Cartagena

Crece el malestar en el camping Villas Caravaning por la gestión de la comunidad y la falta de juntas de propietarios

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La situación interna de la urbanización Villas Caravaning, en La Manga, vuelve a estar en el foco de varios propietarios que denuncian problemas históricos de gestión, posibles conflictos de interés y una fuerte concentración de poder dentro de la comunidad, integrada por más de 2.000 parcelas.

Las críticas se dirigen principalmente hacia la mercantil Caravanings Costa Cálida S.L., empresa que, según denuncian vecinos y afectados, mantiene desde hace años una posición dominante dentro del complejo residencial y turístico.

Los propietarios críticos sostienen que la empresa concentra simultáneamente varias funciones clave dentro de Villas Caravaning: actúa como propietaria del área, operadora del camping, titular de alrededor de 1.000 parcelas comerciales y administradora de la comunidad de propietarios. A ello se suma, según las denuncias, la vinculación de la presidencia de la comunidad con el entorno de la propia administración.

Esta acumulación de responsabilidades y capacidad de decisión ha generado dudas entre parte de los copropietarios sobre la supuesta transparencia en la gestión y el equilibrio de poder dentro de la urbanización.

El malestar no es nuevo. Los vecinos recuerdan que los conflictos relacionados con la administración y el funcionamiento de Villas Caravaning se arrastran desde hace años y han sido objeto de controversia pública en distintas etapas. Según apuntan algunos propietarios, la situación se habría intensificado tras la entrada del grupo CapFun en 2017.

Entre las principales reclamaciones figura el presunto incumplimiento de aspectos relacionados con la Ley de Propiedad Horizontal, especialmente en materia de participación y derechos de los propietarios. Uno de los puntos que más inquietud genera es que, según denuncian los afectados, la comunidad no habría convocado una junta general ordinaria en más de doce meses desde la última reunión celebrada.

Los vecinos también señalan la existencia de procedimientos judiciales y denuncias impulsadas por asociaciones vecinales surgidas dentro de la propia urbanización, reflejo del clima de confrontación que desde hace tiempo divide a parte de la comunidad.

Los propietarios que reclaman una mayor supervisión consideran que la dimensión de Villas Caravaning y el elevado número de afectados justifican una mayor atención pública sobre el funcionamiento interno del complejo y sobre el modelo de gestión que se desarrolla actualmente en la urbanización.

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