La viajera indie

Liverpool a ritmo de Los Beatles

21/08/2020 - 

MURCIA. Nunca antes una ciudad había tenido una banda sonora tan especial, importante y actual. Cada rincón de Liverpool recuerda a los Beatles y a sus canciones, seas o no fan del cuarteto más influyente en la historia de la música. Hasta una verja suena a canción y no necesitas buscar una fecha importante para homenajearlos. Aquí se les rinde homenaje todos los días y a todas horas. Pero si la quieres, te doy una reciente: el 3 de agosto de 1963 actuaron por última vez en The Cavern; tan solo un mes después de publicar She loves you

Acabo de nombrar una de las tantas canciones que nos acompañarán en este viaje sonoro a Liverpool en el que los Beatles son los grandes protagonistas pero también otros músicos como Billy Fury, Echo & the Bunnymen o Frankie Goes to Hollywood entre otros. Coge un mapa y dale el play porque nos vamos a orillas Mersey a descubrir aquel Liverpool de infancia y juventud de John, Paul, George y Ringo.

Al comprar los billetes de avión no me sorprende que el aeropuerto se llame John Lennon ni que el logotipo sea un desenfadado dibujo suyo con la frase “Above us only sky”. Exacto, es un verso de la canción Imagine. Tampoco sorprende ver una estatua suya. Los nervios recorren mi cuerpo y mis pies se mueven al ritmo de Twist And Shout.


Conviértete en el quinto Beatle

En este viaje sonoro por Liverpool el Royal Albert Dock debe ser la primera parada para conocer mejor la historia del cuarteto. Hoy los antiguos astilleros se han convertido en un complejo comercial de galerías, tiendas, restaurantes, bares y museos. Y sí, aquí está The Beatles Story; el museo de los Beatles. Tras bajar las escaleras que dan acceso y ya con mi audioguía en marcha comienzo el recorrido —son unas dos horas—. Objetos originales, letras de canciones manuscritas, instrumentos musicales, fotos inéditas, testimonios de Paul McCartney, el manager Brian Epstein o el productor George Martin… Y todo ello narrado por Julia Baird, hermana de John Lennon.

En ese recorrido descubro que el primer lugar en el que tocaron fue ‘The Casbah Club’ —¡Y no The Cavern!— porque el local era de la madre de Pete Best, el primer batería del grupo —Ringo Starr le sustituiría más adelante—. También conoces lo que supuso Hamburgo para ellos y me pongo en la piel de aquél periodista que en las páginas del Mersey Beat News relató uno de los primeros conciertos de la banda. Pero, como se suele decir, todo lo bueno se acaba y esto también pasó a los cuatro fabulosos (4Fab, como se les conoce aquí). 

Lo confieso. No soy una fan loca de los Beatles pero después del recorrido me da pena que se separaran porque su legado podría haber sido aún mayor. O no, quién sabe, porque quizá eso les ayudó a ser eternos. En ese pensamiento llego a la White Room, donde Lennon grabó Imagine y no puedo evitar emocionarme aún más e incluso contener alguna lágrima. 

El 'selfie' con los 4Fab

Muy cerca de los docks, en la explanada junto a las Tres Gracias (Royal Liver Group, Port Liverpool Building y Cunard Building) está una de las estatuas más 'instagrameadas' de la ciudad: los Beatles caminando por Pier Head en dirección al río. La escultura fue diseñada por Andy Edwards (costó 20.000 libras) y fueron los dueños de The Cavern Club quienes la costearon. Se inauguró el 4 de diciembre de 2015, cincuenta años después de su último concierto en Liverpool, en el Empire Theater. ¿Por qué se alzó aquí? Porque, según dicen, era muy común ver a los cuatro amigos camino del ferri a New Brighton, donde había más marcha.

Miro hacia el Royal Liver y a los Liver Birds que coronan el edificio porque, según cuenta una de las tantas leyendas que hay en torno a ellos, el macho de la pareja mira hacia tierra buscando un pub abierto mientras la hembra dirige su mirada hacia el mar para divisar algún marinero. Me quedo con la mirada del macho y busco un pub en concreto: The Cavern Club. 

De pintas por los pubs de Los Beatles 

Camino por la empedrada calle de Mathew Street para dirigirme a The Cavern Club. Hoy está repleta de turistas pero en los años sesenta era una calle estrecha y gris repleta de almacenes de fruta. Me saluda John Lennon con su guitarra en mano —fue erigida tras su asesinato en Nueva York en 1980—. No puedo evitar tararear All you need is love, compuesta por élJunto a la estatua se encuentra el muro de la fama con los nombres de más de 1.800 grupos y artistas que han actuado The Cavern, inaugurado en 1957. 

