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Las marcas son para los que las registran

6/12/2019 - 

MURCIA. Hay un fallo que comenten la mayoría de los emprendedores o empresarios que comienzan un proyecto. Inician su actividad y piensan en el producto, los contactos para comercializarlo, la infraestructura que necesitan, la publicidad que le van a dar e, incluso, ponen en marcha sus redes sociales. Pero no detectan entre sus prioridades la necesidad de registrar la marca. Error. Eso, de hecho, es tan importante como el propio negocio.

“Pasa muchísimo, el 60% de los emprendedores o empresas no lo hacen”, destaca Almudena Abellán, Ceo de Ipitec, una consultora de propiedad industrial que asesora a empresas, pymes y emprendedores para proteger patentes y marcas. "Son activos intangibles, es decir, algo que pertenece a la empresa pero que no podemos tocar: marcas, diseños industriales y patentes”. La finalidad: que la falta de marca no estropee un buen negocio.

La consultora que ha puesto en marcha Abellán, abogada con más de ocho años de experiencia en el sector, ha logrado ganar el premio Emprendedor del Mes del Instituto de Fomento y ser finalista en dos categorías de comercio online, por poner al alcance del consumidor una tienda online de servicios con paquetes de propiedad industrial único en la Región. En menos de un año, ya ha conseguido una cartera con más de 500 clientes, tanto de procedencia nacional como internacional.

“Lo vemos a diario”, asegura sobre el alto porcentaje que no registra la marca. La problemática es tan común en emprendedores como en empresas consolidadas y con una larga trayectoria. “No se le da la importancia que tiene y se deja un poco abandonado. En ocasiones, nos encontramos con un escenario muy feo”, señala. 

Abellán lo tienen claro. Falta concienciación en el sector empresarial en este área. Y cita el caso de una gran empresa que, tras un año y medio de trabajo y con varios premios y reconocimientos conseguidos, tuvo que cambiar de marca al comprobar que otra ya la había registrado. O el de empresas consolidadas que, después de muchos años de actividad, se han visto obligadas a dejar de usar la marca tras un proceso judicial.

Realizan una inversión y un esfuerzo muy grande”, señala. “Cuando se dan cuenta de que deben cambiar de nombre, con todo lo que ello conlleva, es un golpe duro. Siempre les decimos que, una vez en ese punto, mucho mejor cambiarla que dejarlo para más tarde, porque será peor”.

Abellán da las claves de cómo, en teoría, debería abordarse el tema. Primero, hacer un estudio de viabilidad de la marca, en el que se compruebe que no hay ningún nombre parecido registrado en el mercado, y una vez confirmado, pasar a registrarlo justo al mismo tiempo que comienza la actividad empresarial.

“Registrar una marca da un derecho exclusivo y eso es muy valioso”, subraya. “La marca va a crear una reputación que te acompaña a lo largo de toda la vida empresarial”. Pero una vez registrada, empieza otra etapa: la de hacer vigilancia de la misma, que es una tarea complicada que también abordan. “Tan importante es el registro como la vigilancia posterior”, asegura.

En concreto, lo que persiguen es detectar marcas iguales o similares a través de programas informáticos que rastrean y alertan cuando encuentran alguna coincidencia. Esto también “ocurre a diario y es la propia empresa la que debe actuar, porque paradójicamente el registro puede admitir dos marcas iguales, ya que la ley señala que es el propio interesado el responsable de alertar”. Una vez en ese punto, el cliente es el que decide si quiere "oponerse" y actuar.

Otro de sus servicios es el de registro de patentes, un área que también se encuentra inmersa en el desconocimiento y la mala praxis. “Nos pasa mucho pero no se puede publicar ni dar ninguna difusión a algo que aún no has patentado. Antes de divulgarlo, hay que protegerlo”. Justo lo contrario de lo que suele ocurrir porque el inventor de la misma suele cometer el error de difundir su innovación antes de patentarla. “Pasa mucho por puro desconocimiento”.

Entre sus objetivos no sólo está la de proteger esos activos intangibles sino difundir y concienciar a través de talleres a empresas y emprendedores sobre la importancia que tiene hacer las cosas bien desde el principio. "Lo primero es lo primero y se evitan muchos problemas", apunta.

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