Los puertos españoles afrontarán en los próximos años una transformación que va mucho más allá de electrificar los muelles. El nuevo Marco de Acción Nacional para la implantación de una infraestructura para los combustibles alternativos (MAN), actualmente en audiencia pública hasta el próximo 2 de octubre, dibuja un escenario en el que las instalaciones portuarias deberán convertirse progresivamente en grandes nodos de suministro energético para el transporte marítimo, con electricidad, GNL, biocombustibles, metanol, hidrógeno y amoniaco.
España cuenta con 46 puertos marítimos de interés general, gestionados por 28 Autoridades Portuarias y coordinados por Puertos del Estado. De ellos, un amplio grupo está incluido en la Red Transeuropea de Transporte y queda sometido a los objetivos europeos de descarbonización.
El cambio más inmediato será la llegada de la electricidad a los muelles. El reglamento europeo AFIR establece que, a más tardar el 31 de diciembre de 2029, los puertos afectados deberán poder atender mediante sistemas OPS (Onshore Power Supply) al menos el 90% de las escalas de determinados buques de más de 5.000 toneladas brutas. La conexión permitirá que los barcos apaguen sus motores auxiliares mientras permanecen atracados. Puertos del Estado contempla una inversión de 778,7 millones de euros hasta 2029. Para incentivar la demanda, se aplicarán bonificaciones del 50% en la tasa del buque y un tipo impositivo reducido en el impuesto eléctrico.
Cartagena necesitará 32 MW
Entre los puertos incluidos en la red básica aparece Cartagena, junto a grandes instalaciones como Algeciras, Barcelona, Bilbao, Valencia, Tarragona o Huelva.
El documento estima que el puerto cartagenero necesitará 32 MW de potencia eléctrica en 2030 para cumplir los objetivos de suministro desde tierra. La cifra procede de las necesidades de dos tipos de tráfico: 6 MW para los buques portacontenedores y 26 MW para otros buques de pasaje.
La situación de Cartagena contrasta con la de otros puertos españoles en cuanto al tipo de tráfico. El análisis del Ministerio estima una media de 110 escalas anuales de portacontenedores, suficiente para activar la obligación de disponer de OPS para este segmento. Sin embargo, registra solo cinco escalas anuales de buques de pasaje de transbordo rodado y naves de gran velocidad, por debajo del umbral de 40 que activa esa obligación.
En cambio, Cartagena registra 120 escalas anuales de otros buques de pasaje, por encima del umbral de 25, lo que activa también la obligación en esta categoría. Para este tráfico se contemplan dos instalaciones OPS y 26 MW de potencia.

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De 200 MW a 1,1 gigavatios
La dimensión de la transformación se aprecia mejor al mirar el conjunto del sistema portuario español.
En 2024, los puertos españoles de titularidad estatal disponían de unos 200 MW de potencia eléctrica instalada. Para cumplir los nuevos requerimientos y atender el suministro eléctrico de los buques en 2030, será necesario alcanzar 1,1 GW, es decir, aproximadamente cinco veces y media la potencia actual.
Puertos del Estado calcula que las necesidades directamente relacionadas con los tres objetivos de OPS ascienden a 919 MW: 241 MW para portacontenedores, 163 MW para buques de pasaje y naves de gran velocidad y 515 MW para otros buques de pasaje.
La inversión prevista también es considerable. Los planes de inversiones 2025-2029 correspondientes al Plan de Empresa 2026 de Puertos del Estado contemplan 778,74 millones de euros para inversiones en OPS, tal y como destacábamos unas líneas más arriba. A ello se suman 215,72 millones de euros de fondos europeos asociados a diferentes programas.
El mapa eléctrico de los puertos ya empieza a cambiar
Algunos puertos ya disponen de instalaciones operativas. Barcelona cuenta con conexiones en terminales de contenedores y ferris, Cádiz dispone de una instalación de 16 MW para cruceros y Palma tiene suministro eléctrico para ferris.
El siguiente salto llegará en 2026 y 2027. Algeciras, Bilbao, Valencia, Alicante, Pasajes, Vigo y varios puertos de Baleares tienen instalaciones en ejecución con diferentes niveles de potencia. En Valencia, por ejemplo, se proyectan conexiones capaces de atender simultáneamente a dos portacontenedores con hasta 5 MW cada uno.
El documento sitúa a Cartagena con un riesgo bajo de incumplimiento y prevé alcanzar su objetivo el 31 de diciembre de 2029, con los 32 MW planificados.
Cartagena ya juega en otra liga: el GNL
Pero hay otra cuestión especialmente interesante para Cartagena: el puerto ya dispone de infraestructura para suministrar gas natural licuado (GNL) a los buques mediante instalaciones fijas.
El MAN identifica únicamente siete puertos de la Red Transeuropea de Transporte que disponen de instalaciones fijas PTS para suministrar GNL a barcos: Barcelona, Bilbao, Cartagena, Huelva y Santander, dentro de la red básica, y Sagunto y Ferrol en la red global.
Además, Cartagena registró en 2024 el suministro de 982 m³ de GNL, sumando las operaciones mediante instalaciones fijas y mediante cisternas: 191 m³ por PTS, 459 por TTS y 332 por MTTS.
El GNL sigue teniendo un peso importante en el actual proceso de transición energética marítima. En 2023, el 93,54% de los combustibles consumidos por los grandes buques internacionales seguía siendo de origen fósil, mientras que los combustibles alternativos representaban el 6,6%. Y dentro de estos últimos, el GNL suponía el 94%.

