Si hubo una figura inesperada en la jornada que debía decidir el futuro político del Ayuntamiento de Cartagena, esa fue la de Adelia Rodríguez Arribas. Lejos de los focos habituales de la política municipal, la secretaria general accidental del Pleno se convirtió en una de las protagonistas de una sesión marcada por la tensión, las discrepancias jurídicas y el fracaso de la moción de censura contra la alcaldesa, Noelia Arroyo.
Fue su interpretación jurídica la que acabó condicionando el desarrollo de la sesión. Durante su intervención ante la Mesa de Edad, Rodríguez defendió que la moción de censura había dejado de cumplir los requisitos exigidos por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) tras la retirada de apoyo de dos de sus promotores. A su juicio, la iniciativa había perdido la mayoría absoluta necesaria para continuar su tramitación, por lo que no debía ni siquiera llegar a debatirse ni votarse.
Su informe verbal abrió un intenso debate entre los miembros de la Mesa de Edad y los grupos políticos presentes en el salón de plenos, convirtiendo a la funcionaria en una figura central de una jornada que acabó derivando en un auténtico pulso institucional.
Tuvo que aguantar la insolencia de algún concejal que indicó que estaba presionando al concejal Pérez Abellán para aplazar el Pleno.
Rodríguez llegó al cargo hace poco más de un año. En mayo de 2025 fue nombrada secretaria general accidental del Pleno por la Dirección General de Administración Local de la Comunidad Autónoma, a propuesta de la alcaldesa, tras el nombramiento de la anterior secretaria, Alicia García, como jefa de Urbanismo.
Licenciada en Derecho por la Universidad de Murcia y letrada del Colegio de Abogados de Cartagena, es empleada pública municipal desde 2012 y funcionaria de carrera desde 2017.
A lo largo de su trayectoria en el Ayuntamiento ha ocupado responsabilidades de relevancia técnica como jefa de Disciplina Urbanística, jefa de Licencias de Actividad y jefa de Disciplina Ambiental, puestos desde los que ha desarrollado buena parte de su carrera profesional.
Este martes, sin embargo, su nombre salió de los despachos para situarse en el centro de una de las jornadas políticas más intensas y controvertidas que se recuerdan en el Ayuntamiento de Cartagena. Una funcionaria acostumbrada al trabajo técnico acabó ejerciendo un papel decisivo en una sesión que, finalmente, nunca llegó a votar la moción de censura.