La Armada refuerza una de sus capacidades más discretas con un nuevo contrato adjudicado a Indra Sistemas. Se trata del sostenimiento del sonar AN/SQQ-32, el sistema que permite a los cazaminas de la clase Segura “ver” el fondo marino y detectar amenazas invisibles bajo el agua. El acuerdo, firmado el pasado 4 de diciembre, está valorado en 1,2 millones de euros y se ejecutará, en su mayor parte, desde Cartagena, base de estos buques especializados.
El contrato, el noveno ya, ha sido formalizado por la Dirección de Gestión Económica de la Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada y forma parte de un acuerdo marco suscrito en 2024, dotado con 11,25 millones de euros para tres años. Esta nueva adjudicación es ya la octava que se deriva de ese marco, lo que consolida a Indra como socio tecnológico de referencia en el mantenimiento de un sistema clave para la seguridad marítima.
El sonar AN/SQQ-32 no es un equipo más a bordo. Es el núcleo operativo de los cazaminas, diseñado para localizar, clasificar e identificar objetos en el fondo marino con gran precisión. Su versión actual, la V2 (Sp), supone un salto tecnológico frente a modelos anteriores y trabaja en combinación con el vehículo submarino no tripulado Pluto Plus, que inspecciona contactos sospechosos sin poner en riesgo a buceadores.
Gracias a este sistema, los buques pueden operar en zonas sensibles —accesos a puertos, áreas de fondeo o rutas estratégicas— con un alto nivel de seguridad, algo cada vez más relevante en un escenario internacional donde la guerra de minas vuelve a ganar peso estratégico.
La fiabilidad del sistema no es solo teórica. Ha sido validada en ejercicios internacionales y en misiones reales de gran complejidad. Entre las más conocidas figura la localización del helicóptero Super Puma del Ejército del Aire siniestrado en aguas canarias en 2015, así como operaciones de búsqueda de restos de aeronaves en La Manga del Mar Menor en 2019 y 2020.
Actualmente, la Armada dispone de seis cazaminas de la clase Segura —Segura, Sella, Tambre, Turia, Duero y Tajo— construidos entre 1997 y 2004 y con base permanente en Cartagena. Desde allí se coordinan tanto las labores de mantenimiento como buena parte de las misiones operativas.
Vigilancia constante del fondo marino
En los últimos días, los cazaminas Segura y Tajo han operado en aguas del archipiélago canario, realizando tareas de reconocimiento del fondo marino cerca de varios puertos. Son misiones rutinarias pero esenciales, integradas en las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión de las Fuerzas Armadas, y coordinadas desde el Mando Operativo Marítimo.
Estas actuaciones permiten actualizar bases de datos submarinas, mejorar el conocimiento del medio marítimo y contribuir tanto a la seguridad portuaria como a la protección del patrimonio subacuático, siempre bajo estrictas medidas de seguridad para no interferir en el tráfico marítimo.