CARTAGENA. Los restos romanos de Miranda ya están protegidos por ley. La Dirección General de Patrimonio Cultural, un organismo que depende de la Consejería de Cultura, ha declarado al yacimiento arqueológico de esta población cartagenera como un bien catalogado por su relevancia cultural. Este reconocimiento obliga a conservar el bien, además de custodiarlo y protegerlo, para asegurar su integridad y evitar tanto su destrucción como su deterioro. Y cualquier actividad que se proponga sobre el asentamiento deberá pedir una autorización la Comunidad.
Localizados en una pleno Campo de Cartagena, los restos fueron encontrados en una llanura que en su día se usó para la agricultura de secano. Hoy se ubican entre los caseríos de Los Nietos de Miranda y La Torre, junto a la carretera RM E-18. El sitio se remonta hasta el siglo II antes de Cristo y tuvo una vigencia hasta el siglo II después de Cristo. Es decir, es un enclave que vivió entre las postrimerías de la Roma republicana y la primera fase del Alto Imperio.
El hallazgo proporciona "una valiosa información sobre el poblamiento rural romano" en el Campo de Cartagena y ayuda a completar "la centuriación, ocupación y evolución del ager de Carthago Nova, desde su fase más antigua", tal y como describen en la resolución de Patrimonio.
En el área central del yacimiento, explican, se conserva una estructura cuadrangular de grandes dimensiones realizada construida con mampostería y cuya longitud supera los 27 metros. "Actualmente está colmatada en gran parte, lo que permite suponer un buen estado de conservación", indican.
Los expertos consideran difícil conocer la función que desempeñó esta estructura en la historia. Una de las hipótesis sostiene que fue una balsa para almacenamiento de agua; otra considera que pudo tener un carácter defensivo para controlar el territorio.
Con todo, "su emplazamiento, la disponibilidad de suficientes recursos hídricos, la proximidad de los campos de cultivo y de pastos, permiten suponer una función agropecuaria, al menos desde la fundación de la colonia de Carthago Nova y que tal vez, tuvo una parte residencial durante el alto imperio", destacan.
Restos cerámicos diseminados
Los materiales arqueológicos, en cambio, se encuentran muy diseminados por toda la superficie. Una prospección sacó a la luz más de 250 fragmentos de cerámica romana. Los hallazgos más antiguos corresponden a cerámicas tipo Campaniense A, ánforas itálicas, tipos Dressel 1, Lamboglia 2, ánforas de tradición púnica y cerámica común de tradición ibérica, entre ellos con algunos fragmentos con decoración pintada.
Las prospecciones arqueológicas forman parte del proyecto de investigación de I+D+i del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades 'TRAPHIC - Territorio, Arquitectura y Producción cerámica: explorando las relaciones entre Hispania y Mauretania Caesariensis (PID2022- 141425NA-I00)', cuyo investigador principal es Alejandro Quevedo Sánchez.
Así es la protección
A partir de ahora no estará permitida la búsqueda, no la recogida no el traslado de materiales arqueológicos, así como el uso de detectores de metales o el vertido de residuos sólidos, salvo que exista autorización de la Dirección General competente. Además no se permitirá ningún tipo de intervención en el área arqueológica, salvo el uso actual del suelo y las encaminadas a la documentación científica, salvaguarda y acondicionamiento del yacimiento.
Además, "cualquier intervención que pretenda abordarse en el ámbito delimitado, así como cualquier movimiento de tierra, sea cual fuere su finalidad, que suponga la alteración de la actual topografía, superficie del terreno o uso actual del suelo, requerirá la previa autorización de la Dirección General".