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este miércoles, en el ciclo 'murcia on'

Ismael Serrano: "Hay una tradición de no valorar nuestra propia cultura y la despreciamos"

4/08/2020 - 

MURCIA. Ismael Serrano inundará con su guitarra y su voz la Plaza de Toros de Murcia en uno de los conciertos más esperados del Murcia On, en una cita que tendrá lugar este miércoles, a las 22.00 horas, en la Plaza de Toros. El cantautor madrileño, con más de veinte años de carrera a sus espaldas, prepara disco para el próximo año y tiene prevista una lista de conciertos durante todo el verano. Una de las voces más críticas y más representativas de la canción protesta y de autor, siguiendo la estela de Serrat o Lluís Llach, revela a Murcia Plaza su visión sobre el estado de la música y la canción de autor.

Un tour de verano un tanto atípico, ¿no?
Hay una emoción compartida por aquello de retomar ciertos hábitos que se congelaron en el confinamiento. Un concierto siempre es la celebración de un encuentro, donde buscamos sentirnos acompañados, y para valorar eso nos ha servido el confinamiento. Los conciertos y las canciones online nos servían para conectarnos con esa vida que había quedado suspendida. Ahora, tienen un aire de celebración pero contenida porque está la sensación de prudencia y de que hay que aprender de nuevo a relacionarnos, a caminar, a ser prudentes, pero emocionados de vernos y reencontrarnos.

- El país ha vivido una situación bastante complicada y, una vez más, la cultura nos ha ayudado. ¿Cree que se reivindica y se apoya lo suficiente al sector?
No, la cultura nunca está en las prioridades de las administraciones y de los políticos, en términos generales. Se trata de un bien muy importante, primero porque nos conecta con esa vida suspendida y contribuye a la convivencia y el valor cultural. Pero también, contribuye a la economía, son muchos puestos de trabajo y muchos sectores los relacionados. La cultura siempre parece ser la última de las prioridades y esto es lamentable, ocurre siempre.

La cultura siempre parece ser la última de las prioridades y esto es lamentable, ocurre siempre

- Las tendencias musicales están cambiando y la amalgama de géneros en las canciones cada vez es mayor, ¿se está perdiendo la canción de autor?
Yo creo que siempre va a haber espacio para la canción de autor. Además, los gustos musicales son plurales, hay momentos que queremos música para reflexión y otros para la evasión. Precisamente, la riqueza está en esa pluralidad, nuestro ánimo cambia y las ganas de escuchar una música u otra también. Aunque es verdad que en una dinámica de mercado, en la que todo es objeto de consumo de usar y tirar, la música y las propuestas culturales con una mirada a largo plazo y que invitan a la reflexión no tienen tantos espacios de comunicación en los medios, en las radio fórmulas.

Igualmente, la canción de autor no deja de ser un fenómeno que está generando nuevos valores y que, además, es muy convocante, desde Rozalén o Andrés Suárez, hasta muchísimos otros. En definitiva, diría que está vigente pero no se le presta la atención que merece porque requiere otros plazos diferentes a los de la dinámica de consumo.

- La música de Ismael Serrano habla de las injusticias sociales. Otros autores como Serrat, Víctor Manuel, Ana Belén o Lluís Llach nos evocan este género, pero ¿existen nuevas generaciones que nos hablen de los problemas sociales?
Hay una vuelta a esa mirada hacia lo social, hacia las frustraciones y miradas colectivas, lo que tiene que ver con el nosotros. En la canción de estos últimos tiempos se ha impuesto el escapismo, la eterna canción de amor entre dos personas que escapan del mundo, el amor como evasión. Hay una vuelta a hablar del nosotros para que sea el sujeto de las canciones, hablar de las ilusiones compartidas y del paisaje común, sobre todo, a partir del 15 M y la crisis del 2008 y, ahora, con ese sentimiento de que solo juntos podemos salir de esto. Creo que esto va a invitar a que nos miremos los unos a los otros también en las canciones.

- Y en sus canciones, ¿cuál ha sido la mayor inspiración?
Quizás un tema recurrente que tiene que ver con la desmemoria, con tropezar una y otra vez con la misma piedra en muchos aspectos. La música nos puede ayudar a entender la lucha, verla como nuestra, es un empeño permanente en apelar a la empatía para entender que la injusticia -aunque no se padezca- tiene que calar y tenemos que sentirnos responsables. En general, es una constante en la canción de autor la justicia social y nuestra capacidad para participar y asumir la responsabilidad para cambiar las cosas.

- Papá cuéntame otra vez ha sido y es un himno, ¿qué otros temas interpreta como himnos?
A día de hoy estamos faltos de himnos, hay clásicos como las canciones de Serrat, Sabina, etc. También, las circunstancias han convertido en himno a canciones como Resistiré. ¿Por qué nos cuesta tanto encontrar himnos? Porque hemos renunciado a imprimir una épica en nuestras canciones que tenga que ver con lo colectivo, los himnos tienen que ver con lo identitario y con lo colectivo y, de alguna manera, ahora estamos volviendo al nosotros. No obstante, durante mucho tiempo, no le hemos cantando tanto al nosotros, que es lo que convierte una canción en seña de identidad de una generación.

