Hasta 9 de cada 10 murcianos pagarían un 30% más para comprar naranjas producidas de manera sostenible

Agroalimentario

La Universidad de Murcia expone en un estudio la conciencia social sobre los beneficios de la agricultura regenerativa

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MURCIA. Cerca del 90% de los consumidores estaría dispuesto a pagar más por naranjas producidas mediante agricultura regenerativa, es decir, aquella con procesos naturales y que mejora las condiciones del suelo. Así lo indica un estudio realizado por la Universidad de Murcia, donde se pone en valor que la forma en que producimos los alimentos está cada vez más ligada a algunos de los grandes desafíos ambientales del Mediterráneo, como la escasez de agua, la degradación del suelo o la conservación de espacios naturales tan emblemáticos como el Mar Menor.

La investigación, publicada en la revista científica Agronomy Journal, ha sido desarrollada por el Grupo de Economía Agraria y Desarrollo Rural de la Universidad de Murcia, que dirige el catedrático José Miguel Martínez-Paz. El trabajo se enmarca en la línea de colaboración entre la UMU y la Asociación Interprofesional de Limón y Pomelo (AILIMPO), y forma parte de la tesis doctoral en curso de Gonzalo Martínez García, con la participación del Dr. Rafael Olmos Ruiz.

 

La agricultura regenerativa busca mejorar la salud del suelo y reforzar los procesos naturales de los ecosistemas mediante prácticas como las cubiertas vegetales, la reducción del laboreo o el aumento de la biodiversidad en las explotaciones agrícolas. A diferencia de enfoques centrados únicamente en mantener la productividad, la agricultura regenerativa pretende recuperar y mejorar progresivamente el funcionamiento del agroecosistema.

A través de una encuesta realizada a más de 400 hogares de la Región de Murcia, los investigadores comprobaron que la escasez de agua, los fenómenos meteorológicos extremos y la degradación de los espacios naturales figuran entre las principales preocupaciones ambientales de la población. Estas inquietudes son especialmente relevantes en una Región donde la agricultura y la conservación de ecosistemas vulnerables, como el Mar Menor, están estrechamente relacionadas.

El estudio muestra que la sociedad percibe la agricultura regenerativa como una herramienta capaz de mejorar la calidad ambiental y aumentar la resiliencia de los sistemas agrícolas frente a los desafíos climáticos.

Esta valoración se traduce en una disposición real a respaldar económicamente este tipo de producción. Cerca del 90% de los participantes afirmó que estaría dispuesto a pagar más por naranjas obtenidas mediante prácticas regenerativas, con una prima media cercana al 30% respecto al precio convencional.

Según los investigadores, estos resultados sugieren que existe un importante potencial de mercado para aquellos productos que incorporan beneficios ambientales claramente identificables por los consumidores.

El gran desafío: dar a conocer la agricultura regenerativa

Pese al interés mostrado por los encuestados, el estudio también identifica una importante contradicción: casi la mitad de la población no conoce qué es la agricultura regenerativa y solo una minoría está familiarizada con sus beneficios.

Los autores consideran que una mejor comunicación de las contribuciones de estas prácticas a la conservación del suelo, la biodiversidad, la eficiencia en el uso del agua o la protección de ecosistemas sensibles como el Mar Menor podría favorecer su implantación y acelerar la transición hacia modelos agrícolas más sostenibles.

Los resultados ponen de manifiesto que la innovación en agricultura no depende únicamente de nuevas técnicas de cultivo, sino también de la capacidad de conectar la producción de alimentos con las preocupaciones ambientales de la sociedad.

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