traspasó fronteras que nunca debió traspasar, nosotros mantuvimos la calma”.

Más allá de la valoración partidista, la moción de censura permite al PSOE presentar una imagen de sí mismo como partido dispuesto a asumir responsabilidades de gobierno y no únicamente a ejercer oposición.

El proyecto para 2027: vivienda, descontaminación y servicios públicos

De cara a las elecciones, el PSOE quiere abandonar progresivamente el terreno de la denuncia para colocar sobre la mesa un proyecto propio de ciudad.

La vivienda aparece como uno de los principales ejes. El partido plantea una política de vivienda protegida que facilite el acceso de los jóvenes a un hogar. A ella suma la descontaminación de suelos, la creación de nuevas zonas verdes en el centro y en barrios y diputaciones, la recuperación del patrimonio y una mayor atención a las playas, especialmente las del Mar Menor.

También incorpora reivindicaciones vinculadas a las competencias de otras administraciones, como la sanidad y la educación pública, y plantea una apuesta por la climatización de los centros escolares.

Aquí aparece una de las claves de la estrategia electoral socialista: combinar un discurso específicamente municipal con reivindicaciones dirigidas al Gobierno regional y al Ejecutivo central. El PSOE quiere presentarse como interlocutor de Cartagena ante todas las administraciones, frente a lo que considera una excesiva confrontación institucional del Gobierno de Arroyo.

Su crítica a la alcaldesa se resume así: “Solo quiere tener contentos a Feijóo y López Miras”, mientras que los socialistas aseguran que ellos se centrarán en las demandas de los vecinos.

La relación con MC: coincidencias y diferencias

El PSOE mantiene una posición de respeto hacia el resto de grupos y reconoce coincidencias importantes con MC, especialmente en la defensa de Cartagena y en las reivindicaciones frente al Gobierno regional.

Los socialistas aseguran que seguirán colaborando con MC en aquellas cuestiones en las que exista coincidencia, pero marcan distancia en otros terrenos, especialmente en materia social y económica, donde reconocen que existen visiones diferentes.

La posición es relevante porque evita cerrar de antemano cualquier escenario de colaboración, pero al mismo tiempo fija una frontera política: el PSOE no quiere aparecer como una formación subordinada a MC, sino como el partido que aspira a liderar una alternativa.

El objetivo: ganar y recuperar la alcaldía

La conclusión del discurso socialista es inequívoca: “Nuestro objetivo de cara a las próximas elecciones es claro; ganar”.

El PSOE pretende llegar a las elecciones municipales presentándose como un partido con experiencia reciente de oposición, pero también como una formación preparada para gobernar. Su apuesta consiste en recuperar una posición central en la política municipal, especialmente en un escenario en el que PP, MC y Vox han condicionado buena parte del debate político de la legislatura.

Su principal reto será convertir ese discurso en una propuesta suficientemente reconocible para el elector. El partido tiene ya identificados sus ejes: vivienda, patrimonio, descontaminación, zonas verdes, Mar Menor, servicios públicos y desarrollo económico.

Pero también tendrá que responder a una cuestión fundamental: cómo transformar la crítica a la gestión de Arroyo en una alternativa concreta, financiable y capaz de generar mayorías.

En definitiva, el PSOE llega al tramo final de la legislatura con una estrategia bastante definida: presentar estos cuatro años como una oportunidad perdida y los próximos como la posibilidad de recuperar un proyecto de ciudad. Su discurso combina una fuerte impugnación de la gestión del PP con una reivindicación de Cartagena como municipio con potencial económico y social suficiente para aspirar a más.

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