análisis del EXJEFE DEL SERVICIO DE INFECCIOSAS DE LA ARRIXACA

Los patrones de cambio de la covid-19: los antibióticos, el virus y las vacunas

14/08/2021 - 

MURCIA. Los virus constituyen los microorganismos más ancestrales, ya que se encuentran desde los comienzos del mundo, incrementándose y modificándose según la naturaleza y la mano del hombre. Actualmente, es el Coronavirius SAR-Cov2 el que lleva en jaque al mundo entero, en gran medida por la aparición de nuevas cepas (Inglesa, Delta de la India, peruana), asociadas con la disminución de las medidas de protección, especialmente con el menor uso de las mascarillas, facilitadas por los distintos gobiernos de Europa y de otras partes del mundo.  

Los antibióticos constituyen el avance más significativo de la medicina, al ser el único agente de tratamiento etiológico, logrando la curación en la mayor parte de los pacientes, siempre que sea precoz, adecuado y con una duración apropiada. Desde sus comienzos, se han descrito antibióticos (tetraciclinas) que mostraban en el laboratorio acción antiviral frente a determinados virus respiratorios, preconizando su utilización en diversos casos.

Las vacunas son los únicos agentes que tienen capacidad de romper la cadena de transmisión de las infecciones, especialmente en pandemias virales, emergiendo como la principal arma de lucha para su control y prevención.

¿Qué sucede en la actualidad con la covid-19?

Se han producido unos patrones de cambio importantes:

1. Un mayor número de personas jóvenes < 40 años contagiadas. En Barcelona, el 40% de las UCI están ocupadas por pacientes con covid, con una edad media <50 años. 

2. Mayor difusibilidad de las nuevas cepas, especialmente la Delta (3/1).

3. Aparición de clínica de covid-19, con una menor gravedad, disminución de las necesidades de UCI y una mortalidad más baja, en pacientes vacunados con las dos dosis (5,5%) y con una dosis (11,4%). Las concentraciones adecuadas de Vitamina D y de Zinc también influyen positivamente en su mayor tolerancia y disminuyendo su gravedad.

Todo ello está favorecido por la retirada de las mascarillas, el aumento de las reuniones de no convivientes y no respetar la distancia de seguridad (fiestas, festivales, aglomeraciones, etc.). Es decir, con un menor cumplimiento de las normas de protección y seguridad.

¿Qué podemos hacer?

1.- La vacunación tendría que ser obligatoria para todas las personas, seleccionando las vacunas con mayor eficacia y seguridad.

2.- Valorar de forma muy precoz el uso de antibióticos, especialmente en las formas con sintomatología catarral. 

En diversos estudios in vitro e in vivo se ha encontrado que la azitromicina a concentraciones elevadas ofrece una buena actividad anticoronavirus (SAR-CoV2), inhibiendo la formación de su corona en las primeras 48 horas. 

Aunque existe controversia clínica, en un estudio francés, su utilización en combinación con dolquine lograba un descenso de la carga viral de forma importante a los cinco días del tratamiento. Ante ello, la buena actividad antiinflamatoria, con descenso de los niveles de citokinas, y gran difusión a los macrófagos alveolares de azitromicina, considero que su uso clínico en las primeras 48 horas del proceso, a dosis elevadas de 500mg/12h los primeros tres días y luego 500mg/día otros tres días, puede influir positivamente en su mejor evolución. 

Es a partir del séptimo día, cuando la gran actividad inflamatoria del virus desencadena un cuadro clínico cuya gravedad aumenta con la mayor edad y está relacionado con la genética, inmunidad y patología de base, por orden de frecuencia, cardiocirculatoria, diabetes, obesidad y respiratorios crónicos.

En los casos no catarrales, teicoplanina, un estudio francés ha evidenciado una inhibición de la carga viral del SAR-CoV2, a dosis altas 400mg/12hiv iniciando en las primeras 48 horas, logrando disminuir la gravedad de los pacientes, pero se precia ingreso hospitalario para su administración. No existe consenso general, ya que cuando el paciente es hospitalizado, el proceso lleva más de 5-7 días y en esos momentos el antibiótico no tiene eficacia.

¿Qué tenemos que hacer?

1. Implementar la vacunación en las personas jóvenes a partir de 12 años y completar el resto con la mayor celeridad posible. Se precisa, ante esta nueva situación, alcanzar el 90% de la población vacunada, para lograr la inmunidad de grupo y obtener un mejor control de la pandemia.

2. Reimplantar medidas restrictivas si la tasa de incidencia >150/100.000 habitantes, ajustándolo por áreas.

3. Reinstaurar la obligatoriedad de la mascarilla en los lugares al aire libre donde se pueden encontrar un buen numero de personas. La cepa Delta tiene una enorme difusibilidad y en España, esta implicada en el 77% de los casos.

 4. Solicitar para todas las actividades publicas tener el certificado covid-digital de la UE, que implica vacunación completa y Test de Antígenos o PCR negativa en las 24 horas previas a la realización del acto, reunión, visitas a centros de la tercera edad, asilos etc.

5. Si a pesar de todo, aparecen síntomas que pueden sugerirlo, dado que estamos dentro de una pandemia, hay que realizar test diagnostico y tratamiento muy precoz de acuerdo con la patogénesis de la covid-19, es decir, cumplir con lo que yo llamo Common Sense.  

En mi opinión, los dos pilares fundamentales de su tratamiento inicial, son: 

a) Mejorar la inmunidad celular del paciente, administrando vitamina D 4000ui día en combinación, por su sinergismo, con Vitamicina C 1g y Zinc 50mg.

b) Disminuir y controlar la actividad inflamatoria, siendo azitromicina en los casos  leves-moderados y en los casos de mayor afectación e impacto clínico, edad >60 años, patología de base señalada, tenemos que utilizar corticoides, al ser los de mayor eficacia, a dosis elevadas, 6-metilprednisolona 40mg/d o dexametasona 6mg/d,  administrándolos de forma fraccionada cada 8 horas, con objeto de mantener los niveles plasmáticos uniformes.

Joaquín Gómez Gómez

Catedrático emérito de Infecciosas del Departamento de Medicina Interna

Universidad de Murcia

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