El camping Villas Caravaning sigue cerrado a cal y canto a la espera de que todas las certificaciones que ha solicitado el Ayuntamiento de Cartagena en materias de seguridad e instalaciones eléctricas estén aprobadas.
Los propietarios enviaron al Consistorio un borrador con todo lo que se iba a hacer en esos dos aspectos, aunque ahora han sido los técnicos municipales los que se han encargado de reenviar unas nuevas modificaciones sobre dicho borrador que la propiedad debe ejecutar.
No hay tiempos aproximados de apertura, porque desde el Ayuntamiento quieren ser muy cautos y no aprobar una apertura sin que todo esté en regla y exista riesgo para la seguridad de nadie, ni de trabajadores ni de los usuarios de las instalaciones turísticas.
El pasado verano un equipo multidisciplinar del Ayuntamiento de Cartagena inspeccionó, parcela a parcela, el camping. Esta actuación técnica, llevada a cabo por cinco técnicos municipales de distintas áreas, tenía como objetivo elaborar un informe exhaustivo que ha sido la base para emitir órdenes de ejecución dirigidas a la empresa titular del camping, responsable de acometer las actuaciones necesarias para garantizar la seguridad de las instalaciones y cumplir con la normativa vigente.
El informe técnico reveló deficiencias graves, como el uso de materiales altamente combustibles en muchas parcelas, importantes problemas en la red eléctrica general e individual, y la ausencia de un sistema de prevención y protección contra incendios que cumpla con el Código Técnico de la Edificación. Estas circunstancias suponen un riesgo real para la salud y seguridad de las personas residentes.
Por tal motivo, el Ayuntamiento, por medio de estas órdenes de ejecución, requirió que se acometieran las actuaciones necesarias para subsanar las irregularidades, y permitir así la reapertura segura de las zonas comunes, hoy clausuradas por motivos de seguridad y legalidad urbanística, proceso en el que se encuentran en este momento.
La actividad del camping está suspendida desde 2022 y que, aunque se confiaba en la voluntad de corrección por parte de la empresa, las inspecciones recientes han evidenciado que persisten los problemas. “Tres años después, cuando pensábamos que estaban arreglando las instalaciones, lo que comprobamos es que no era así”, reiteró el concejal de Urbanismo, Diego Ortega.