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comercios 

Las tiendas murcianas que han conocido tres siglos...  y viven para contarlo

La pastelería Bonache (1828), la farmacia Ruiz Seiquer (1886) y la sombrerería Belmar (1886) son los comercios más antiguos de Murcia que continúan en activo

12/12/2019 - 

MURCIA. Mantener un negocio de  los llamados de 'toda la vida' en los tiempos de la digitalización no es nada fácil. La competencia de las grandes plataformas y de las tiendas que venden exclusivamente por Internet es feroz, pero hay locales que han sido capaces de mantenerse incluso en tres siglos diferentes y siempre se han adaptado a las necesidades de los clientes en cada época.

En la ciudad de Murcia hay tres establecimientos que han estado funcionando en los siglos  XIX, XX y XXI y que han sabido reinventarse con cuatro o cinco generaciones familiares al frente. Se trata de la pastelería Bonache (de la que se tienen registro desde 1828, aunque los propietarios creen que el negocio empezó antes);  la sombrería Belmar y la farmacia Ruiz Seiquer, que llevan abiertas desde 1886.

FARMACIA RUIZ SEIQUER (1886)

Foto: Juanchi López

Situada en el barrio de San Bartolomé, concretamente en el número 1 de la calle del mismo nombre, la farmacia Ruiz Seiquer, que lleva allí desde 1886 como un faro vigilante de sus gentes y del quehacer diario de la zona, es uno de los establecimientos que han visto pasar la evolución de la ciudad y a decenas de miles de murcianos sin moverse de su sitio y siempre con las puertas abiertas. Su actual propietaria es Ana Ruiz Seiquer, que forma parte de la cuarta generación del negocio que fundó su bisabuelo. Además su hija empezó a trabajar en septiembre y asegura la continuidad de la saga familiar al frente del establecimiento.

Las claves de haber estado 123 años ofreciendo prevención y curas a las enfermedades de los murcianos, entre otros múltiples servicios, está en "trabajar mucho y con pasión", explica Ruiz Seiquer. Algo que han hecho siempre sus predecesores y que ella lleva a rajatabla.

Pero uno de sus éxitos, y más en los tiempos actuales, ha sido "trabajar las fórmulas magistrales". Y es que "aún utilizamos el mortero (en referencia a esas fórmulas) que hacen por encargo".

Con respecto a la adaptación a la digitalización, Ruiz Seiquer explica que tienen página web, pero reconoce que no es suficiente y explica que "estamos preparando más cambios para adaptarnos a lo digital". Algo que sin duda harán muy pronto.

SOMBRERERÍA BELMAR (1886)

Foto: Juanchi López


Aunque durante años los sombreros y tocados que tanto se llevaban en España hasta mediados del siglo XX parecían haber pasado a un segundo plano por las calles de Murcia, últimamente se puede ver a murcianos y murcianas llevando estos complementos fuera de grandes acontecimientos como bodas, bautizos y comuniones.

Esto lo conoce bien Conchi Esteban Ponce, actual dueña de la sombrería Belmar, fundada en 1886 y una de las tiendas más antiguas de Murcia. El local, que antes estuvo en los números 27 y 29 de la calle Platería, ha pasado por cuatro generaciones de la saga Belmar. De hecho Marisol Sánchez Belmar es junto a Conchi el alma de este negocio que ahora se sitúa en el número 3 de la histórica calle Jabonerías de Murcia, "un local donde antes estaba el taller en el que se confeccionaban sombreros y complementos y que desde hace dos décadas es la tienda abierta al público".

En sombrerería Belmar tienen claro que la clave para mantener un negocio tantos años es "dar un trato personalizado a cada cliente". Y es que "los sombreros, tocados, mantillas y gorras son prendas de vestir que se siguen llevando y los clientes quieren encontrar los más adecuados a ellos. Y eso es lo que ofrecemos", destaca. Además han sabido moverse muy bien en las redes sociales y tienen una página de Facebook (@SombrereriaBelmar) con la que interactúan con sus clientes y reciben encargos.

PASTELERÍA BONACHE (1828)

Foto: Juanchi López

Uno de los emblemas de la Plaza de las Flores de Murcia es la pastelería Bonache, pero poca gente sabe que no siempre ha sido exclusivamente pastelería. Fundada en 1828 es el establecimiento comercial más antiguo de la ciudad que continúa en funcionamiento.

Ha ocupado tres bajos distintos en la citada plaza, incluso cuando se conocía como Plaza de las Carnicerías. "Mi padre centró el negocio en los dulces junto a los salados, pero en el origen Bonache fue una casa de comidas que también servía y vendía fiambres", destaca Celia Balanza Martínez, quien junto a su hermano Carlos, ha continuado el legado familiar.

Balanza explica que "la perseverancia en el trabajo, dar calidad y la innovación" son las claves para mantener tantos años un negocio en marcha. Hasta han lanzado una cerveza propia, la Bonache, con una fórmula magistral propia que "marida perfectamente con nuestro productos", enfatiza. Otra clave es "estar en el negocio", asevera.

Bonache se ha adaptado a los tiempos globales en los que vivimos, tienen página web  y mandan sus productos a murcianos y visitantes que se han enamorado de sus elaboraciones a todos los puntos de España. Y no lo hacen al extranjero "porque al tratar con productos perecederos tenemos un límite de tiempo entre la elaboración y la entrega al cliente", destaca.

Desde localidades del País Vasco a Coria del Río en Sevilla reciben sus productos. Además su local se ha incorporado a las rutas turísticas de Murcia, ya que alguna de ellas termina allí. Y es que para haber desarrollado su actividad en tres siglos diferentes no se puede parar de innovar. Algo que han hecho muy bien estos tres comercios murcianos que seguro que durarán muchos siglos más.

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