Antes una pequeña decepción: el actual The Cavern es una réplica y, además, es el tercero con ese nombre. El club original fue sepultado bajo los escombros de unas obras del metro de Liverpool en 1973 que nunca llegaron a realizarse. Para compensar ‘el destrozo’ se abrió una réplica que poco o nada tenía que ver con el original. No fue hasta 1984 cuando se levantó un nuevo Cavern Club, réplica exacta del primero, construido con 15.000 ladrillos originales. Desde entonces han pasado por su escenario Artic Monkeys, Adele, Oasis o los Echo & the Bynnymen, entre otros muchos artistas. 

Bajo las escaleras y aún sabiendo que es una réplica me pongo nerviosa. Pienso que en un tugurio como este el 9 de febrero de 1961, a mediodía, tocaron por primera vez. Fueron 300 las veces que se subieron a ese escenario hasta que el 3 de agosto de 1963 ofrecieron su último concierto. Con mi pinta en la mano, en la oscuridad de este local y escuchando She Loves You se me eriza la piel. Soy una afortunada porque en los años sesenta el único local que servía alcohol era The Grapes, por eso era habitual que los Beatles —y otros artistas— acudieran allí antes o después de la actuación. 


He de decir que hoy The Cavern, y debido a la crisis sanitaria de la covid-19 tiene el riesgo de cerrar sus puertas. Así lo informa la BBC, que indica que el famoso pub pierde 30 millones de libras a la semana desde marzo. 

Otro de los pubs vinculados a los Beatles es Ye Crake pues se encontraba muy cerca de la Escuela de Arte —ahí estudiaba Lennon— y del instituto de la ciudad, en el que estudiaban Paul McCartney y George Harrison. De hecho, era habitual verlos juntos tocando los viernes por la tarde en la cafetería de la Escuela de Arte o tomando cervezas en el pub Ye Crake. Por cierto, aquí Lennon se enamoró de Cynthia Powell, con la que contraería matrimonio. En el interior del local puedes ver una placa que conmemora las pellas mejor invertidas de la historia del pop.

Dos mecas: Penny Lane y Strawberry Fields

La calle de Penny Lane no sería tan famosa sin la canción que lleva ese mismo nombre. De hecho, descubres que estás en la calle por el gran numero de personas que se agolpa en el letrero de la calle. Una placa que, por cierto, muchas veces está tachada por quienes piensan que está relacionada con el esclavista James Penny. De ser real esa conexión, el nombre de la calle podría cambiar. 

En realidad, solo John Lennon vivió allí con su familia, pero Paul McCartney tomó su nombre para escribir una canción en torno a ella. "Penny Lane era el sitio en el que tenía que cambiar de autobús para ir de mi casa a la de John y a las de muchos amigos míos”, explica Paul McCartney el libro The Beatles Anthology.  Una vez aquí lo mejor es darle al play para transportarte a aquellos años y descubrir que hoy en día se mantienen algunos de los edificios que se nombran: La barbería (“In Penny Lane there is a barber showing photographs”) y el banco (“On the corner is a banker with a motorcar”). 

 

Para conocer otro de los iconos de la ciudad hay que dirigirse hasta el suburbio de Woolton y concretamente a  la calle Beaconsfield 16, casi esquina Menlove Avenue. Allí se encuentra Strawberry Fields, una mansión victoriana de 1870 de la que solo quedan la verja ornamentada de color fresa y la puerta de arenisca original. John y sus amigos pasaron muchas horas jugando aquí y hoy es un punto de encuentro de los fans, que quieren ver esa valla y aquella portera que inspiró una de las canciones más bonitas del repertorio Beatle.

Muy cerca está la Saint Peter's Church, en la que está enterrada Eleanor Rigby. Esté o no inspirada la canción Eleanor Rigby en esta sepultura –McCartney aseguró siempre que era un personaje ficticio–, lo cierto es que se ha convertido en otro punto de peregrinación y un momento mágico para escuchar la canción. 

El tren hacia Londres y Abbey Road

Cierro el reportaje sonoro a Liverpool en el Empire Theater, donde los Beatles dieron su último concierto el 3 de diciembre de 1965. Lo hicieron dentro del programa de la BBC Juke Box Jury, al que pudieron asistir 2.500 personas —23 millones los vieron por televisión—. Muy cerca está la estación de tren. Aquí John Lennon y Paul McCartney esperaban la llegada del tren procedente de Londres para conocer las noticias de su manager, Brian Epstein. Casi siempre eran malas porque ninguna discográfica se interesaba en ellos hasta ese junio de 1962 cuando EMI dio el sí quiero. A partir de aquí ya conocemos todos la historia. 

Precisamente cojo el tren hacia Londres, donde me haré la foto en Abbey Road y seguiré buceando en la historia de los Beatles.

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