La mayor parte de sus locales están cerrados

El ocaso del centro comercial de La Manga que fue un ejemplo de desarrollo turístico

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| 01/08/2021
1/08/2021 - 

CARTAGENA. "El desarrollo turístico de La Manga del Mar Menor es una de las manifestaciones visibles del empuje de la zona", decía la voz en off del Nodo en mayo de 1967, con motivo de una visita a la zona del ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne. Ya en aquellas imágenes se mostraba con orgullo el supermercado situado en la zona del Entremares (el entonces Supermanga) y su entorno comercial, formado por unas construcciones hexagonales que estaban destinadas a acoger todo tipo de comercios para satisfacer las necesidades del incipiente turismo. El Régimen presumía de La Manga como "un modelo de planificación turística". Mucho han cambiado las cosas desde entonces, ya que actualmente la mayoría de estos locales se encuentran cerrados y la imagen que presenta este 'laberinto' comercial en algunos de sus recovecos es de abandono, con desperfectos en las paredes y grafitis. 

Solo unos pocos negocios han sobrevivido a la puntilla que la pandemia ha supuesto para estos comercios que dependen del turismo y muy especialmente de los clientes de los hoteles, que tras verse obligados a cerrar durante meses reabrieron con aforos reducidos. En este centro en concreto, con una treintena de locales, tan sólo tres comercios de los de 'toda la vida' permanecen abiertos (venta de prensa, artículos de regalos y un bazar con todo tipo de artículos de playa y ropa). Junto a ellos, ayudan a mantener viva la zona cinco establecimientos dedicados a la hostelería, también veteranos y con una clientela fiel.

La misma suerte ha corrido otro centro comercial posterior que se construyó enfrente y que, a excepción de una multitienda y algunos pequeños negocios, muestra la mayoría de sus locales con las persianas bajadas. Igualmente, en este enclave la hostelería se salva, con un gran restaurante chino, que es un clasico en la zona, una pizzería que suele estar llena y un restaurante hindú. Ya hace unos años, por otro lado, que también cerró la única confitería de la zona, que estaba en los bajos de los edificios Géminis.  

Lo cierto es que, como recuerda Antonio Plaza, presidente de los comerciantes de La Manga y Cabo de Palos, el problema era anterior a la pandemia, ya que en muchos casos "se trataban de negocios muy antiguos, que no se habían renovado y que con los años han ido cerrando". No obstante, algunos de los que aún quedaban, apunta, no han resisitido el golpe final que para ellos ha supuesto el bajón del turismo durante el último año y los cierres temporales de los hoteles. Es por ello, indica, que la situación se repite en todas las zonas de La Manga en las que el comercio local depende en gran parte de los establecimientos hoteleros. 

Reconoce Antonio Plaza que el actual estado de estos dos centros comerciales situados a la entrada de La Manga no constituyen una buena tarjeta de presentación para los visitantes de esta zona turística, como "otras muchas infraestructuras que deberían tener una mayor atención por parte de las administraciones". 

La solución para el presidente de los comerciantes sería que La Manga contase con un centro comercial moderno, como el que tiene La Zenia, que añadiera un atractivo más a los muchos que ya ofrece esta lengua de mar entre dos mares y que sirviera para atraer a un mayor número de visitantes.