rehabilitación de una vivienda hecha por jarm arquitectura

El edificio Marqués de Fuente Sol, en pleno centro de Cartagena, recupera el esplendor del siglo XIX

12/09/2021 - 

CARTAGENA. El edificio Marqués de Fuente Sol, situado en la confluencia de las calles Puertas de Murcia, Plaza Castellini y Conducto, ha recuperado el brillo y la luz de épocas pasadas y las intervenciones que se han llevado a cabo tanto en su estructura como en algunas de sus viviendas le devuelven la luminosidad y el esplendor de finales del siglo XIX, cuando fue construido.

El estudio de arquitectura JARM ha realizado la intervención en una de las viviendas de este edificio que, por suerte, era de los que no ha sufrido reformas importantes anteriormente. La vivienda dispone de salón, dos dormitorios, dos antesalas, cocina, galería y dos baños. Esta vivienda en fruto de la partición de una mucho más grande.

En la intervención, José Antonio Rodríguez Martín, encargado del proyecto y la dirección de obra ha intentado conservar y restaurar todos los elementos originales de la vivienda. Así, la distribución no se ha variado precisamente para no alterar los pavimentos originales, carpinterías, o techos artesonados.

En el salón principal, que se conservaba de forma excepcional, disponía de carpinterías originales en color madera, con vidrios decorados al ácido, un magnífico artesonado en el techo con las pinturas originales y motivos en pan de oro, un magnífico zócalo de madera en todo el perímetro a juego con las carpinterías y un modelo de mosaico Nolla de interesante desarrollo artístico. Todo ello se ha restaurado y se han vuelto a recuperar las pinturas de las paredes con los colores originales. 

En una de las salas, que se ha convertido en dormitorio, existía un papel pintado de los años 70 y una moqueta en el pavimento. Se han eliminado los elementos no originales, como la moqueta y el papel pintado, encontrándonos con la sorpresa de encontrar debajo de la moqueta el pavimento original de mosaico Nolla. Para ello, se hizo una primera cata, y se vio una porción del pavimento, por lo que ya se intuía lo que podíamos encontrar. Finalmente se ha eliminado por completo la moqueta, se ha limpiado el pavimento y ha quedado como nuevo.

En uno de los pasillos, se conserva un zócalo de estucado al fuego, un elemento que ha ido desapareciendo de todas las viviendas cartageneras y que aquí se mantenía. En el empeño de conservación, se ha decidido mantener y  realizar su restauración.

El resto de pavimentos, que se han conservado muy bien, solo han necesitado de una limpieza total y casi no han necesitado una intervención importante. La obra menos conservadora se ha centrado en cocina, galería y baño, que habían sido reformados a la estética de los 70 y se han actualizado. Las carpinterías al patio se han sustituido por nuevas carpinterías de madera con la misma configuración de las originales, que se habían perdido.

Todas las carpinterías de fachada y de la vivienda se han restaurado completamente dejando las originales pero totalmente funcionales. Mediante un sistema ejecutado en obra con el carpintero, se ha conseguido poner vidrio doble climalit en las carpinterías exteriores, pero conservando las originales, un logro que creemos muy destacable donde la constructora y el carpintero han ayudado mucho en su desarrollo.

La nueva calefacción, aire acondicionado y electricidad, un auténtico reto 

La parte más complicada llegaba de la mano de las instalaciones. Actualizar la instalación eléctrica, colocar aire acondicionado y calefacción con radiadores, ha sido todo un reto que ha llevado muchas horas de estudio, de replanteos, de cambios y de toma de decisiones complicadas. No se podían hacer rozas en tabiques, por ser de ladrillo macizo, y por mantener algunos de ellos elementos de interés, como el zócalo de estucado al fuego, no se podían alterar suelos, carpinterías ni tampoco techos, por lo que ha sido muy compleja la realización. La electricidad, se ha colocado superficial, como se realizaba hace 100 años, y el resto de instalaciones se ha realizado ocultas con distintos sistemas para evitar alterar los elementos originales.

En el estudio de arquitectura JARM "la premisa es la de la conservación de nuestro patrimonio arquitectónico, legado de nuestros antepasados que debemos dejar a nuestros descendientes", explica para Murcia Plaza José Antonio Rodríguez Martín. 

