El patrullero Infanta Elena se despide para siempre hundido por un torpedo del submarino S-81 Isaac Peral

Cartagena

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CARTAGENA. El buque Infanta Elena, el histórico patrullero de la Armada Española, se despidió para siempre cincuenta años después de su botadura en aguas de Cartagena. Y lo ha hecho con altos honores navales, hundido de formada controlada en aguas del Atlántico por un torpedo lanzado por el flamante submarino S-81 Isaac Peral durante las maniobras Sinkex 2026, un ejercicio con fuego real. 

El patrullero permanecía en el Arsenal de Cartagena desde el año 2023, retirado del servicio. Su última misión ha sido su presencia en el Sinkex, donde se convirtió en el blanco naval del S-81, el primero de clase de la clase S-80 y que con esta demostración ha ratificado que "está plenamente preparado para contribuir a la defensa de España y a los compromisos adquiridos con sus aliados, así como la capacidad de la industria nacional para diseñar y construir submarinos de última generación", como así detallan desde la Armada.

El Sinkex, dirigida en la mar por el comandante de la 41.ª Escuadrilla de Escoltas (COMANDES-41), el capitán de navío Rafael Mira Calvo, y su Estado Mayor, embarcados en la fragata ‘Navarra’, consiste en un ejercicio de adiestramiento avanzado de la Armada con lanzamiento de armas contra blancos de superficie y cuyo objetivo es preparar a las fuerzas en escenarios realistas para recabar información sobre los efectos de los impactos en los buques. La prueba, de hecho, ha permitido "poner en práctica las capacidades de combate del Arma Submarina en un escenario de actuación conjunta con otros medios de la Fuerza", según explican los propios protagonistas.

El lanzamiento del torpedo" del S-81 también constituye "la demostración de una de las capacidades esenciales para las que ha sido concebido este submarino, operar de forma discreta y responder con precisión cuando la situación lo requiera", añaden desde la Armada. Sin embargo, "su verdadero valor de disuasión reside en la certeza silenciosa de su presencia. Saber que un submarino puede estar patrullando de forma invisible en cualquier punto de nuestras aguas, y que posee la capacidad de neutralizar una amenaza a larga distancia es, en sí mismo, uno de los mecanismos más eficaces para garantizar la seguridad sin necesidad de llegar al conflicto".

Un patrullero querido en Cartagena

El Infanta Elena guarda una especial vinculación con la ciudad portuaria, donde 'nació' y donde 'se jubiló'. Construido en Cartagena por la Empresa Nacional Bazán, el buque, que es la tercera de la serie de seis corbetas de la antigua clase Descubierta, fue botado el 14 de septiembre de 1976. En 1980 fue entregado a la Armada y en 1983 recibió su bandera de combate en Alicante.

Durante 43 años recorrió 730.000 millas y vivió 4.200 días en el mar. Patrulló y vigiló las aguas nacionales y también se enroló en misiones y operaciones internacionales: luchó contra la piratería en el Golfo de Guinea (2018 y 2014), participó en la Operación Atalanta (2012) frente a las costas de Tanzania, se involucró en la Operación Perejil (2002) e incluso asistió a la Guerra del Golfo durante el bloqueo naval impuesto por la ONU contra Irak (1991), tal y como recuerda la Armada. 

En 2004 y tras terminar las obras de remodelación, fue reclasificado a patrullero de altura con la numeral de costado P-76. En 2022, el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), el almirante general Antonio Martorell, aprobó el proceso de baja en servicio y un año después, el 17 de marzo de 2023, causó definitivamente baja en la Armada con un evento celebrado en el muelle Juan de Borbón. Desde entonces se sometió a un proceso de desmontaje. Ahora, tres años después de su retiro, llega la hora final.

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