Un encuentro este pasado fin de semana entre Manuel Torres, secretario general del PSOE de Cartagena, y María Dolores Ruiz -concejala no adscrita y exmiembro de MC Cartagena- ha vuelto a levantar todas las alarmas en la trastienda política de Cartagena, con una moción en ciernes, unos números que no terminan de cuadrar, una jugada que se cuece y un pulso abierto entre el Partido Popular y Vox -que son quienes gobiernan- y el resto de formaciones -MC, PSOE, Sí Cartagena y…-. Porque en esos puntos suspensivos es donde se encuentra la clave de toda la estrategia.
Hace unos días hablábamos de los principales actores -además de MC y PSOE- capaces de dar el sorpasso a populares y verdes. Entre ellos, los ediles Juan Pedro Torralba, Diego Salinas, Beatriz Sánchez del Álamo y la propia Ruiz. Bien, nada se ha movido o, al menos, nada lo parece. Algunos optan por poner cara de póker cuando se les pregunta y otros, directamente, se hacen los sordos.
Pero el tiempo apremia y los protagonistas de una posible maniobra se habían marcado este próximo Miércoles Santo -vaya fecha- como día clave para pulsar el ‘botón nuclear’ y arrebatar a Noelia Arroyo el bastón de mando. Aprovechando el Pleno extraordinario y, si cuentan con los votos necesarios -hasta catorce-, plantear un relevo en el Gobierno de Cartagena.
Para ello -nada fácil por la cantidad y variedad de intervinientes- habría que sellar el acuerdo en notaría. Y, hasta donde sabe el que escribe, los concejales no dejan el teléfono demasiado lejos por si hay ‘fumata blanca’ y toca pedir cita a toda prisa para rubricar el pacto.
Pero para que unos consigan la firma de otros, estos deben recibir algo a cambio. Sobre la mesa están apareciendo posibles designaciones para ocupar direcciones generales en el Ayuntamiento de Cartagena, concejalías ‘ex profeso’, puestos relevantes en las candidaturas de 2027 y todo tipo de halagos para que quienes resultan imprescindibles hagan que sus cuentas salgan.
A preguntas de Murcia Plaza, algunos confirman que movimiento hay. También desde el equipo de Gobierno reconocen que son conscientes de las llamadas y ofertas que reciben los concejales para sumarse -o no- a esta revuelta política en la Corporación municipal. “Se han ganado a pulso las dudas, que van a existir de ahora en adelante, porque dentro de este Gobierno hay personas que no son de fiar. Han dicho una y otra vez que es un pacto estable, pero nos van a dar muchas tardes de gloria”, señala uno de los ediles a esta redacción.
La alcaldesa sabe con quién se juega los cuartos. Tras tres años con unos y otros, ha visto, escuchado y comprobado cómo algunos concejales mantienen una fidelidad inquebrantable a sus siglas, mientras otros cambian de bandera según sopla el viento. Noelia Arroyo no le ha perdido la fe a Salinas y a Del Álamo porque, más allá de las discrepancias que uno y otra puedan tener con Vox Cartagena, esa lucha intestina no ha alterado la relación de gobierno con ninguno de ellos. La oposición intenta ahora soplar más fuerte para ganarse el favor de quienes dudan, de los que guardan cuentas pendientes con sus antiguos compañeros o de quienes ya miran más allá de lo que queda de legislatura.
Y así, entre cafés discretos, móviles en modo vibración y agendas abiertas por si hay que correr al notario, Cartagena sigue pendiente de una operación que todos niegan… mientras la calculan al milímetro. Nadie ha firmado nada, pero tampoco nadie se atreve a dar nada por cerrado. Porque aquí no se trata solo de sumar, sino de restar desconfianzas, cuadrar egos y repartir futuros.
El as que se guarda Arroyo
Noelia Arroyo guarda una última carta: cortar cualquier recompensa antes de que se produzca. Si Del Álamo y Salinas apoyan una moción de censura, puede cesarlos en el acto como concejales de Área. Así llegarían al cambio de Gobierno sin cargo y con el margen muy limitado para cobrar políticamente ese movimiento, ya que la doctrina del Tribunal Supremo impide que un tránsfuga mejore su posición con nuevos cargos o retribuciones.