Colegio Oficial de Psicólogos de la Región

Las claves para criar a niños que se sientan seguros: ni sobreprotección ni distancia emocional

1/09/2020 - 

MURCIA (EP). El Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia (COP) ha puesto en marcha una campaña en sus redes sociales para divulgar la importancia de una crianza "respetuosa" y promover el "apego seguro" de los niños hacia sus cuidadores principales.

En concreto, el Colegio va a publicar cada día una infografía distinta en sus perfiles en las redes sociales para dar a conocer las claves de un apego seguro con motivo del día internacional de la crianza respetuosa, que se conmemora este miércoles.

Así lo ha hecho saber la coordinadora del Grupo de Trabajo de Apego y Parentalidad del COP, Josefa Oliva, quien ha señalado que el día internacional del apego y el día de la crianza respetuosa coincide con el aniversario del fallecimiento de uno de los principales estudiosos de esta materia, el psicoanalista John Bowlby.

El Grupo de Trabajo de Apego y Parentalidad del COP ha presentado este conjunto de infografías para hacer llegar a la población general una explicación de lo que es el apego, los distintos tipos que existen y las repercusiones que tiene en la salud mental, tanto en el presente como en un futuro.

"El apego es la capacidad que tenemos para crear un vínculo especial entre el niño y sus cuidadores principales, normalmente los padres, que le proporcionan una seguridad a nivel emocional indispensable para un buen desarrollo de su personalidad y de las relaciones con los iguales", ha manifestado Oliva. Esto permite al niño tanto explorar como tener una base segura a la que volver siempre ante una situación de peligro o amenaza, explica.

En este sentido, Oliva señala que es importante tener en cuenta este apego seguro para el abordaje terapéutico "porque forma la red que necesita un niño para sentirse seguro y confiar en los demás". Y es que, añade, esa seguridad le va a permitir afrontar desafíos y asumir riesgos, es decir, ser una persona "más resiliente y capaz de hacer frente a situaciones de adversidad".

Además, estas relaciones tempranas que van a tener los niños con sus padres y cuidadores "van a influir en su estructura mental, en las relaciones de amistad, en su búsqueda de pareja el día de mañana e, incluso, en su capacidad de ser padre".

Por eso, el COP remarca la importancia de una "parentalidad positiva" en la que se tienen en cuenta las necesidades de los niños y la capacidad para darles respuesta "dependiendo de sus fortalezas, del momento evolutivo en el que se encuentren, entendiendo que cada uno es diferente y responde de una manera".

Características

Oliva explica que las características básicas para desarrollar un apego seguro consisten en "estar disponibles" y que los niños sepan que los cuidadores están "siempre ahí" cuando los necesita. "Hay que hacerlo ver a los niños y hacérselo sentir", según Oliva, quien explica que también debe haber una empatía para entender las necesidades de los pequeños y darles una respuesta.

"El individuo se construye en base a las relaciones con los demás, y el apego seguro es clave", explica esta psicóloga, quien precisa que un niño o una niña con un apego seguro "se va a sentir tranquilo, entendido y aceptado", logrando una autorregulación a todos los niveles, biológico, psicológico y social.

Sin embargo, vulnerar estas características que conducen a un apego seguro pueden hacer aparecer otro tipo de perfiles. En concreto, se han descrito otros tres tipos de apegos, como el 'inseguro evitativo' que hace que el niño se bloquee, se distancie de los demás o esté solo en el momento del juego".

Otro tipo es el apego 'inseguro ambivalente' que va a hacer que el niño sea "hipervigilante, con mucha facilidad para el enfado, más irritable, con mucha angustia ante la separación de los padres". Esto es importante en una situación como la que se está viviendo ahora por el coronavirus, en la que el niño puede sentirse reconfortado por lo que le dicen los padres.

Un tercer tipo es el 'apego desorganizado', caracterizado por una relación de maltrato y abuso físico y/o emocional, que infunde temor en el niño. En este caso, la figura de apego es fuente de refugio y dolor al mismo tiempo.

"Es importante tanto evitar la sobreprotección como el exceso de distanciamiento emocional en los niños cuando son pequeños", explica Oliva, quien manifiesta que "hay que captar las señales del menor, interpretarlas y responder a las mismas". Y es que, añade, el niño a veces no dice nada "pero siempre está comunicando", por lo que es necesario captar qué es lo que está pasando.

Lo importante, según Oliva, es "saber establecer una buena conexión y dar esa seguridad al niño". Y es que, explica, "los niños están genéticamente programados para poder apegarse y el adulto para dar una respuesta". Lo necesario es que esta respuesta esté en sintonía con las necesidades del menor y que haya reciprocidad, porque "lo que aprendemos va a determinar las relaciones con los demás en el ámbito escolar, a la hora de enfrentarse al ámbito laboral o de buscar una pareja o crear una familia".

"Formamos nuestra identidad en las relaciones con los demás", según Oliva, quien remarca que el apego, además, "va modelando la estructura de nuestro cerebro". Para ello, requiere del cuidado "sensible" o de la empatía, que favorece el pleno desarrollo de los niños.