- Hay artistas que dicen que desean que algunas de sus canciones marquen huella en las generaciones venideras, ¿cuáles escogería Ismael Serrano?
De mi primer disco, Vértigo o Papá cuéntame otra vez. De las últimas, una que me define últimamente es Ahora que te encuentro, que es una de las últimas que he compuesto y editado, de alguna manera refleja lo que soy y lo que quiero que recuerden que soy.

Un contador de historias

-También es escritor. Su último libro fue El viento me lleva. ¿Qué destaca de esa faceta?
Me ha servido escribir para entender que lo que me gusta es contar historias. La música me apasiona, es terapéutico, me gusta escribir canciones y es un ejercicio maravilloso, pero en el fondo lo que me gusta es contar historias, ya sea a través de la guitarra, de los relatos, del teatro. Todo esto lo he descubierto escribiendo este libro de relatos.

- En España se dice que no valoramos lo suficiente a nuestros artistas y nuestra cultura, ¿ha sentido el mismo abrigo en Latinoamérica que en España?
En Latinoamérica se tiene más respeto, en términos generales, al artista y se le tiene en mayor consideración. Aquí, hay una tradición de no valorar nuestra propia cultura y la despreciamos. Yo soy un privilegiado, me va muy bien en España y doy conciertos, tengo un público que me cuida y me quiere. Pero en general, hay una mirada suspicaz hacia el artista porque le damos la connotación de vividor. Además, tiene que ver también con un complejo histórico que supongo que viene de muchos años de dictadura donde el intelectual y el músico era un tipo sospechoso, algo que todavía modula luego nuestra forma de pensar.

Es un país muy sectario en muchos aspectos y existe una mirada política hacia el trabajador de la cultura

- Es un músico muy crítico y que se ha postulado políticamente, ¿pasa factura eso al artista?
Yo creo que sí, claro que te pasa factura. Es un país muy sectario en muchos aspectos y existe una mirada política hacia el trabajador de la cultura, se cuida la cultura en tanto que es afín para determinados intereses políticos. Se pierde la pluralidad hacia todos los gustos musicales. Hay que cuidar la cultura en términos generales, no solo a los de tu horda. En un país sectario, donde hay rencores que llevan a la polarización, claro que pasa factura. Sin embargo, yo te digo todo esto siendo un privilegiado, a mí me va muy bien, pero estas cosas pasan en general.

- ¿Es de los que piensa, como Ana Belén, que esto no tiene por qué hacernos mejores?
Yo creo que igual Ana Belén tiene razón en el sentido de que en situaciones críticas como esta, nos encasillamos en nuestras convicciones y principios, nos reafirmamos aún más y llegamos incluso a la intolerancia, se pronuncia la polarización. Esto lleva a que el que es bueno y cree que la solidaridad expresa ese valor y el que cree en el individualismo y cree que es un valor a despreciar también lo expresa de manera mas taxativa.

Por otro lado, mas allá de lo local y de la expresión que nos ofrecen las redes, si miramos de lejos lo que ocurre a nivel mundial, se está cuestionando el modelo social y económico. Nos estamos dando cuenta de que hay que tejer redes de solidaridad y de contención para protegernos de una crisis de estas características, o salimos todos o no salimos. Creo que se ha puesto en valor lo público, el aplauso a los sanitarios es extrapolable a otros ámbitos.

- ¿Es pronto para sacar conclusiones?
Cualquier reflexión de este tipo es prematura porque somos una sociedad aun en estado de shock, que va a crecer con un trauma que nos va a acompañar y todavía no somos conscientes de su profundidad, se verá con el paso del tiempo. Ya hemos visto el abandono de nuestros mayores y la necesidad de expresar nuestra gratitud a una generación que ha dado tanto por nosotros y nosotros no hemos estado a la altura. Todas esas reflexiones se harán con el paso del tiempo y se expresarán política y socialmente en años venideros.

- ¿Hay nuevos proyectos a la vista?
La situación es la que es, pero seguimos trabajando. Estoy grabando mi nuevo disco y saldrá a principios del año que viene. Ya estamos en estudio arreglándolas, estoy compaginando la gira con la grabación, que nos llevará unos meses.

- ¿Cómo es el público murciano?
Un público muy generoso, hemos estado en multitud de ocasiones, no solo en Murcia capital, y siempre nos han recibido muy bien. Este, además, es un concierto muy especial porque supone un reencuentro en unas circunstancias especiales, para decirnos estamos aquí y esto pasará. De alguna manera, las canciones nos ayudan a conectarnos con esos viejos hábitos en esta nueva normalidad, con esa vida que tuvimos y que algún día tendremos, nos ayuda a pensar que puede ser mejor la nueva normalidad que aquella que vivíamos. En el concierto, voy a cantar canciones de todo mi repertorio, alguna vieja que no cantaba y alguna versión, que también me apetece.


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