La Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT) ha decidido cambiar sus viejos candados por una "coraza digital" de última generación, con una inversión prevista de 458.913 euros.
El organismo, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ha puesto en marcha un contrato para renovar toda su seguridad corporativa. La premisa es clara: el abastecimiento de agua es un servicio esencial y su gestión no puede permitirse el lujo de sufrir un "apagón" por culpa de un virus informático o un ciberataque.
La parte central de esta renovación es la compra de dos nuevos equipos de defensa perimetral (conocidos técnicamente como cortafuegos). Si imaginamos la red informática de la Mancomunidad como un edificio oficial, los equipos antiguos funcionaban como un portero que solo pedía el DNI en la puerta.
Los nuevos dispositivos, que se llevan la mayor parte del presupuesto (unos 300.000 euros), funcionarán como una aduana de alta seguridad. Tienen capacidad para inspeccionar todo lo que entra y sale, incluso si la información va en "sobres cerrados" (tráfico cifrado). Están diseñados para detectar programas maliciosos al vuelo y bloquear páginas web peligrosas antes de que ningún empleado pueda hacer clic en ellas.
Uno de los cambios más curiosos afectará a la forma en que los empleados trabajan desde casa o desde fuera de la oficina. Hasta ahora, lo habitual era usar una conexión llamada VPN, que funcionaba como una llave maestra: una vez dentro, tenías acceso a casi todo.
La Mancomunidad va a sustituir ese sistema para unos 200 usuarios por una filosofía mucho más estricta llamada "Confianza Cero" (Zero Trust). El nuevo sistema es escéptico por naturaleza: no se fía de nadie. Cada vez que un técnico intente conectarse, el sistema examinará su ordenador o móvil para asegurarse de que cumple con las normas de seguridad. Si el dispositivo no es seguro, la puerta no se abre.
Para no luchar solos contra los piratas informáticos, la Mancomunidad conectará sus nuevos sistemas directamente con el "cuartel general" de la ciberseguridad del Estado (el COCS).
Es algo parecido a instalar una alarma conectada directamente con la policía. Los nuevos equipos enviarán avisos automáticos y registros de actividad a Madrid, permitiendo que los expertos del Gobierno central tengan una visión clara de lo que ocurre en las redes del agua y puedan reaccionar de forma coordinada ante cualquier incidente grave.
Además de la seguridad, el plan incluye modernizar la velocidad. Se instalarán puntos de conexión inalámbrica con la tecnología Wi-Fi 7, el estándar más moderno que existe actualmente, preparado para soportar muchas conexiones a la vez sin perder velocidad.
Según los pliegos del contrato, se espera que toda esta tecnología empiece a funcionar a partir de marzo de 2026. Una vez se formalice el acuerdo, la empresa ganadora tendrá apenas 45 días para instalarlo todo y dejar la red del Taibilla blindada frente a las amenazas del futuro.