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Pero el verdadero salto está en el hidrógeno, el metanol y el amoniaco
Aquí es donde el documento adquiere una dimensión especialmente interesante para Cartagena y para el conjunto de España.
Los puertos no serán únicamente lugares donde los barcos reciban combustible. También están llamados a convertirse en centros industriales donde se produzcan esos nuevos combustibles.
El propio documento señala que los productos energéticos representan aproximadamente el 45% de las mercancías desembarcadas en los puertos españoles y el 30% de las embarcadas. Además, prácticamente todas las refinerías españolas, salvo la de Puertollano, se encuentran en el entorno de un puerto.
En Escombreras, Repsol y Enagás Renovable desarrollan un electrolizador de 100 MW destinado a producir unas 15.000 toneladas anuales de hidrógeno. El proyecto tiene prevista su entrada en funcionamiento en 2029, con una inversión superior a 300 millones de euros y ayudas IPCEI cercanas a 155 millones. El documento señala que cuenta con decisión firme de inversión.
Es decir, Cartagena no aparece únicamente como un puerto que tendrá que instalar infraestructura para cumplir una obligación europea: el entorno portuario de Escombreras figura también entre los polos industriales españoles donde se está preparando la producción de los combustibles que deberán alimentar la nueva generación de transporte marítimo.
España parte con una posición especialmente fuerte
El documento destaca además el peso que ya tiene España en el mercado internacional de bunkering, el suministro de combustible a buques.
Los puertos españoles suministraron en 2023 el 5% de los 211 millones de toneladas de combustible consumidas por el tráfico marítimo mundial de los grandes buques. Algeciras y Las Palmas aparecen entre los 20 mayores puertos del mundo por volumen de bunkering y, dentro de Europa, solo Rotterdam y Amberes los superan.
En 2024, además, el sistema portuario español alcanzó los 10 millones de toneladas de combustible suministrado, frente a los 4 millones de 1962.
La cuestión ahora es si esa posición podrá mantenerse cuando cambie el combustible.
Las previsiones que recoge el documento apuntan a una progresiva entrada del metanol y el amoniaco, mientras que el hidrógeno tendría una implantación más lenta. Para el metanol, por ejemplo, la cartera mundial de buques permite prever un crecimiento considerable hasta 2030.
En España ya existen proyectos de producción de metanol verde en Ferrol, Gijón, Huelva y Tarragona, entre otros puertos, mientras que también hay iniciativas de amoniaco verde en Algeciras, A Coruña, Castellón y Sevilla.

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Un nuevo mapa energético
El resultado es que los puertos españoles se encuentran ante una doble transformación.
Por un lado, tendrán que electrificar sus muelles para que los barcos puedan conectarse a tierra y apagar sus motores auxiliares. Por otro, deberán prepararse para convertirse en centros de almacenamiento, producción y distribución de combustibles alternativos.
Y Cartagena aparece en ambos mapas: como uno de los puertos de la red básica que tendrá que alcanzar 32 MW de potencia OPS en 2030 y como enclave energético-industrial de Escombreras, donde ya se proyecta un electrolizador de 100 MW para producir hidrógeno verde.
El cambio, por tanto, no consiste simplemente en sustituir una toma de combustible por otra. El documento dibuja una transformación más profunda: los puertos españoles pasan de ser puntos de entrada, salida y avituallamiento de energía a convertirse progresivamente en piezas centrales del nuevo sistema energético industrial.

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¿Qué está haciendo Cartagena?
El Puerto de Cartagena ya tiene en marcha el proyecto para electrificar sus muelles, con el objetivo de que los buques puedan apagar sus motores auxiliares mientras permanecen atracados y conectarse al suministro eléctrico terrestre. La primera actuación se concentra en el muelle Juan Sebastián Elcano, donde se instalará un sistema OPS (Onshore Power Supply) para los cruceros. La previsión es que los primeros barcos puedan conectarse durante la segunda mitad de 2027.
Para hacerlo posible, la Autoridad Portuaria está desarrollando toda la infraestructura eléctrica necesaria para llevar la energía hasta el muelle. El proyecto contempla una línea de conexión de 66 kV, una subestación de transformación de 66/20 kV y una línea subterránea de 20 kV hasta la zona de cruceros. La actuación pública supone una inversión de unos 15 millones de euros.
Una de las piezas que acaba de avanzar es precisamente la línea de 66 kV, para cuya construcción Elecnor presentó la única oferta. El contrato contempla una línea aérea-subterránea de doble circuito, con un presupuesto de 2,05 millones de euros, impuestos incluidos, y un plazo de ejecución de diez meses.
La otra parte del proyecto corresponde a REGENERA OPS, que en marzo de 2026 obtuvo la concesión para instalar y explotar el sistema de conexión de los cruceros. La empresa prevé invertir 15,19 millones de euros en los equipos específicos del OPS, incluidos los sistemas de conversión de tensión y frecuencia y los dispositivos que permitirán conectar los barcos. En conjunto, la actuación supera los 30 millones de euros.
El sistema tendrá una potencia aproximada de 20 MVA y capacidad para conectar dos cruceros simultáneamente, adaptándose a las diferentes características eléctricas de los buques. La Autoridad Portuaria plantea además que el suministro se realice con energía renovable.
El despliegue no se quedará en el muelle de cruceros. La planificación del Puerto contempla extender progresivamente la electrificación a otras dársenas, entre ellas Santa Lucía y Escombreras. En el horizonte de 2030, el documento de planificación nacional sitúa las necesidades de Cartagena en 32 MW de potencia OPS: 6 MW para portacontenedores y 26 MW para otros buques de pasaje. La previsión recogida en el documento es alcanzar ese objetivo el 31 de diciembre de 2029, con un riesgo de incumplimiento