Cartagena encara la recta final del mes -una vez del atracón de Semana Santa- con uno de esos calendarios que no pasan desapercibidos: 20 escalas de cruceros en apenas tres semanas y más de 25.000 pasajeros previstos.
Una auténtica avalancha turística que volverá a llenar el puerto, el centro histórico y las terrazas de la ciudad en una sucesión casi continua de llegadas.
No todos los días serán iguales. Habrá jornadas especialmente intensas, de esas en las que Cartagena cambia de ritmo en cuestión de horas.
El día 22 será uno de los más potentes, con tres cruceros coincidiendo en puerto. El Sapphire Princess, con más de 3.200 pasajeros, será el gran protagonista, acompañado por dos buques de menor tamaño.
Pero el goteo fuerte no se queda ahí. El 25 de mes volverá a repetirse la escena con tres barcos en una misma jornada, mientras que el 26 llegarán dos grandes cruceros que sumarán más de 5.000 personas en la ciudad.

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Y como colofón, el día 30 atracará el Norwegian Epic, un gigante del mar con más de 5.000 pasajeros, que por sí solo convierte la jornada en una de las más multitudinarias.
Durante estos días, el puerto vivirá una especie de desfile continuo. Desde pequeños buques exclusivos de menos de 100 pasajeros, pensados para un turismo más selecto, hasta grandes cruceros con miles de personas a bordo que desembarcan de golpe en el centro de la ciudad.
En medio, barcos de gama media-alta como los de Oceania o Azamara, que aportan un perfil de visitante con alto poder adquisitivo. Esa mezcla es clave: volumen y calidad turística conviviendo en el mismo calendario.
Cada escala se traduce en lo mismo: calles llenas, comercios activos y terrazas funcionando a pleno rendimiento. El efecto es inmediato. En pocas horas, miles de cruceristas pasan del barco al casco histórico, recorren el puerto, visitan museos o se reparten por bares y tiendas.

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En días de doble o triple escala, la sensación es clara: Cartagena se llena de golpe y durante horas vive un pequeño “pico turístico” intensísimo. Lo que deja este tramo final de mes no es solo una cifra alta de escalas. Es una señal.
Cartagena sigue consolidándose como una parada fija en las rutas de cruceros del Mediterráneo, con capacidad para atraer tanto grandes compañías como navieras más exclusivas.