Cuenta Lidia Morales que un vecino de Los Belones se levantó una mañana como tantas otras y, tras mirar por la ventana, vio cómo aquel campo silvestre, con palmitos protegidos y demás especies autóctonas, soleado y que olía a brisa, se había convertido, en unas horas, en un triste escenario postapocalíptico: un campo yermo, un “cementerio” preparado para levantar un huerto, sí, pero de placas fotovoltaicas.
La apuesta por este negocio imparable de los campos solares no encuentra el punto intermedio capaz de conectar la necesidad o demanda del sector con la convivencia vecinal, sobre todo en aquellos proyectos, como los que estamos hablando, en los que lo que se ve afectada es la maltratada, ya de por sí, cuenca del Mar Menor.
Y es que en Cartagena, y no es una avanzadilla por eso, ya conocemos cómo proyectos grandes, pequeños y megapropósitos están roturando los campos, no con el tractor y la azada, sino con placas solares, a cuál de mayor enjundia.
Lidia es la portavoz del Movimiento de Personas Afectadas de la Plataforma de Afectadas por la Fotovoltaica en la cuenca del Mar Menor y afirma que el movimiento vecinal ha despertado ante lo que consideran que es un atropello por parte de estos grandes proyectos, a los que denomina “despropósitos” en términos ecológicos, poblacionales y económicos.
“No sabemos los motivos por los que se han elegido estos sitios”, añade, a la vez que argumenta que no se han buscado otras alternativas y consideran imprescindible un momento de reflexión: buscar alternativas que den el paso a una “transición energética realmente sostenible”, en la que se tengan en cuenta las necesidades de las personas.
“Que pongan un proyecto fotovoltaico de esas dimensiones -hablamos de 10 hectáreas, 20 hectáreas- delante de tu casa, a 200 metros de tu casa, supone que yo no voy a poder vender mi casa si lo necesito, porque nadie va a querer vivir ahí”, argumenta la representante vecinal. Afirma que en Los Belones están en marcha dos huertos solares, que es como llaman a los perímetros donde se ubican, que en total son 20 hectáreas fraccionadas en dos para poder tener un informe más leve.

- Protestas vecinales -
Los habitantes de esta cuenca marmenorense se encuentran, un día sí y otro también, proyectos en trámite en los boletines administrativos, casi ya sin capacidad de maniobrabilidad.
Muestran su preocupación porque algunas plantas solares ya vienen fragmentadas, pero “esto está recogido en la ley de Medio Ambiente: los que examinan los informes, los que dicen si un proyecto es de tipo ordinario o simplificado, dicen que un proyecto que viene fraccionado directamente es que tiene que derogarse”, apostilla.
Recuerda que en la Región hay 114.000 hectáreas disponibles de suelo contaminado, lejos de las poblaciones, “que sería válido para estos proyectos y queremos sentarnos a ver qué opciones viables tenemos para que así sea”.
“Si no protegemos el suelo, el suelo se convierte en algo explotable y especulable, que es lo que está pasando, y si no entran unos, van a entrar otros”, y pone como ejemplo la diputación de El Algar. “Está rodeada de proyectos, fraccionados en cinco, con lo cual es mucho más dañino para el pueblo, porque, mire donde mire, tiene fotovoltaicas. Estamos viendo que en toda la zona más sensible del Mar Menor, el espacio más bonito de Cartagena, junto con el Distrito 1, que también tiene allí su espacio natural, con una cantidad de turismo brutal, una gente censada en verano espectacular, un desarrollo económico importantísimo, se la van a cargar por darle paso a otros que se van a llevar el dinero a otro lugar”.
Insiste en que deben ser las administraciones, y no los vecinos, las que velen por la seguridad y el bienestar de los vecinos.
“Les están dando el visto bueno en todas las administraciones a sus proyectos, pero no es coherente, porque el sitio en el que están tiene una protección medioambiental absoluta. Hay pocos sitios que tengan tantas capas y tantos tratos de protección como es la zona colindante a Cala Blanca o la Zona 1 del Mar Menor”.
Los vecinos esperan respuesta y respaldo por parte de las administraciones. Pero, mientras llegan las acciones y no solo las buenas palabras, tienen convocada una manifestación en Cartagena, este sábado 24 a las 12.
“Dependiendo de cómo vayan las cosas, si tenemos una respuesta buena, real y válida, a lo mejor no es necesario llegar a más conflictos, porque no es nuestro interés”.