Los técnicos que lo componen disponen de una larga trayectoria tanto en obra de restauración y rehabilitación. Tienen una formación continua sobre patrimonio y realizan una investigación incesante sobre la temática. Así, en los últimos años han presentado comunicaciones sobre sus investigaciones en congresos y jornadas de patrimonio en Madrid, Barcelona, Sevilla, Granada, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Ibiza, entre otras muchas. Próximamente, en octubre de 2021, presentarán nuevas publicaciones sobre investigación en Granada y Murcia. "Es importante el conocimiento, el estudio y la investigación sobre el patrimonio para poder intervenir con buenos criterios, y esta es la premisa de este estudio", subraya José Antonio Rodríguez.

Pedro Conesa, un rico comerciante del siglo XIX, proyectó el edificio

El conocido como edificio del Marqués de Fuente Sol debe su nombre a que en él vivió durante muchos años el Marqués de Fuente Sol y su familia. Pero realmente, el edificio lo mandó proyectar Pedro Conesa Calderón (1833-1898) al arquitecto Tomás Rico Valarino en el año 1891. Pedro Conesa era un rico comerciante que se había hecho un importante hueco en la burguesía Cartagena, aunque su carácter campechano hizo que se relacionara con todos los sectores sociales. Llegó a disponer de su propia flota de barcos, bodegas de vinos y almacenes por toda la comarca. Conesa fue un verdadero filántropo. Fundó la Casa Asilo San Pedro para poder acoger y dar de comer a los más desfavorecidos. Era famoso el día de su santo, cuando regalaba miles de raciones de comida a todos los pobres.

Entre los edificios más importantes que construyó se encuentra el Castillito de Los Dolores (Tomás Rico Valarino, 1895), el edificio del Pasaje Conesa (Tomás Rico Valarino, 1891), el edificio esquina de Puertas de Murcia con Santa Florentina (Carlos Mancha, 1887) y los dos edificios colindantes, los números 2 y 4 de Santa Florentina (Carlos Mancha, 1888) y el 6 de la misma calle (Pedro Cerdán, 1894) y, por supuesto, el edificio que comentamos. Su legado arquitectónico en la ciudad es impresionante, y él solo fue capaz de cambiar la configuración de la zona de la Plaza del Icue, dejando una impronta urbana similar a la de las principales capitales del momento.

Las propiedades de Pedro Conesa se unieron con los de la familia Calín, al casar su hija Antonia Conesa con Isidoro Calín. Pedro Conesa perdió varios nietos y por eso, a una de las nietas que sobrevivió y que le tenía un cariño especial, Antonia Calín Conesa (1884-1950), le hizo una casa de muñecas en una finca de Los Dolores, el conocido como El Castillito. Esta casó posteriormente con José de La Figuera y de La Cerda (1880-1936), Marqués de Fuente Sol y fueron los que ocuparon uno de los pisos del edificio.

En cuanto a la construcción del edificio Marqués de Fuente Sol, tras varios problemas con alineaciones de los viales con Castellini y Puertas de Murcia, se terminó en el año 1893. Este se realizó con los mejores materiales del momento y podemos asegurar que se trata del edificio con mayor superficie de interiores conservadas de toda la ciudad. Se trata de todo un despliegue de artes aplicadas en cada una de las estancias del edificio. Suelos con mosaicos Nolla, carpinterías talladas, vidrios al ácido, artesonados, pinturas de Wssel de Guimbarda y un largo etc. hacen del edificio uno de los más interesantes del eclecticismo imperante en la época, pero llevado casi al extremo. Habitualmente nos encontramos con edificios donde la vivienda principal se encuentra con una estancia principal muy decorada, y, en el mejor de los casos con varias estancias. Pero en este caso la decoración alcanza a casi todas las estancias de todas las vivienda, algo inaudito en la Región de Murcia, al menos con la finalidad de este edificio, que era para viviendas de la familia y de alquiler.

Es el inmueble con más superficie de mosaicos Nolla del sureste español

Otro de los récord que ostenta es el de haber sido el edificio con más superficie de mosaicos Nolla de todo el sureste español. Con casi 3000 metros cuadrados se trata de una excepcionalidad digna de estudio. Por desgracia, en algunas reformas realizadas recientemente en el edificio se han perdido algunos metros de este suelo, por desconocimiento del valor de este tipo de pavimentos. El mosaico Nolla era un pavimento cerámico de piezas pequeñas, de aproximadamente 4x4 centímetros, que, siendo de diversos colores se van formando dibujos en el suelo. El mosaico se ponía pieza a pieza y era, con diferencia, el pavimento más caro y lujoso de la época, lo que lo hacía muy exclusivo y, en general, solo se colocaba en estancias principales, pero en este edificio se colocó hasta en galerías de cocinas.

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